Mercado CentralEl Mercado Central de Valencia no solo tiene acusada personalidad, sino que ruge diariamente donde la gente que lo visita encuentra de todo. Por eso se mantiene vivo y estable. Si no existiera, habría que inventarlo pues no solo ofrece vida y mantenimiento a sus puesteros, sino que contribuye, además, a mantener una capital que quiere significarse más allá de sus políticos, tan cuestionados en los últimos tiempos. Pero no nos confundamos: una cosa es la vida política y otra la vida real, que bulle en abigarrada saturación. Quizás por esa razón el Mercado Central de Valencia siempre está muy vivo y alegre y sabe mostrar sus mejores galas independientemente de las ideologías propias.
Juan FERRERA GIL





























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