Gáldar: el declive de una mayoría absoluta que pierde una oportunidad histórica

Guayarmina Guanarteme

[Img #36829]El actual alcalde de Gáldar ha logrado un hecho que, en su momento, parecía casi imposible: un 80% de los votos en unas elecciones. Un logro indiscutible que quedará grabado en la memoria colectiva del municipio. Pero, casi tres años después, la pregunta es: ¿qué hemos vivido desde entonces?
 
Gáldar es un municipio pequeño, y no resulta sencillo gestionar un gobierno con 19 concejales. Sin embargo, de ese gran número, solo una parte ejerce sus funciones con la autonomía y formación necesaria para hacerlo de manera efectiva. El resto parece estar más ocupado en mantener la imagen de una “Corte” que se reúne para eventos protocolarios: pregones, actuaciones o festivales de cine, mientras el municipio lleva más de 30 años sin salas de cine activas.
 
En lugar de centrarse en la verdadera administración, parece que la prioridad del gobierno ha sido construir una imagen de "divinidades elegidas por el pueblo". Una campaña de marketing bien ejecutada ha ayudado a consolidar este falso relato. Pero la gran pregunta es: ¿qué se ha hecho con la oportunidad única de tener 19 concejales trabajando por el pueblo?
 
¿Por qué no se ha apostado por la división del municipio en distritos, para que cada concejal se encargue directamente de las necesidades específicas de barrios como Juncalillo, Los Quintana, Sardina o San Isidro? Gáldar no se reduce al Casco; hay todo un territorio que necesita atención real, constante y en el terreno.
 
Es cierto que los concejales ahora se desplazan por los barrios, pero su presencia parece más una foto de familia en movimiento que una verdadera acción de gobierno. Gáldar necesita una administración descentralizada, no una “Corte itinerante” que se detiene solo para posar en eventos de bajo impacto. Necesitamos que los concejales se involucren realmente con los vecinos, que trabajen directamente con ellos, que recorran el municipio de forma constante y se ocupen de los problemas reales que afectan a cada rincón.
 
Es hora de dejar atrás las fiestas, la purpurina y el marketing. Gáldar necesita menos espectacularización y más gestión real. Los 19 concejales deberían estar trabajando en cada barrio, no solo reuniéndose en el Casco para celebraciones vacías.
 
Una oportunidad histórica de modernizar la administración local se ha desvanecido, y con ello, la posibilidad de crear un gobierno más cercano, eficiente y distribuido por todo el municipio. La gestión no debe limitarse a un par de eventos anuales, sino a un trabajo constante y cercano que llegue a cada hogar de Gáldar.
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