Educación Infantil

¿Hermanos o rivales?

La clave para reducir los conflictos entre hermanos está en satisfacer sus necesidades de pertenencia y contribución, promoviendo la individualidad y el trabajo en equipo dentro del hogar.

Haridian Suárez Vega Miércoles, 11 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

Entras en el salón y estalla la guerra. Un grito, un empujón y la frase de siempre: “¡Empezó él!”. Como padres, nuestra respuesta automática suele ser actuar como jueces o buscar la igualdad matemática repartiendo trozos de tarta milimétricos para evitar la queja.

 

Sin embargo, cuando los hermanos pelean constantemente, en realidad no están luchando por objetos; están luchando por su lugar en la familia.

 

Para abordar esta rivalidad, debemos mirar bajo la superficie, porque esa conducta es la forma que han encontrado de decirnos que hay algo de fondo. Una necesidad socioemocional no cubierta.

 

Las dos raíces: Pertenencia y Contribución

 

La Disciplina Positiva defiende que todos los niños tienen dos necesidades fundamentales que, si no se satisfacen de forma positiva, alimentan el conflicto:

 

Necesidad de Pertenencia: Es la necesidad de sentir que formo parte, que estoy conectado y que tengo un lugar único en mi grupo social (mi familia).

 

Un niño necesita saber que es amado y aceptado por quien es, no por lo que hace o por cómo se compara con los demás.

 

Necesidad de Contribución: Es la necesidad de sentir que "soy útil", que mis acciones tienen un impacto y que mi ayuda es necesaria.


¿Cómo inciden en la rivalidad?

 

Si un niño NO siente que pertenece o que es útil de forma positiva, buscará esas sensaciones de forma equivocada. Si cree que su hermano es "el inteligente" o "el ayudante", él sentirá que ese puesto ya está ocupado. Para recuperar su sentido de importancia, pasará a ser "el hermano que molesta" , porque es mejor eso, que no ser nada.


Cómo se ven estas necesidades en el hogar

 

La pertenencia se ve cuando un hijo no tiene que "actuar" para ser visto.
La contribución se ve cuando el niño tiene responsabilidades reales que afectan al bienestar de todos, no solo tareas impuestas; cuando le permitimos tomar pequeñas decisiones (por insignificantes que parezcan) y cuando confiamos en su capacidad para hacer las cosas por sí mismo.


Estrategias para cubrir la Pertenencia y la Contribución

 

  1. Fomenta la autonomía y la utilidad: Asigna tareas según su capacidad. Si el mayor cocina contigo, el pequeño puede lavar las verduras. Cuando un niño contribuye, se siente capaz. Y sentirse capaz es la base de una autoestima sana que no necesita pisar la del hermano (ni la de nadie)

  2. Crea roles de responsabilidad únicos: Evita que hagan lo mismo. Si uno es el "encargado de las plantas" y otro el "encargado de poner la comida al gato", cada uno tiene una esfera donde brilla sin competir.

  3. Busca la mirada individual: El "Tiempo Especial" es el nutriente principal de la pertenencia (10-15 minutos diarios a solas con cada hijo) En ese tiempo, el hermano "no existe" y la conexión es pura.

  4. Sustituye la igualdad por la descripción: En lugar de “les quiero igual”, prueba: "Te quiero de una forma única porque nadie tiene tu sentido del humor". Valora su identidad individual.

  5. No actúes como juez, sino como mediador: Ante una pelea, no busques culpables. Describe la situación: "Veo dos niños que quieren el mismo espacio. ¿Qué solución se les ocurre?".

  6. No compares (ni para bien ni para mal): Comparar es el combustible de la rivalidad. Si elogias a uno comparándolo con el otro, creas resentimiento en ambos: uno por presión y otro por insuficiencia.

  7. Fomenta el equipo: Busca momentos de éxito compartido. "¡Qué bien han colaborado para poner la mesa hoy!". Refuerza que el hermano es un aliado, no un competidor.

 

La rivalidad entre hermanos no se soluciona comprando dos juguetes idénticos, ni partiendo la tarta de forma milimétrica, sino asegurándonos de que cada hijo sepa que tiene un espacio propio e irreemplazable dentro de su familia.

 

Hacerlos sentir vistos y valiosos es la mejor forma de asegurarles una convivencia sana, respetuosa y, sobre todo, un vínculo para toda la vida.

 

Haridian Suárez

Trabajadora social y Educadora de Disciplina Positiva

(@criarconemocion)

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