En Valsequillo, Tenteniguada madrugó para recibirnos con los brazos abiertos.
Sus montañas, riscos y barrancos destapó para dejarnos boquiabiertos.
Despertó al tímido blanco de los Almendros, que al vernos llegar, jugó al escondite con el descarado manto verde ya despierto.
A nuestros pasos y escoltándonos siempre, brillaron en lo alto, Niguada y el Pino, Risco Gordo, el Jincáo y como no, Saucillo, un celoso observador desde San Mateo.
Capellanía se nos cruza en el camino y desde lo alto nos invita a ver su belleza profunda.
Almendros en lo hondo, en sus entrañas y como candelabros, en sus paredes.
Las chinipitas entre si susurran marcando el camino, mientras helechos y serrajas son, de nuestros pasos, testigos quietos.
Capellanía ya nos despide con una mirada al mar, como hizo en su momento aquel volcán, dejándo a Troncón el testigo, que nos recibe como preludio a los Santiaguillos y éste, se prepara para acogernos y llevarnos a su escondrijo: acequia, pozo, y de agua, molino, a las entradas de San Miguel.
Y a las puertas del 'cancerbero", perro maldito de San Miguel nos quedamos, dándole esquinazo, subimos a De Las Casiillas, su Llano.
Ahora manto de piedra antigua a nuestros piés que en subida recorremos al revés y que antaño, desde otros lares más arriba, al molino de agua su grano traían, camino de solo Dios sabe a donde y de quién.
Los Llanos de Casillas, nos invita a descansar tras la subida y como siempre y, a la espera de caminantes, sus eternas sillas, siempre están.
Y con recuperado resuello retomamos el camino, que hasta San Juan Bautista, Capellanía, Santiaguillos y Tenteniguada nos traía.
Texto: Tomás Rodriguez Fajardo
Vídeo: Adolfo Aguiar
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.172