Servicio, sensibilidad y cercanía con quienes representamos
En política, como en la vida misma, existen momentos que ponen a prueba nuestra paciencia y nuestro compromiso. Uno de los más difíciles es aquel en el que, pese a nuestra voluntad, no conseguimos resolver los problemas de nuestros vecinos de forma inmediata. Esta sensación de frustración no surge de la falta de intención, sino de un entramado burocrático que, en muchas ocasiones, convierte asuntos que a simple vista parecen sencillos en procesos largos y complejos.
La ciudadanía debe entender que un político puede estar plenamente comprometido con mejorar la vida de su comunidad, con dar respuestas rápidas y efectivas, pero sin la colaboración y comprensión del entramado administrativo, muchas soluciones tardan más de lo que desearíamos. No se trata de desinterés ni de falta de compromiso, sino de la realidad de un sistema que, a veces, prioriza el procedimiento sobre la persona.
Cada expediente, cada solicitud, cada pequeño proyecto que logramos avanzar requiere de esfuerzo, diálogo y coordinación. No siempre podemos cambiar todo de inmediato, pero cada paso cuenta. Cada reunión, cada gestión, cada propuesta que conseguimos llevar adelante refleja nuestra dedicación y responsabilidad hacia quienes nos han dado su confianza.
Nuestro objetivo debe ser siempre tender puentes entre la ciudadanía y la administración. Debemos buscar caminos donde la ley y la empatía puedan ir de la mano, donde la sensibilidad y la humanidad no se pierdan entre formularios y plazos. Cada pequeño avance, por mínimo que parezca, es un logro para nuestra comunidad y un reflejo de que estamos trabajando con honestidad, constancia y compromiso.
La política no es solo gestión administrativa, es servicio, sensibilidad y cercanía con quienes representamos. Significa escuchar, acompañar y actuar, incluso cuando las normas y procedimientos compliquen el camino. Significa reconocer que cada vecino merece ser atendido, que cada problema importa, y que cada solución, por pequeña que sea, tiene un impacto real en la vida de las personas.
Aunque los obstáculos existan y los procedimientos sean lentos, nuestra prioridad sigue siendo la misma, trabajar para que nuestra comunidad avance, para que cada vecino se sienta escuchado y acompañado, y para que cada esfuerzo contribuya a construir un municipio más fuerte, más unido y más cercano a las personas. Porque, al final, la verdadera política se mide no solo por lo que logramos cambiar, sino por el compromiso constante de no dejar a nadie atrás.
Juan Jiménez Suárez
Concejal de Vías, Obras e Infraestructuras
Ayuntamiento de Santa María de Guía



























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