Ventana folclórica, hoy en el Museo de la Seda en El Paso, La Palma (vídeo)

El taller de Las Hilanderas en El Paso mantiene vivo el arte tradicional de la seda, preservando técnicas manuales únicas en Europa y transmitiendo un legado que ha marcado la identidad y economía de La Palma desde el siglo XVI.

Moisés Rodríguez Gutiérrez Jueves, 05 de Febrero de 2026 Tiempo de lectura:

La Palma es cuna ancestral de grandes artesanos, que han sabido adoptar las influencias de otras culturas conservando intacta la esencia propia de sus refinados productos. No en vano la artesanía ha sido el sustento de muchas familias, que han ido transmitiendo la tradición de generación en generación, a través de la enseñanza oral y del trabajo compartido. Habanos, bordados, cestería, alfarería, frivolité, repostería…  y la seda; uno de los oficios más antiguos, en el que participaban familias de toda la isla supervisando la cría de los gusanos, para vender luego los capullos a los artesanos.

 

La industria de la seda tuvo una importante pesa en la economía de la isla desde el siglo XVI cuando, tras su incorporación a la Corona de Castilla, se introdujeron las técnicas textiles de la época. El oficio era desempeñado sobre todo por hombres, aunque en la actualidad se halla exclusivamente en manos de mujeres. La seda y los bordados palmeros se exportaron profusamente a la Península y a Flandes, puerto que mantenía un tráfico comercial asiduo con el de Santa Cruz de La Palma, y gozaron de un enorme prestigio en Europa hasta que la moda cambió en el siglo XVIII, decantándose hacía el algodón y relegando la seda a un plano meramente representativo.

 

Hoy en día esta antigua artesanía palmera se mantiene en el taller de Las Hilanderas El Paso, municipio sedero por excelencia y el último reducto en Europa en conservar el proceso totalmente manual. 

 

LA CRÍA DEL GUSANO

 

El proceso de la seda comienza en primavera con el nacimiento de las larvas de la mariposa Bombix mori, que pone entre 400 y 500 huevos en el breve periodo de su vida, que tan sólo dura 5 días. Los huevos tienen un ciclo de hibernación de unos 300 días, por lo que en cada temporada se utilizan los recogidos durante el año anterior. Los gusanos se alimentan exclusivamente de hojas de moral o morera, recolectadas frescas cada día y troceadas a mano en porciones de tamaño asequible para ellos.

 

Son seres delicados, cuya supervivencia hay que garantizar manteniendo una determinada temperatura y humedad y con una esmerada higiene. Después de 38 días y cuatro mudas de piel, el gusano ha ganado unas 8.000 veces su peso inicial y se ha encerrado en su cápsula blanca. Parte de los gusanos saldrán del capullo y se convertirán en mariposas, reiniciando uno de los extraordinarios ciclos de la naturaleza.

 

SACADO DE LA SEDA

 

El tratamiento de la fibra de seda comienza «ahogando» los capullos en una caldera de cobre con agua caliente, que ha de mantenerse siempre a punto de hervir, ya que la ebullición dañaría los capullos. Así éstos van soltando la fina hebra que los envuelve.

 

La sedera tira suavemente de esta hebra con una escobilla de hojas secas de brezo y la guía a través de la aguja del torno, donde la hebra la lleva a los «carretes» y al «burgao», mientras la tornera mueve la manivela del torno, enrollándola en madejas de seda cruda.

 

 

PREPARANDO EL HILO

 

La madeja de seda cruda aún ha de pasar por un laborioso procesado de llegar al telar. se somete al primer devanado; se limpian y atan los cortes para obtener un hilo continuo en la zarja de donde se obtienen, clasificadas por grosores a través del tacto, pequeñas madejas. De la zarja se sacan dos o más hebras por medio de una redina, con las que se van enrollando las madejas en un solo cañón.

 

Se procede entonces al torcido, girando manualmente dos husos que llevan varias hebras y que quedan en un solo hilo. El hilo se enrolla en un cañón y se organiza de nuevo en madejas con el torno. Estas madejas son trasladadas para guisarlas con agua caliente y jabón; una vez desprovista de la sericina, la seda adquiere su característico tacto y todo su brillo. En ese momento se tiñen las madejas que se seleccionen para tal fin. Posteriormente la seda vuelve a unos cañones dispuestos para preparar la urdimbre en un urdidor de pared, o a canillas para tejer. La trenza resultante pasa al sentado definitivo en el telar, donde se enrolla y se tensa. Una vez enhebrados los lizos y el peine (enlizado y empeinado), la seda está lista para ser tejida.

 

TEÑIDO

 

Si bien la mayor parte de la fibra de seda se utiliza en un tono natural, los colores resultantes de la aplicación de los tintes darán constraste y luminosidad a la pieza, realzando su belleza. Los tintes son naturales y provienen tradicionalmente de hongos, animales o plantas: cáscara de nuez, gualda (amarillos), eucalipto (grises), nuez (marrones) y la conocida cochinilla, en cuya recolección para su exitosa exportación trabajaron antaño generaciones de palmeros (rojos, granates y rosas). También se suele usar un mordiente o fijador.

 

TEJIENDO

 

El telar donde se realiza la tejeduría de la seda es un modelo de pedal idéntico al introducido por los conquistadores durante el siglo XVI, de madera y con número variable de lizos, de dos a cuatro. En él la tejedora va pasando el hilo con la lanzadera entre las hileras de la urdimbre, controlando su caudal según la necesidad, compactándolo y tejiendo puntos de tafetán, gabardina, cordoncillo y palma, o espiga. De esta forma va consiguiendo el tejido vaporoso y brillante que conocemos, trabajándolo siempre según el diseño elegido.

 

Confeccionada la prenda, se suele rematar con bordados hecho a mano Entre las piezas más habituales destacan las tocas y bandas para el traje típico, corpiños, faldas, pañuelos de bolsillo, corbatas, chales, fulares o camisas. Un completo catálogo de artículos elaborados con la materia prima más exquisita.

 

Estos productos tienen el inestimable valor de un arte tradicional que se refugia fiel y arraigado exclusivamente en un rincón de El Paso.

 

El taller de Seda Artesana Las Hilanderas busca no solo proteger cuidadosamente este arte textil, sino también promover su producción con la incorporación de nuevos diseños y el establecimiento de la sede pasense en los más relevantes circuitos de artesanía.

 

El cultivo de la seda en El Paso se convierte en heroica y admirable faena, y la delicada belleza de sus productos ocupa sitio de honor en la producción artesana de la isla, de Europa y del mundo.


Dirección: Calle Manuel Taño, 4 El Paso, Isla de La Palma, Canarias

Contacto: 922 48 56 31 [email protected]

Horario: de lunes a viernes 10:00 a 14:00 horas

Entrada: Precio de la visita: 3€

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