El poeta en la azotea.A pesar de contemplar muchas veces la imagen, creemos que está captada en Agaete: a lo mejor en la casa de su amigo Tomás Morales. En cualquier caso, es lo de menos. Nunca antes nos habíamos fijado en que Alonso Quesada se encontrara en la azotea y disfrutara a la vez del paisaje que desde allí divisa. De lo que se infiere que el subir a ventanales abiertos no solo constituye un acto normal y corriente, sino que la misma visión se encumbra más allá y adquiere un tono de omnisciencia difícil de señalar. No es que hayamos leído mucho de Alonso Quesada, pero sí lo suficiente para pensar que las azoteas representan un camino, una vereda por la que transitan las voces canarias sin obstáculo alguno. Y eso es un paso muy grande que sirve para que la Literatura Canaria signifique más allá de mirarse eternamente el ombligo. Una manera de superación como otra cualquiera.
Juan FERRERA GIL




























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