El camino continúa…
y Tejeda vuelve a hablar en voz baja.
Desde la Era del Llano, la senda desciende con calma, como si conociera cada paso desde hace siglos.
Aquí, la tierra guarda el esfuerzo
y el tiempo camina despacio.
Aparece el Rincón de Arriba,
balcón humilde del pueblo donde
las historias se asoman a las puertas.
Más abajo, el recuerdo del agua y del grano:
el antiguo Molino del Rincón,
testigo de un Tejeda que trabajaba con lo justo
y sabía aprovechar cada gota,
cada corriente,
cada día.
Barrio a barrio,
el paisaje se vuelve cercano
y el saludo es sincero.
Porque aquí,
el camino no solo une lugares,
une a las personas.
Tejeda se sigue caminando.
Y cada barrio…
tiene algo que contar.
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