El Carnaval recuperado. ¡Lo hemos logrado!

La reaparición del carnaval callejero en Las Palmas de Gran Canaria marcó el inicio de una nueva etapa festiva tras la dictadura, impulsada por colectivos ciudadanos y con un fuerte respaldo turístico y social.

José Luis Yánez Rodríguez Jueves, 29 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:
Mascaritas en Las Palmas (FEDAC)Mascaritas en Las Palmas (FEDAC)

No habían pasado dos meses de la muerte de Franco, cuando desde determinados colectivos de Las Palmas de Gran Canaria, se recuperará el carnaval callejero; el de parranda y comparsas. Porque el otro, el de mascaritas por los caminos de los campos o el de los bailes de ‘fiestas de invierno’ en casinos y sociedades nunca desapareció por completo. En Ingenio, Telde, Agüimes, Cardones de Arucas, Agaete, Teror y tantos otros barrios de distintos municipios se siguieron celebrando los carnavales.

 

Lo ocurrido aquellos años con el carnaval fue más perreta de obispo temeroso de desnudeces y ofensas a la moral, por un lado; y perretas de gobernadores a algaradas callejeras que terminaran en borracheras y peleas, por otro que temor a Don Carnal. Lo paradójico es que el carnaval era una festividad plenamente relacionada con el catolicismo y hasta con el calendario religioso; y en el fondo un desfogue social para amansar tensiones utilizado por los gobernantes durante siglos.

 

Pero se quería eso que se había prohibido. En aquellos primeros meses de incertidumbres y temores, se anhelaba diversión callejera y bullanguera.

 

Y los mentideros hablaban ya desde inicios de 1976 que Tenerife ya tenía programaciones para sus fiestas de invierno, mientras que en Gran Canaria, aparte de los lugares tradicionales, no había nada previsto para que las calles de la capital volvieran a ver aquellas cabalgatas de cuarenta años antes.

 

Entre todas esas tímidas conversadas callejeras; el Círculo Mercantil anunció la celebración del mismo a partir del 28 de febrero de hace medio siglo con la mayor brillantez posible en aras de ofrecer un marco propicio a la diversión y a la alegría de toda la gran familia de esta entidad; sin especificar mucho más, además de que cada asistente debía preparar su sábana para el baile de las mismas y distintos premios para los mejores disfraces.

 

El anuncio de que distintos trasatlánticos harían escala en La Luz para embarcar turistas alemanes con destino a Río de Janeiro, alentaba mucho más las ganas de concretar los programas porque Brasil era para muchos un buen modelo a imitar. Que todo aquello ayudaba al turismo de las islas era evidente y que ese apoyo empresarial con alentadores futuros de ingresos económicos era un buen argumento se pudo comprobar en los meses siguientes.

 

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El Patronato de Turismo de la Mancomunidad, editaba a principios de año su Calendario turístico-Las Palmas 76, y junto a las fiestas de la Candelaria en Moya e Ingenio o San Blas en Gáldar y Vegueta; ya se anunciaba que en Telde, Agüimes y Arrecife de Lanzarote se celebrarían las Fiestas de Invierno con el más ‘puro sabor del carnaval’. En Telde, la sociedades, asociaciones y grupos recreativos comunicaban al ayuntamiento que la cantidad destinada al carnaval debería ser distribuida previamente de una forma justa y equitativa.

 

A toda aquella movida ilusiona e imparable de hace cincuenta años se vino a unir una zona que no existía cuando los carnavales se celebraban en una Gran Canaria rústica y tradicional. En el Hotel Beverly Park de Maspalomas, se reunía en febrero el C.I.T., presidido por alcalde Araña del Toro para informar que se celebrarían distintos actos denominados ‘Noches del Turismo’, como preparación conjunta entre el ayuntamiento y los establecimientos hoteleros de lo que se quería ya en plenitud para 1977: el Carnaval Internacional de Maspalomas.

 

Y la isla entera empezó a carnavalear como se merecían no sólo los turistas sino sus propios habitantes.

 

El 8 de febrero comenzó en Agüimes con una verbena en su casino, amenizada por el conjunto Los Rocks y donde sería elegida la Reina de las fiestas. En Agaete, con vistas a la programación que tendría su acto culminante en el Entierro de la Sardina, y para la que solicitaban la declaración de interés turístico, ya que sería en su municipio donde aquel año se celebraría el llamado Día del Turista a inicios de marzo.

 

En Las Palmas de Gran Canaria, aunque los actos principales tendrían lugar también a inicios de marzo, se anunciaba para el 15 de febrero el recorrido de la comparsa Caribe en anuncio de la brillantez de los callejeros, populares y festivos carnavales del 76.. Principalmente por las calles consideradas más turísticas, del Castillo de La Luz, Juan Rejón, Ferreras, Prudencio Morales y la Avenida de las Canteras.

 

Todo ello dentro de un ambiente festivo, sano y de recuperación de tradiciones. ¿Si las tortillas que se comían por aquellos días eran de carnaval, porque la celebración que las justificaba no eran también de lo mismo?

 

Si por los campos, los más atrevidos y parranderos iban de casa en casa con el ¿Me conoces, mascarita?, se iban abriendo puertas y voluntades para recuperar la tradición en completa plenitud; a lo que se iban poco a poco uniéndose todos los municipios.

 

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En Agaete, el anunciado entierro se acompañaría, aparte de las comparsas y murgas del pueblo, con la colaboración de Gáldar; Santa María de Guía, San Nicolás de Tolentino; La Isleta, la Casa de Galicia, el Club Náutico y el Círculo Mercantil, donde además se anunciaba el consabido baile de las sábanas.

 

En Teror, el 28 de febrero en el Casino la Unión Cultural y Deportiva Teror, inició aquellos carnavales que estarían acompañados en los días siguientes con las músicas de Los Melódicos, Los Covina y Uranio 235.

 

En Gáldar, también a partir del mismo día, se eligió en el teatro municipal, la Reina del Carnaval 1976, con representantes de las comparsas Los Schambos, de la murga Los Espalmatoria, los jóvenes de Sardina, el casino y la sociedad y teleclub de San Isidro. Para la elección de Miss Simpatía, las candidatas serían la comparsa y murgas de Agaete, la Asociación de Amas de Casa de Gáldar y Agaete y distintos representantes de Las Palmas y, al fin, con ese enfoque de atractivo para los que venían del extranjero, para la elección de Miss Turista llegaría a Gáldar, una re presentación de turistas alemanas. Al día siguiente, la sociedad galdense celebró la fiesta infantil y la cabalgata, en la que participaron Los Schambos, Los Caribes, Los Espalmatorias, Los Sabi Jondos y muchos más en un extraordinario alarde del municipio norteño hace medio siglo.

 

Y aunque el 28 y 29 de febrero y 1 y 2 de marzo, se celebraban en 1976, el Lunes y Martes de Carnaval y el Carnaval Chico o Domingo de Piñata; se consintieron las celebraciones en días posteriores, entrando para asombro de muchos, ya en fechas de cuaresma.

 

El 27 de febrero en el Castillo de La Luz de La Isleta, Manual García, presidente en funciones de la Junta de Vecinos, La Naval, y delegado de las Fiestas de Invierno afirmó que La Isleta quería dar a toda la isla ‘la posibilidad de disfrutar ríe un espectáculo tan típico del Carnaval como es el de un gran desfiles en el que participarían representaciones de todas las agrupaciones carnavalescas de Gran Canaria y Tenerife, queremos organizar -afirmó- nuestros propios carnavales y empezar un proyecto hacia el futuro, para que los que nos sucedan en su momento tengan ya una experiencia adquirida y para que el pueblo de este Puerto de La Luz y de toda la ciudad de Las Palmas pueda manifestarse en la calle como lo hacen otros ciudades y otros pueblos. Ése es el espíritu que nos anima, y tenemos muy presente que es un trabajo duro y difícil para que alcance la brillantez y participación popular que deseamos’.

 

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En los primeros días de marzo de 1976 en distintos actos, la comparsa Los Caribes; las murgas ‘Los pobres reunidos S. A.’, ‘Los Isleños, S. L.” o la ‘Eso es lo de menos’ junto al Grupo de Gaiteros de la Casa de Galicia y la Afilarmónica Ni Fu Ni Fa prepararon el ambiente para el desfile de carrozas que se desarrolló el día 6 desde el Muelle Grande hasta el Parque de Santa Catalina y regreso por el Muelle de Rivera, con 10 carrozas alegóricas y 14 murgas que llegaron de distintos municipios grancanarios y también de la isla de Tenerife, desde los Tupíos a Los Bullangueros.

 

Al final, entre una popular y profunda alegría, los participantes de aquella cabalgata de hace 50 años rieron y acompañaron con la fiesta a una mascarita que gritó entre todos un ‘lo hemos logrado, lo hemos logrado’ que fue un manifiesto con el que se esperaba que el pueblo de la capital volviera a despertar y reinara el carnaval nuevamente como soberano, aunque fuese por unas pocas horas, en las calles de Las Palmas.

 

Pero en suma volvió, y lo ha hecho durante este medio siglo, como el rey de toda la isla de Gran Canaria y por más tiempo que unas horas.

 

Para goce y diversión no sólo de los de fuera sino también de los de aquí.

 

José Luis Yánez Rodríguez

Cronista Oficial de Teror

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