La toalla. Juan FERRERAGIL“Voy a ir a buscar la toalla” es otra manera de decir “voy a ver a la otra persona desnuda una vez más” y contemplar que cuarenta años juntos apenas representan un día en el transcurrir cotidiano de cualquier tipo de pareja. Las palabras las carga el diablo, que sabe de lo suyo. ¡Y vaya que sí es agudo! Sólo llegamos a comprender que, de momento, seguimos manteniéndonos. Y eso está bien.
Superadas las rachas inciertas, sin explicación, parece que todo vuelve a la normalidad: rutina que ayuda a vivir pachorronamente. No solo hay que pararse, en palabras de la cantante palmera, Valeria Castro, sino que la creatividad bien entendida surge de la tranquilidad y de las no-urgencias sobrevenidas. Por eso determinados cantantes siguen subiéndose al escenario que representa no solo su vida como espacio único, sino que desde sus deseos más íntimos lo material adquiere su importancia y trascendencia. Es la otra parte de la isla que todos llevamos dentro: el mar vertical y cercano. No sé si nos explicamos debidamente.
De todas maneras, cada uno de nosotros llevamos el paso en su justa medida y adaptado a las circunstancias personales, desde donde solemos trascender. Por eso no es bueno, ni sano, cambiarlo. Solo hay que atreverse a dar el siguiente. Y ya está. Que no es poco. Por eso dijimos antes lo del mar: cada isleño lleva uno dentro.
Es el mar el que sirve para alongar la mirada y llenarla de auténtica libertad.
Juan FERRERA GIL





























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