Entre nubes que rozan la cumbre y senderos que guardan memoria,
Tejeda despierta.
Hoy la tierra respira.
La lluvia, largamente anhelada,
ha vuelto a besar la piedra,
a despertar barrancos,
a devolver el pulso al paisaje.
Los antiguos caminos arrieros laten de nuevo bajo nuestros pasos,
uniendo barrios, historias y corazones.
Lomo de los Santos.
Era del Llano.
Rincón de Arriba y Rincón de Abajo y
Las Crucitas serán visitados.
Piedra, paisaje y paisanaje.
Silencio que habla.
Tierra que agradece.
Bentaiga y Roque Nublo vigilan el camino,
como gigantes de piedra protegiendo el alma del pueblo.
Guiados por Tomás, caminamos más que senderos:
recorremos raíces, identidad y tradición.
Tejeda no se visita.
Tejeda se siente.
Tejeda se camina.
Adolfo Aguiar
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