Regalos institucionales; realidad social; el sociobarómetro de Tamaimos

Nicolás Guerra Aguiar

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Leo en “infonortedigital.com” (8/1) que los señores miembros del Parlamento canario recibieron en Navidad una “caja de agasajo” (¿pagadas las setenta de otras tantas señorías con dinero público?). Según “eldiario.es”, tal regalo se realizó a través de Presidencia. Además, ambos diarios destacan que sólo incluían productos comestibles no canarios... y no precisamente de urgencia para la diaria subsistencia de sus receptores. Llegaron, pues, “de la raya verde para afuera”, expresión registrada en Dialectología española, apartado “Hablas de tránsito. El canario” (obra del filólogo Zamora Vicente). O acaso su equivalente “por simba del charco”, construcción lingüística arraigada en mi tierra galdense tiempo atrás.

 

Comparto la herida sensibilidad de quien redactó sobre tal desconsideración hacia los artículos insulares. Nada que ver con el restaurante isleño donde se ofrecía “comida canaria”, es decir, papas arrugdas, arroz a la cubana, pescado a la portuguesa, ensaladilla rusa, bacalao a la vizcaína, pulpo a la gallega. (Por cierto: eché de menos la ambrosía Tirma -hoy chocolatina- para culminar exitosamente tal exuberancia de canariedad.)

 

Sobre el condumio navideño de los señores miembros (conservas de Galicia, aceite extremeño, pimentón de Ciudad Real, jamón de Jabugo y galletas escocesas entre otras relajientas exquisiteces) rumoreábase en ágoras y plazas su parecido al insinuado por algunos (rojillos comunistoides, seguramente) para organizaciones sociales de ayuda a parados, indigentes, trabajadores de 800 euros mensuales, gentes de un solo entullo diario...

 

Lo cual, claro, sorprende y me lleva a un planteamiento rigurosamente gastronómico: con todos mis respetos, ¿sabrían hipotéticos beneficiados distinguir el jamón de Jabugo frente a la jamonilla Plumrose? ¿Y las conservas gallegas de las correspondientes canarias, venezolanas y salvadoreñas hechas con pulpa de frutas y azúcar para, una vez secas, cortar lascas y hacer el bocadillo? ¿Y el aceite extremeño del equivalente fabricado con colza, maní, soja, girasol, millo?

 

¿Y para qué el pimentón ciudadrealeño si por gandulería los huéspedes sociales no usan cocinas y calderos para hacer un buen caldo de papas? ¿Y qué misión cumplirían las galletas escocesas si muchos de ellos están desdentados por dejadez, irresponsabilidad? Más: si encima les acelerarían la diabetes o el exceso de azúcares, problemas al organismo (incontroladas meadas…), ya usted me dirá si no sería un desarreto estomacal tal prodigalidad. (Por cierto: las “patatas fritas” eran coruñesas.)

 

Pero a pesar de los reparos anteriores, ¿algunas señorías defendieron la equiparación? Quizás conmovidas, concienciadas y sensibilizadas con el artículo 10 de nuestra Constitución (el de la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes...) acaso se hubiera impuesto la ampliación numérica: a fin de cuentas constitucionalmente todos somos iguales.(Por cierto: ¿las de izquierdas rechazaron tal obsequio?)

 

¿Por qué, planteo, se les regala a quienes (señorías majoreras, por ejemplo) perciben entre sueldo base e indemnización por residencia un “salario mensual bruto de 5.369,37 euros”, precisa información del periódico digital “dunasfm.com”, 7/4/2025)? La paga cobrada sobrepasa con creces la correspondiente a muchísimas nóminas de miles y miles de trabajadores obsesionados por cómo llegar a fin de mes dada la carestía de alquileres, comida...

 

Y si seguimos (hablo de percepciones económicas tras arduas y agotadoras jornadas semanales desde las primeras horas de la del alba y un mes de distensión y descanso al año), la curiosidad y rigor me llevaron a otro periódico, “Diario.es”. Así, este me sorprendió con el titular de dos años atrás (noviembre/2024): “Los miembros del Parlamento de Canarias multiplican sus dietas y el gasto se duplica, de 63.000 euros a más de 146.000”.

 

Viene a ser lo mismo: por asistir a reuniones y convocatorias sus señorías canarias pasaron de los 94 euros (septiembre/2023) a 2088 un año después. Lo cual significa 904 euros mensuales de subida. (No obstante, sospecho, la decisión debió de ser tomada con acelerada precipitación. Tal acelerón fuerte y rápido no es creíble con un Gobierno tan concienciado como el nuestro -y una oposición de izquierdas- pues, “Según el Informe AROPE 2024 (EAPN), la tasa de pobreza y exclusión social en Canarias se sitúa en el 33,8%, lo que significa que 763.276 personas en el archipiélago no son capaces de cubrir sus necesidades básicas” (fundacióncanarias.org).

 

Días atrás tuve la gran satisfacción de conocer un interesante trabajo de calle, “Sociobarómetro Juvenil Canario de la Fundación Tamaimos”. Con doce palabras tal institución (nacida como un esfuerzo en favor de la cultura y la identidad canaria) concreta el mensaje que desea trasmitir: se trata de “Una juventud polarizada, desencantada y con un profundo malestar hacia sus instituciones”.

 

¿Y quiénes son esos entrevistados? Todos, jóvenes residentes entre 15/30 años. El estudio llega a rigurosass conclusiones, cuyo margen de error es del 5%. Dada su amplitud y precisión resulta imposible un profundo análisis. Por tal limitación recomiendo su búsqueda, captura... y relajada lectura. Veamos, sucintamente, algunos apartados (citas textuales):

 

1. Los residentes canarios no nacidos en las islas tienden a no adoptar las identidades locales como propias.

2. La población muestra apoyo abrumador a la identidad y cultura canaria.

3. Persiste una inseguridad sociolingüística o la presencia de prejuicios externos sobre la validez y/o prestigio del acento canario.

4. La canariedad es un hecho social, no un valor intrínseco, poniendo en riesgo el canarismo como proyecto político.

5. Los encuestados de extrema derecha muestran más actitudes de desprecio a la identidad canaria que el resto de los grupos ideológicos.

6. Aunque coexiste la pertenencia a España, la identidad canaria es la que prevalece, estableciendo una clara prioridad para la mayoría de los encuestados.

7. Los apolíticos están politizados. Esta autoadscripción parece reflejar un rechazo al sistema o clase política.

8. La percepción de que los inmigrantes abusan del sistema de bienestar está extendida: el 43% está de acuerdo
con que ”los inmigrantes reciben ayudas sociales antes que los canarios".

9. La inmigración es vista por la mayoría de los jóvenes como un factor que introduce problemas de seguridad, escasez de recursos y tensiones culturales.

10. El 19% cree que podrá encontrar trabajo en las islas, mientras que solo el 13% cree que podrá independizarse.

11. Solo un 8% de los jóvenes sospecha que el ecosistema del archipiélago se cuida lo suficiente.

12. La juventud parece haber perdido la confianza en las instituciones políticas. Solo el 8% de los encuestados cree que estas han beneficiado a Canarias.

13. El malestar general con la realidad canaria ha trascendido barreras ideológicas para generalizarse en toda la juventud canaria.

 

Así, ¿cuál sería la opinión de esta juventud sobre la “caja de agasajo” apuntada al comienzo? ¿Y qué dirían en torno a la izquierda parlamentaria? ¿Y cuáles serían las respuestas de los políticos canarios en torno a las conclusiones del barómetro de Tamaimos?

 

Nicolás Guerra Aguiar

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