
La cultura tradicional es patrimonio de todos los pueblos. Hacemos uso de ella, la sentimos como propia, pero no pertenece a nadie en particular. De la misma forma que la hemos heredado de nuestros antepasados, tenemos el deber moral y cultural de legarla a nuestros sucesores; somos el eslabón imprescindible que permite que la cadena no se rompa. Caeríamos en una grave responsabilidad histórica si dejásemos desaparecer aquello que durante siglos ha sido signo de identidad, esencia cultural, forma de ser y rasgo diferenciador de nuestro pueblo.
Toda persona que se sienta identificada con nuestras raíces y con nuestra cultura popular debe formar parte de esa cadena de transmisión. Así lo sintió y así lo vivió la protagonista de esta biografía.
María Dolores Macías Gutiérrez nace el 12 de marzo de 1945 en La Montaña de Gáldar, hija de Maestro Juan Macías y María Gutiérrez. Desde muy joven mostró una profunda vinculación con las tradiciones populares de su municipio, inclinación que marcaría de manera definitiva el rumbo de su vida.
Comenzó a participar en la vida folclórica de Gáldar en la ya desaparecida Rondalla Princesa Tenesoya, donde formó parte del cuerpo de baile, recibiendo sus primeros pasos de la mano del maestro Ignacio. En el seno de la Princesa Tenesoya conoció también al que fuera bailador Hernán Bolaños González, con quien posteriormente contrajo matrimonio. Como bailadora de dicha rondalla, participó activamente en fiestas, romerías y actos culturales por toda la geografía insular, así como en diferentes puntos del archipiélago canario.
Entusiasta y comprometida con cada uno de los aspectos del folclore canario, y especialmente con el baile tradicional, se formó como profesora de baile en el Instituto Canario de Folclore, junto a reconocidos folcloristas de la isla. Sin embargo, la labor que Maruchi desarrolló en el mantenimiento, la conservación y la difusión de nuestras tradiciones va mucho más allá de su participación como bailadora de la Rondalla Princesa Tenesoya. Durante más de treinta años dejó una huella imborrable de ese entusiasmo en cientos de niños, jóvenes y adultos de los municipios de Gáldar y Agaete, convirtiéndose en referente y maestra para varias generaciones.
En el año 1980 comenzó a impartir clases de baile folclórico en el Colegio Jesús Sacramentado, labor que continuó desarrollando de manera ininterrumpida durante 31 años, hasta el mes de octubre de 2011. En ese tiempo —casi la mitad de su vida— dedicó su esfuerzo y vocación a compartir con distintas generaciones sus conocimientos sobre el baile folclórico de las islas. Maruchi formó bailadores en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima de La Montaña de Gáldar, en la Parroquia de Barrial, en los colegios Antonio Padrón y Fernando Guanarteme de Gáldar, así como en clubes de la tercera edad de Agaete, La Atalaya de Santa María de Guía y Gáldar. De este último colectivo fue cofundadora y directora del cuerpo de baile desde sus inicios hasta el año 2011.
En 1989 dirigió a un grupo de bailadores que, junto al Grupo Folclórico Los Cebolleros de Gáldar, representaron al municipio y a las Islas Canarias en la Feria Internacional de Muestras de Valladolid. A raíz de aquella experiencia y gracias también a las aportaciones formativas de Maruchi Macías, nacería tiempo después la Agrupación Folclórica Abaicán, ejemplo vivo del legado sembrado por su trabajo constante.
Su carácter afable, cercano y generoso la llevó a participar también como colaboradora en diversas agrupaciones folclóricas, entre ellas Estrella y Guía de Santa María de Guía, Surco y Arado de Gáldar y Farallón de Tábata de Sardina de Gáldar, aportando siempre su conocimiento y experiencia de manera desinteresada.
Asimismo, Maruchi dirigió un espacio dedicado al folclore en Radio Gáldar Municipal, dentro de las mañanas de Radio Gáldar, donde transmitió a la audiencia su amplio conocimiento y amor por la cultura popular canaria. Hoy en día, esos audios se conservan como valioso testimonio de su labor divulgativa.
Quienes la conocieron bien saben que Maruchi Macías vivió intensamente el folclore de nuestra tierra y dedicó innumerables horas de su vida a su estudio, enseñanza y difusión. Su legado permanece vivo en la gran cantidad de bailadores que actualmente forman parte de distintos grupos folclóricos del norte de Gran Canaria y que iniciaron su andadura de su mano.
Maruchi ha recibido reconocimientos públicos por su incansable labor, fallecida el 2 de noviembre de 2011, entre ellos el otorgado en el año 2012 por la Federación de Agrupaciones Folclóricas de Gran Canaria, a título póstumo, así como el de la Agrupación Folclórica de la Tercera Edad de Gáldar.






























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