Tradiciones

Un nuevo paso en el camino: Belén y José Francisco Mendoza Vega ponen rostro al futuro de la trashumancia en Gran Canaria

La hija y el hijo de Pepe el de Pavón organizan la primera ruta trashumante tras la jubilación del histórico ganadero

Redacción Domingo, 11 de Enero de 2026 Tiempo de lectura:
En otro lugar de la cumbre.En otro lugar de la cumbre.

 La milenaria tradición de la trashumancia en Gran Canaria mantiene su paso. E incluso renueva su rostro para caminar hacia el futuro. Su semblante en el amanecer de este sábado ha sido el de Belén Mendoza Vega, de 27 años, y el de su hermano, José Francisco. Son la hija y el hijo de un histórico de la ganadería insular, José de la Cruz Mendoza, a quien llaman Pepe El de Pavón, ya jubilado. Ambos han tomado las riendas de la quesería familiar y el relevo en la organización de las rutas por los senderos.


Al alba, alrededor de 450 ovejas iniciaron su tránsito del Pavón a la Presa de las Niñas, atravesando el paisaje y el paisanaje del Patrimonio Mundial y de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria tras un mes marcado por las lluvias y, por tanto, la promesa de pasto. Cumplen así con un nuevo ciclo trashumante en la isla. “Han sido días de mucho trabajo y hemos estado con la cabeza loca para que no se quedara nada atrás”, había comentado el día antes de la partida.


El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha destacado que la pervivencia de la trashumancia “contribuye de forma sobresaliente a la diferenciación del sector quesero, convirtiéndose en nómadas, desplazándose de su hogar y de las comodidades en favor de la mejor alimentación para sus ovejas y sus cabras y, en consecuencia, de los mejores quesos que nadie pueda imaginar tras un trabajo conjunto de hombres y mujeres que muy poca gente ve, pero que todos y todas podemos saborear”.


Además, señaló que “con personas como Belén y José Francisco Mendoza Vega camina una tradición de 2.000 años, muy bien documentada desde hace cinco siglos”. Recordó además que “su supervivencia como vestigio de la cultura aborigen en el tiempo y en el espacio sustentó el valor excepcional universal que justificó la declaración como Patrimonio Mundial del Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria tras un largo trabajo de documentación impulsado por el Cabildo”.


Además, agregó que la declaración en 2024 de la trashumancia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad “subrayó aspectos que ya habíamos puesto en valor en la isla, caso de la capacidad de gestión de los recursos naturales, la transmisión de conocimientos en el seno de familias y comunidades o el refuerzo de la identidad y de los lazos territoriales gracias a esta manifestación cultural”.


En este contexto, el Cabildo lanzó el pasado año una convocatoria de incentivos dirigidos a la protección y apoyo a la actividad trashumante a pie en los ámbitos del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria dotada con 30.000 euros y que contempla ayudas de hasta 3.000 euros para las personas que mantienen el latido de esta costumbre ancestral, cuantía que oscila en función de los criterios de valoración establecidos en las bases.


El objetivo de esta iniciativa del Instituto Insular para la Gestión Integrada del Patrimonio Mundial y la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, adscrito a la Consejería de Presidencia y Movilidad Sostenible del Cabildo que dirige Teodoro Sosa, es contribuir a su mantenimiento en el tiempo, a su puesta en valor y evitar así la pérdida de este bien inmaterial del patrimonio cultural insular y en especial de estas designaciones internacionales.


Además, y como elemento clave del paisaje, la tradición, la historia y la diferenciación del sector primario insular, el Cabildo mantiene un apoyo firme a la ganadería a través de las múltiples líneas de trabajo en coordinación con el campo insular de la Consejería de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica que coordina Miguel Hidalgo.


Entre otros aspectos, estas ayudas cristalizan en ayudas para las mejoras en las explotaciones y en las queserías, la preservación de razas autóctonas, las mejoras genéticas, la producción de forraje con especies locales, la valorización del producto, la organización de eventos como la Cata Insular o el Foro Internacional del Queso, que en 2024 incluyó un homenaje a la trashumancia, el fomento del asociacionismo o la legalización de explotaciones. Todo ello para contribuir a que ni la ganadería ni la trashumancia pierdan su paso y sigan dejando su necesaria huella en la isla.

 

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