Foto: Juan FERRERA GILCuando paseábamos por Granada, al ver el restaurante, nos acordamos enseguida de Silvio Rodríguez: poeta de la música, siempre, y de la letra, cuando las palabras se desbocan desde su mirada tan personal y única. Por eso viene a resultar que sus composiciones musicales no solo han traspasado el tiempo, sino que van mucho más allá de aquellos isleños o grupos que se han apropiado de sus creaciones. Porque debe ser así: cuando el escritor, el músico o el pintor traspasan las fronteras, su obra queda relegada al mundo raro y extraño de las miradas y de las interpretaciones personales. Y cuando se canta la melodía en cualquier esquina, ya formamos parte del patrimonio inmaterial que en un tiempo determinado habitamos. Y sí, sabemos algo. Por ejemplo, Benito Cabrera también ha significado lo suyo por estos lares…
Juan FERRERA GIL



























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