Hábito
Desayuno, café, sofá,lectura. El viejo hábito semanal vuelve con más intensidad en el momento presente, hasta el punto que se ha hecho diario. Las viejas lecturas y las nuevas se entremezclan en el día a día proporcionando un renovado gozo estético,emocional y espiritual, y se han convertido en medicina necesaria y en motor imprescindible para empezar el día y cumplir con las obligaciones domésticas y no por ello menos importantes. Ellas nos trasladan al presente, a la realidad, al territorio de la casa, de la calle. Rito que se repite: encuentro con los amigos, con la familia, interlocutores necesarios. Amor, amistad, salud, jubilación, política. Viejos, nuevos y recurrentes temas.
Lecturas, por ejemplo Galdós y los rusos (Dostoyeski, Tolstoy) para el invierno. Para el otoño Vargas Llosa y García Márquez. Poetas:
Machado. Domingo Rivero, Agustín Millares. En primavera Jane Austen, Ana María Matute y Carmen Martín Gaite. En el verano de todo un poco.
Los libros siempre están ahí como los buenos amigos, podemos volver a ellos o dejarlos cuando lo consideremos oportuno, que no por eso se van a enfadar. Deleitarnos con el olor y la textura de sus páginas, o con la sugerencia de una ilustración. A mi me ayudan, y a lo mejor a usted, estimado y amable lector, también.
Carmen María Ferrera Gil



























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