Pino SosaPino Sosa mantiene una mirada serena y dulce.
A pesar de que ha perdido la vista, mira con ganas de poder traspasar la vida y el entorno más inmediato. Sus sinceras palabras brotan de manantial sereno, como Machado, donde la ira no tiene lugar y solo hay espacio para la esperanza. Esperanza que sobresale con frecuencia de sus palabras y traspasa la realidad más inmediata para hablarnos de un mundo que, ciertamente, ya no existe, pero que aún no ha sido superado. Desgraciadamente. En su tierna y agradable mirada hace ya mucho tiempo que solo se ve esperanza, tranquilidad, paz y sosiego: auténticos valores renovados en cada recuerdo.
Quizás por eso los desaparecidos en Arucas siempre regresan.
Juan FERRERA GIL































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