¿Un decreto? Lo que precisa Canarias es un buen Gobierno
Canarias atraviesa un complicado momento en el que convergen relevantes desafíos sociales, económicos, ambientales y territoriales. Frente a ello la respuesta no puede quedar en reclamar un decreto estatal, una especie de carta a los Reyes Magos, que sirve, especialmente, para que CC y PP eludan las responsabilidades propias del autogobierno que en estos momentos dirigen. Muchos de los grandes problemas que afectan a esta tierra y a su gente pueden y deben ser afrontados y resueltos desde nuestras instituciones, con capacidad para tomar decisiones en vivienda, fiscalidad, servicios públicos y orientación del modelo económico hacia la sostenibilidad. Se debe exigir al Estado y la UE que cumpla con Canarias. Lo que no se debe hacer es estar permanentemente responsabilizando a terceros de lo que aquí no se hace o se hace mal, errando en las prioridades y llevando a cabo una mala gestión presupuestaria. Poca credibilidad tienen las continuas exigencias externas cuando no se cumplen con las responsabilidades propias.
Por eso, desde Nueva Canarias-Bloque Canarista no compartimos ese decreto de medidas urgentes que Clavijo exige al Gobierno central. Proponiendo un documento alternativo de medidas que pueden desarrollarse de manera inmediata y efectiva desde el autogobierno canario, en el marco de las competencias estatutarias plenas que ya posee Canarias, y para lo que se dispone de recursos. Medidas estructuradas, realistas, viables, respaldadas en muchos casos por acuerdos parlamentarios previos, y orientadas a mejorar la vida cotidiana de la ciudadanía, fortalecer los servicios públicos, proteger el territorio, impulsar un desarrollo económico sostenible y avanzar en una Canarias más justa, moderna y cohesionada.
Entendiendo que lo que necesita nuestra comunidad es un Gobierno canario comprometido en la transformación de una realidad marcada por la pobreza y la desigualdad, los altos precios de la cesta de la compra, la crisis habitacional, la insuficiente financiación y mala gestión de los servicios públicos o los problemas medioambientales y sociales inherentes a un modelo desarrollista. Y el actual Ejecutivo conservador no se compromete en modo alguno.
Fiscalidad justa para una mayor equidad
Canarias mejoraría sus recursos y avanzaría en una mejor distribución de la riqueza recuperando medidas fiscales que este gobierno de las dos derechas se cargó para favorecer a los que más tienen. Proponemos varias actuaciones al respecto. Eliminar la bonificación del impuesto de sucesiones y donaciones para las herencias superiores a 1,2 millones de euros. Recuperar las ayudas tributarias para rentas medias y bajas puestas en marcha por el anterior Gobierno de Progreso, así como eliminar los beneficios fiscales para rentas altas incluidos en los Presupuestos. Medidas que no precisan de cartas petitorias a Madrid, sino de voluntad de las instituciones canarias para avanzar hacia una mayor equidad. Y que supondrían reorientar la fiscalidad hacia modelo más progresivo y justo. Además, hay que mejorar la calidad del empleo y los bajos salarios que se padecen en Canarias.
Sucede igual con la vivienda, una de las mayores preocupaciones sociales, cuyo progresivo encarecimiento está empobreciendo a amplias capas sociales. Se puede y debe actuar desde aquí. Impulsando un programa canario de alquiler seguro, en el que el Gobierno actúa como arrendador y garante, para tratar de sacar al mercado parte de las 210.000 viviendas vacías que hay en las Islas. Y promoviendo incentivos fiscales -reducciones del impuesto de transmisiones patrimoniales y en el IRPF- para la juventud y las rentas bajas, para facilitar la compra o alquiler de la vivienda habitual. Cumpliendo el plan de vivienda y tomando medidas, como las adoptadas por Cataluña, de compra de 1.000 viviendas privadas para incorporarlas sin dilaciones al parque público.
Más y mejor gestión de los servicios públicos
Los servicios públicos también precisan de actuaciones rigurosas desde las instituciones canarias. No solo de financiación, sino también de reformulación de objetivos y buena gestión. Algunas de las urgentes en materia sanitaria son la integración de los técnicos de emergencias sanitarias en el Servicio Canario de Salud (SCS); y el refuerzo a la salud mental, con más medios y profesionales ante un problema creciente y de enorme impacto en la población. En el ámbito social, consideramos esencial fortalecer el sistema de la dependencia. Incrementando los recursos humanos y las partidas económicas destinadas al mismo; y, también procediendo a simplificar trámites sin recortes de derechos e incorporando mecanismos permanentes de escucha social.
Y, respecto a la educación, el Gobierno debe rectificar y entrar en la senda presupuestaria que posibilite alcanzar el 5% del PIB para educación, tal y como exige la Ley Canaria. Con prioridades en educación infantil 0-3 años, modernización de instalaciones, reducción de ratios, atención a la diversidad o decidido impulso a la FP Dual. También dar estabilidad al personal interino y potenciar la enfermería escolar universal. Acabando, asimismo, con el maltrato a nuestras universidades públicas. Garantizando una financiación suficiente para sostener en condiciones la investigación, la docencia, la innovación y el funcionamiento de La Laguna y Las Palmas de Gran Canaria.
Otro trato también merece la televisión pública, acabando con los intentos de convertirla en teleclavijo. Lo que perjudica a sus profesionales y a la credibilidad y las audiencias de esta.
Por otra parte, el sector primario, el más halagado en los discursos gubernamentales y, paralelamente, el más olvidado en los presupuestos canarios, necesita que se tomen medidas de apoyo claras. Entre otras, las destinadas a aliviar fiscalmente el alto coste de los combustibles y, asimismo, una apuesta decidida por la producción agrícola sostenible, reforzando un modelo compatible con la conservación del paisaje y biodiversidad del Archipiélago. Y de diversificación económica nada: 7 millones en los Presupuestos para comercio, industria y autónomos, frente a los 25 destinados para el autobombo de Presidencia del Gobierno.
Otro modelo turístico
Consideramos que no se puede continuar en la línea del incremento en el número de turistas, con impactos negativos en el medioambiente, en la movilidad (con los crecientes atascos), en el acceso a la vivienda o en el consumo de territorio, agua y electricidad. Sin que, además, repercuta suficientemente en los salarios y en la calidad de vida de los canarios y canarias. Por eso, desde NC-bc planteamos medidas como la adopción de una moratoria insularizada a nuevas plazas turísticas, la implementación de una ecotasa finalista, la desclasificación del suelo turístico no urbanizado o los límites cuantitativos a nuevas camas alojativas. Instando, además, a una regulación adecuada del alquiler vacacional, lo que no cumple la ley aprobada por CC y PP. Se trataría de proteger a los residentes y a los pequeños propietarios y no a los grandes operadores, como hace el actual Gobierno canario. Controlando la especulación y sus efectos sobre el parque residencial.
Otras medidas que proponemos se dirigen a la protección del sector cultural, priorizando la participación de creadores locales y el fortalecimiento del tejido artístico de las Islas, así como a impulsar acciones de reparación histórica y divulgación que superen la visión colonial en torno a los primeros habitantes de Canarias. Sin olvidar, el compromiso de Canarias con la paz y la defensa de los derechos humanos, la defensa de la legalidad internacional y el apoyo a la autodeterminación del Sahara o la protección de la población civil palestina, en consonancia con las resoluciones de Naciones Unidas.
Esos avances parecen imposibles con un Gobierno, como el actual, que gestiona, además, muy mal. Dejando de ejecutar 1.090 millones en 2023 y 1.330 en 2024, y, al tiempo, incumpliendo con la regla de gasto como acaba de certificar el Ministerio de Hacienda. Lo que supondrá, por su temeridad e imprudencia en las cuentas públicas para 2024, tal y como denunció NC-bc en su momento, que deberá presentar un plan de ajuste de al menos 445 millones para 2026, por lo que la capacidad de gasto para ese año no serían los 813,2 millones adicionales presupuestados inicialmente, sino una cantidad notablemente inferior.
En definitiva, lo que necesita Canarias es huir de ese permanente letargo del Gobierno CC-PP, de esa crónica incapacidad para asumir sus responsabilidades, de esa negativa a llevar a cabo transformaciones imprescindibles para poder tener un mejor futuro, de esa pésima gestión de los dineros públicos pese a contar con recursos suficientes. Y creer, de verdad, en la capacidad del autogobierno para modificar la realidad económica, social y medioambiental de esta tierra. Actuando, en consecuencia, para mejorar sustancialmente la calidad de vida de la población, garantizar la equidad social y proteger el territorio y los recursos naturales del Archipiélago. En vez de un decreto, lo que necesita Canarias es un buen Gobierno.
Román Rodríguez
Secretario nacional de Estrategias, Programas y Formación de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-bc).






























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.223