LA BRISA DE LA BAHÍA (257). Leer, siempre

La lectura, más allá de ser un hábito personal, se erige como baluarte frente a la censura y la uniformidad en tiempos de incertidumbre social.

Juan Ferrera Gil Lunes, 17 de Noviembre de 2025 Tiempo de lectura:
Leer, siempre. Juan FERRERA GILLeer, siempre. Juan FERRERA GIL

Últimamente se habla mucho de si es bueno leer o no. Pero nadie se pregunta si las historias, más o menos recurrentes, podrían desaparecer de nuestra marchita imaginación.

 

Solo sabemos que mejor persona no sé si nos hará, pero, en cualquier caso, nos para, nos tranquiliza y nos expone a los demás, sean o no lectores. Y eso de la exposición convierte a las personas en valientes y dispuestas a dar el próximo paso en el baile. Siempre será una realidad distinta que leas o no. Si lees, no solo incorporas sabidurías varias; si no lees, el mundo se estrecha de manera pertinente y te jibariza reduciendo nuestra capacidad intelectual y provoca, al mismo tiempo, una limitada expresión verbal. Así están los de la extrema derecha expandiendo chorradas, donde la hipérbole o exageración alcanza límites insospechados, como si se encontraran en la barra de un bar de pueblo. Lo malo es que las personas que NO leen creen a pies juntillas sus barbaridades de barra y de suelos sucios y llenos de servilletas de papel y colillas sin dueños. Lo que sí les podemos asegurar es que cada libro representa una puerta abierta a toda capacidad expresiva donde el estilo se materializa y encuentra su acomodo. Eso sí: difícil de explicar. Sin embargo, suele suceder que leer en silencio y adaptando el tiempo alejado de pantallas nocivas ya no está de moda. Debe ser cosa de los momentos actuales, que son mayormente convulsos y distraídos y extrañamente algorítmicos.

 

Cuando la derecha extrema y asalvajada llegue al poder, lo primero que se cargará serán los diversos Clubs de Lectura que dependen actualmente de las diferentes Bibliotecas Municipales, auténticas valedoras de una manera de actuar y de contemplar el mundo. Entonces, los habladores que disponemos del encuentro mensual dejaremos de aprender de nuestros compañeros y eso será terrible y una desgracia que ahondará en una única manera de entender la vida. Y, además de ser una estrechez, servirá para que la censura tome cuerpo y se muestre gigante en su alocada aventura a ninguna parte. Cuando la derecha extrema que ha usurpado el bello nombre de un diccionario alcance el poder, desaparecerán tantas pequeñas cosas que incidirá en nuestra manera de actuar y ser. Salvajes, sí, pero tontos no son. Además de estar como unas jairas “que siempre tiran pal monte” y con continuos dolores de espalda, suprimirán todos los carteles antes de que se materialicen. Previsores, sí.

 

Como para gustos se hicieron los colores, cada uno tendrá el suyo. Debe ser cierta aquella cantinela de Antonio Machado en la que sostenía la existencia de que hay “una España que piensa”.

 

Si actuáramos de verdad…

 

Juan FERRERA GIL

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