Educación infantil

Preguntas de curiosidad: una herramienta poderosa para la conexión

Las preguntas abiertas y respetuosas favorecen el diálogo, la reflexión y el aprendizaje en los niños, fortaleciendo la confianza y la relación familiar.

Haridian Suárez Vega Miércoles, 27 de Agosto de 2025 Tiempo de lectura:

Imagina esta escena: escuchas un ruido en el salón y, al entrar, ves que tu hijo ha roto una lámpara jugando con el balón. ¿Cómo sueles reaccionar?

 

Lo más probable es que tu respuesta sea un interrogatorio sin sentido:

 

“¿Pero qué hiciste? ¿Cuántas veces te he dicho que no juegues con el balón en casa? ¿Cómo tengo que decírtelo?”.

 

La verdad es que no tienes intención de recibir ninguna respuesta, solo estás soltando tu rabia y frustración.

 

Y además, las lanzas tan rápido que ni aunque quisiera, tu hijo podría contestar.

¿Y qué viene después del interrogatorio? Las órdenes:

“Venga, recoge el desastre que hiciste… que sea la última vez que juegas con la pelota dentro de casa… ponte ya a recoger tu cuarto y hacer algo de provecho…”

 

Otro ejemplo:

 

Le dices a tu hijo…

 

“Me ha llamado tu profesora diciendo que le has pegado a un niño… ¿cómo puedes ser tan animal? Yo no te he enseñado eso, ¿será posible?”

 

Y después… la orden:

 

“Vete inmediatamente a pedirle perdón al niño.”

 

Lo sabemos: esta forma de proceder no es una buena herramienta de resolución de conflictos.

 

No enseña a hacerlo mejor la próxima vez, no enseña a reparar, no enseña responsabilidad… en realidad no enseña nada.

 

Ese tipo de preguntas solo consigue crear un muro inquebrantable, romper la comunicación y generar desconexión.

 

No son preguntas en las que de verdad busquemos conocer la versión del niño. No nos hace falta.

 

Normalmente, ante cualquier conflicto, nosotros mismos les damos el diagnóstico. Les decimos:

 

  • Lo que sucedió

  • Lo que ha causado la situación

  • Cómo debe sentirse ante eso

  • Cómo deberían actuar

 

¿Qué son las preguntas de curiosidad?

 

Son preguntas abiertas, respetuosas y neutrales, que de verdad muestran interés por lo que el niño piensa y siente, y permiten que aprenda de la experiencia mientras se siente escuchado y valorado.

 

Vamos a imaginar el mismo escenario pero usando preguntas de curiosidad.

 

Sonaría algo así:

 

“Me ha llamado tu profesora y me ha dicho que le has pegado a un niño”.

 

  • Me gustaría saber qué pasó

  • Qué estabas tratando de lograr

  • Cómo crees que se sintió ese niño

  • Qué podías haber hecho diferente

  • Qué puedes hacer la próxima vez que te veas en esa situación

  • Qué vas a hacer para repararlo

 

Tú diriges la conversación con este tipo de preguntas para entender y hacer reflexionar.

 

Este tipo de acciones no genera un muro inquebrantable, lo rompe, invitando a conversar, a pensar, a tomar decisiones y a reflexionar.

 

Tu hijo siente que quieres entenderlo, no solo castigarlo, y se refuerza la conexión y la confianza.

 

Todo ventajas.

 

Te propongo algo:

 

Cuando surja un conflicto esta semana, prueba a respirar antes de reaccionar. Formula preguntas de curiosidad y deja que tu hijo explique, proponga soluciones y reflexione.

 

Observa cómo cambia la dinámica: menos gritos, más pensamiento y colaboración.

 

¿Quieres más herramientas?

 

Nos leemos la próxima semana.

 

Una semana. Una herramienta. Un paso más hacia la crianza que deseas.

 

Haridian Suárez

Trabajadora social y Educadora de Disciplina Positiva (@criarconemocion)

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