El origen: entre bancos de iglesia y cajas de tomates
En la década de 1970, Carrizal vivió un florecimiento cultural sin precedentes gracias a la aparición de un grupo de teatro que, con humildad, ingenio y pasión, se ganó el corazón del público local y dejó una huella imborrable en la historia del pueblo: El Grano .
El nacimiento de El Grano estuvo estrechamente vinculado a la parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso. Allí, bajo el impulso del cura párroco y Domingo F. Viera González, surgió un primer intento de agrupación teatral que encontró su espacio en el salón parroquial, lugar que se convirtió en epicentro de las actividades del grupo.
El nombre del grupo El Grano alude, quizá sin proponérselo, a una semilla que crece y germina en terreno fértil. Y así ocurrió. El Grano apareció en escena en agosto de 1969, teniendo su primera actuación durante las fiestas patronales del Buen Suceso. Aquella primera representación fue una valiente puesta en escena de la comedia “Un mauro en el quirófano”, escrita por Juan López Vega, quien no solo sería el alma creativa del grupo, sino también su principal director, autor y guía. Como entonces no existía aún un escenario propiamente dicho, aquella primera actuación se realizó sobre una improvisada plataforma construida con cajas de tomates. Era el teatro en su forma más elemental: palabra, cuerpo y voluntad. Pero también era mucho más: era el inicio de algo especial.
Una plataforma para la creación y la convivencia
Las actividades de El Grano iban más allá del escenario. Se realizaban reuniones periódicas en el salón parroquial, donde se escuchaban discos de la época, se hacían excursiones, y se hablaba de teatro, música e incluso de fútbol. Algunos componentes del grupo alternaban el teatro con el fútbol, demostrando que el talento artístico y el deportivo podían coexistir en una misma persona.
El sacerdote Santiago Rodríguez tenía un especial interés en que los jóvenes practicaran deporte como forma de disciplina y encuentro comunitario. Muchas de esas tardes de ensayo o charla terminaban con un partido improvisado bajo el cielo de Carrizal. Además, estas reuniones eran frecuentemente amenizadas por el colectivo musical de Carrizal, Acuario V, cuya presencia aportaba un clima festivo y creativo al grupo.
La influencia de este colectivo musical dinamizó aún más el ambiente cultural que envolvía a El Grano. El grupo estaba formado exclusivamente por jóvenes, muchos de ellos estudiantes, unidos por un objetivo común: hacer del teatro una forma de expresión accesible, comunitaria y viva. Como señalaba una crónica de la época, “la afición al teatro, que poco a poco se va desarrollando en este difícil arte, encuentra en El Grano una natural expectación que ha despertado entre los aficionados”.
Repertorio: un teatro hecho en casa
Bajo la dirección de Juan López Vega, El Grano llevó a escena obras originales, adaptaciones y comedias con gran acogida por parte del público. Entre ellas destacan:
“El médico a palos”, de Molière (adaptación de Leandro Fernández de Moratín).
“La cena del comendador”, de Alejandro Casona.
“Los años del Tío Tenajas” (versión teatral de una historia popular).
“La vuelta de Antoñito”, de Juan López Vega.
“La vara, Historia de una chabola y Concierto en libertad menor”, también de Juan López Vega.
“Chapuzas teatrales” (parodias teatrales).
“Interferencias”.
“Humor canario”, de Agustín Ramírez Alemán.
“Almorzó, Maestro Lucas y Anécdota cincuentona”, del mismo autor.
“De cuando el árbitro checo…” , una comedia futbolística protagonizada por el señor Trinquete.
Y muchas otras piezas de tono infantil, como “Lorensillo, ándate con el vinagre”, de Agustín Ramírez Alemán y “Los inútiles”, que formaron parte del I Festival de teatro infantil - zona sur.
Estas piezas, que mezclaban humor, crítica social y realismo popular, abordaban temáticas muy locales con lenguaje cercano, conectando profundamente con el público. También hubo espacio para formatos experimentales, como Concierto en libertad menor, que mostraba situaciones diversas de la vida del hombre moderno con técnicas expresionistas e innovadoras para su tiempo.
I Festival de Teatro Infantil - Zona Sur (Carrizal, 1974)
Uno de los momentos más significativos en la trayectoria de El Grano fue su participación en el I Festival de Teatro Infantil - Zona Sur, celebrado en Carrizal el año 1974. Este festival buscaba promover el teatro infantil en la zona sur de Gran Canaria, invitando especialmente a maestros y directores escolares de la región. Las bases del festival establecían que cualquier grupo escolar de la zona Sur, con niños de hasta 14 años, podía participar. Los grupos debían inscribirse, presentando una relación detallada de sus miembros, edad, lugar de procedencia, director, obras y autorías.
Juan López Vega, como impulsor del evento, desempeñó un papel clave en su organización. La participación de El Grano en este festival marcó un hito importante, ya que demostró la capacidad del grupo para conectar con públicos de todas las edades, desde los más pequeños hasta los adultos. Las obras infantiles interpretadas por El Grano, como “Los inútiles” y “Lorensillo, ándate con el vinagre”, tuvieron una recepción entusiasta, consolidando su reputación como una compañía versátil y comprometida con la comunidad.
Nombres propios y memorias compartidas
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El grupo lo conformaban jóvenes vecinos de Carrizal, principalmente estudiantes, aunque no todos participaron activamente en las representaciones teatrales. Entre los componentes teatrales destacan:
Santiago Alemán Falcón, uno de los actores más experimentados, con papeles destacados en obras como “La Vara”, “Marionetas” o “Chapuzas teatrales”.
Estrella Ramírez Viera, actriz polifacética que combinó lectura poética con interpretaciones en obras cómicas.
Teri Castellano Méndez, quien también protagonizó “Segismunda simplemente” .
Juana Galván Díaz-Espino y Juana Saucedo Pérez, que se integraron en 1973 con gran proyección.
José Nicolás Sánchez, recordado por su papel como Pepe Nicolás, figura entrañable en “Lorensillo...”.
Antonio, Ángeles, Javier y Juan Ramírez Verona, parte del alma del elenco.
Conchi Cabrera, Rosa González, Julia Rivero, Esperanza Ramírez, Juan y Francisco López, y tantos otros que subieron al escenario con generosidad.
También colaboraron Agustín Ramírez Alemán, autor teatral de renombre local, y Luis Rivero Luzardo, quien dirigió montajes independientes.
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Escenarios, giras y festivales
El Grano llevó sus representaciones a casi todos los pueblos y barrios del sur de la isla. Además de Carrizal, se presentaron en Temisas, Ingenio, Ojos de Garza, Castillo del Romeral, Tablero de Maspalomas, Sardina del sur (Casa de los Pastores), Vecindario y Melenara, entre otros. Allá donde actuaban eran todo éxitos.
Cada actuación era una fiesta del pueblo para el pueblo. Los ensayos se hacían en el salón parroquial, se compartían meriendas, y el ambiente era de camaradería y compromiso. Como señalaron en la prensa local, no eran profesionales, pero sí “una compañía con sello propio”.
En palabras de Juan López Vega, alma creativa del grupo:
“Después de la guerra civil se vivió una época oscura del nacional-catolicismo, en la que la mitad de las actividades estaban prohibidas y la otra mitad eran pecado. El Grano supuso, aún en plena dictadura, el inicio de participación cultural a través de diferentes expresiones hasta llegar a la máxima expresión de creación colectiva en las fiestas patronales de 1975. La parroquia jugó un papel esencial. Las obras que escribí, interpreté y dirigí, tenían una finalidad de entretenimiento y un marcado carácter de crítica social. Una persona del Carrizal (cuyo nombre omito) nos hizo llegar que avisaría a la Guardia Civil para que interrumpiera la actuación porque no teníamos permiso ni se había pagado lo estipulado al Sindicato de Autores. Tampoco contábamos con autorización como autores para que el grupo representara la obra. En otra ocasión, representando “La vara” en la plaza de San Rafael de Vecindario, vi a la Guardia Civil cerca del escenario. El cura que nos había invitado me dijo que le habían preguntado por el tema que se estaba representando. El cura (D. Pedro) dio la cara y no pasó nada. El salón parroquial se llenaba en las representaciones.”
El final de una etapa, el inicio de una memoria
El grupo El Grano cesó su actividad en 1977, debido a las crecientes responsabilidades personales y profesionales de sus integrantes. Sin embargo, su espíritu permanece vivo en la memoria colectiva de quienes vivieron aquella efervescencia teatral que convirtió a Carrizal en epicentro de cultura popular. Como buen legado, El Grano no fue solo teatro: fue comunidad, aprendizaje, resistencia cultural desde lo cotidiano. Y en cada nombre que subió a escena, en cada risa compartida, en cada aplauso sincero, hay una semilla que sigue dando frutos.
…Y aunque ya no hay luces sobre cajas de tomate ni risas escondidas entre bastidores, aún germina un grano de esperanza.
Juan Vega Romero
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