Las calasDesde hace algún tiempo lo venía pensando, pero nunca había dado el paso. Hoy, 17 de junio de 2025, 2 décadas después de que tu presencia efímera se despidiera de este mundo, creo que ha llegado el momento de homenajear tu memoria mediante unas palabras:
Después de 20 años, he aprendido a colocar cada emoción en su lugar y donde antes había rabia y tristeza, hoy el agradecimiento, cariño y amor inundan cada recuerdo tuyo. De hecho, cada vivencia y anécdota que siguen contando de ti, la aguardamos como un tesoro del que nunca nos queremos desprender y que aprovechamos para seguir contando; y aunque es inevitable desprender alguna lágrima de nostalgia, créeme, también es de gran alegría. En efecto, pocos momentos favoritos reconozco en familia como aquellos donde sigo aprendiendo de ti tras tantos años sin tu presencia física, pero con un recuerdo vivo.
Siempre se ha escuchado eso de: “no muere a quien se le recuerda y mantiene vivo su recuerdo” y por ello tenemos la suerte de que estés presente en cada ocasión especial que vivimos: desde la boda de tu hijo menor, al nacimiento de tu primer bisnieto, a las tertulias familiares, etc. Aunque también lo estás en algún tirón de orejas, todo sea dicho.
Qué fortuna reprenta el romper tabús y hablar de una manera abierta de alguien que ha dejado huella en esta vida. Y sí, hemos tenido la suerte de seguir hablando con gran cariño de tu paso por aquí; de aquella mujer que siempre supo ver más allá de las montañas en las que vivía y que poseía grandes valores como la justicia, el respeto y el trabajo bien hecho, entre otros. Valores transmitidos y palpados en la generación que te precedió.
Hace algún tiempo leí una imagen en las redes sociales que decía: “Quienes se nos han adelantado en el camino nunca se han ido. Les gusta esconderse en la música, en las calles, en los sueños, en los suspiros, en los recuerdos […]” y efectivamente, en el jardín de flores en tu casa, cada año, el florecimiento de tus calas nos recuerda que un día llenaste de cariño, tiempo y dedicación a esas plantas. Y aquí siguen, floreciendo cada año que pasa, como si de alguna manera quisieran extraordinariamente mantener más vivo tu recuerdo. Este año, además, se han multiplicado y crecido con más fuerza que nunca. Ya ves, caprichos de la naturaleza.
Abuela, me faltarían horas y palabras para contarte tantas cosas que nos quedaron pendientes, pero estoy seguro que tu recuerdo seguirá perdurando en todo aquello que, como buena mujer rural que fuiste, plantaste y viste florecer.
No creo que haya un mundo más allá de la muerte, ni que nos estés viendo desde ninguna parte, pero estas breves palabras, van dedicadas a tu memoria.
Tu familia seguirá recordándote y este año, además, de una forma especial con el Pregón de las fiestas de Madrelagua el próximo 18 de julio de 2025.
Alejandro Aguiar Rivero






























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