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En diciembre de este año se cumple el centenario del nacimiento de unas de las voces pioneras y más reconocidas de la literatura femenina en español. Estoy hablando de Carmen Martín Gaite, nacida en Salamanca, 8 de diciembre de 1925 y fallecida un 23 de julio de 2000 en Madrid.
Martín Gaite fue una de las figuras más importantes de las letras hispánicas del siglo XX. Su buen quehacer literario le llevó a recibir, entre otros reconocimientos, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988 y el Premio Nacional de las Letras Españolas en 1994.
Escritora fundamental del siglo XX, su obra no deja de reeditarse año tras año aunque, sin duda, en las estanterías de las librerías encontraremos este año una mayor presencia de algunos de sus títulos más emblemáticos como Entre visillos, Lo raro es vivir o Caperucita en Manhattan.
Recuerdo cuando en mayo del año 2024 estuve por unos días en la ciudad de Salamanca para asistir al último Congreso de Novela y Cine Negro que acogió la ciudad. El Congreso se despedía con un ‘hasta siempre’ tras veinte años de celebración y tuve la fortuna de aprender algo de él antes de su despedida definitiva.
En esos días aproveché mi presencia en la bella ciudad de Salamanca para recorrer sus históricas calles universitarias, visitar la casa-museo de mi admirado don Miguel de Unamuno e intentar localizar la vivienda donde naciera la novelista salmantina. Resultó que el inmueble, ya desaparecido, estuvo ubicado en la Plaza de los Bandos, junto a donde se encuentra el Centro Internacional de Español de la Universidad de Salamanca, sede del citado Congreso de género negro y policial al que asistí.
A día de hoy no existe una casa-museo pero lo que sí existe en aquella plaza, desde diciembre del año 2000, es una estatua de nuestra autora inaugurada por el Ayuntamiento meses después de su fallecimiento en Madrid. Lo cierto es que me supuso un especie de desconcierto dado que si algo me gusta cuando visito ciudades, es recorrer las viviendas donde alguna vez residieron mis escritoras y escritores de referencia, con lo cual me pareció una pena que no se conservara el inmueble en la que nació Martín Gaite como centro diseñado para recoger su obra y figura.
Ese espacio, sin embargo, está ubicado en el pequeño pueblo de El Bolao en una mansión de piedra situada en plena sierra de Madrid, donde se sitúa también la Fundación Martín Gaite. La entidad fue puesta en marcha por la hermana mayor de Carmen, Ana María Martín Gaite, fallecida en 2019, con el fin de poner en valor la figura y producción literaria de su excepcional hermana. De esta forma, la Fundación Centro de Estudios de los Años Cincuenta se fundó en julio de 2014, en la casa familiar construida por el padre de las Martín Gaite sobre una parcela de más de 15.000 m², por la que pasearon los máximos referentes de la literatura de esta generación. Un inmueble que me apunto para conocer en mi próximo viaje a la comunidad de Madrid.
Lo que sí tuve la fortuna de visitar en Salamanca fue una exposición sobre la autora en la que se recogían múltiples artículos de opinión, reseñas de libros, fotos personales y familiares, y extractos de su pensamiento como escritora y sobre el oficio de la escritura, una muestra que estaba ubicada justo en la misma sede en la que se celebraba el citado encuentro de género negro.
Carmen Martín Gaite estudió Filosofía y Letras en los años 40 del siglo pasado, una fecha en la que la presencia de mujeres universitarias en España era todavía muy escasa. Sus preferencias vitales le llevó a dedicar su vida a la literatura, para gran fortuna para toda la generación de lectores posteriores.
A la edad de 28 años se casó con otro grande de las letras españolas, Rafael Sánchez Ferlosio, Premio Cervantes en 2004 y el Premio Nacional de las Letras Españolas en 2009, con quien tuvo un niño, Miguel, quien con apenas unos meses falleció de meningitis, y dos años después, una niña, Marta, quien falleció a la edad de 29 años víctima del sida, una pérdida que marcaría la vida de Martín Gaite para siempre.
En 1957, cuando Martín Gaite tenía ya 32 años, obtuvo el Premio Nadal con su primera novela, Entre visillos, a la que siguieron una amplia y larga producción literaria que abarca desde cuentos y poesía, a novela, ensayos y guiones cinematográficos.
Hay que recordar que Martin Gaite fue la segunda escritora en hacerse con el prestigioso premio Nadal, tras una joven Carmen Laforet, quien con apenas 24 años logró alzarse con este premio en 1945 con su novela Nada, abriendo un camino muy extraño e inusual en aquella época: el reconocimiento a las obras de autoría femenina en los premios literarios.
Según expone el profesor titular de Literatura Española en la Universidad Autónoma de Madrid y experto en la obra de Carmen Martín Gaite, José Teruel, "como poeta, ensayista, historiadora, crítica literaria y cualquier otra modalidad de su variada creación intelectual, nunca depuso su condición de narradora: convirtió cualquier asunto en narración. Todo para ella era un cuento que tenía que estar bien contado: las lecturas, la política, el amor, la vida propia y ajena, la Historia".
Teruel es autor del libro de memorias Carmen Martín Gaite. Una biografía, que se ha alzado con el Premio Comillas 2025, una obra que nos permitirá acercarnos a la autora de Ritmo lento (1963), finalista del Premio Biblioteca Breve 1962; El cuarto de atrás (1978), Premio Nacional de Narrativa (España) o Caperucita en Manhattan (1990), entre otras de sus indispensables creaciones literarias.
No obstante les invito a buscar Páginas escogidas, una obra que recoge una selección de textos realizados por el citado José Teruel, donde podrán leer diversos fragmentos de su poesía, novelas, cuentos y ensayos. Una excelente oportunidad para adentrarse en la lectura de su extensa producción literaria.
En este año es que el que se commemora el centenario de su nacimiento, creo que estamos en el mejor momento para descubrir o redescubrir a esta grande de las letras españolas. Así que les invito a dejarse envolver en la brillante narrativa y poética de Martín Gaite, una de las autoras que durante varias generaciones ha sido lectura imprescindible y que, en la actualidad, sigue siendo leída, a pesar de móviles y de redes.
Por cierto, sus obras han sido adaptadas a otros formatos de creación. Así Entre visillos fue adaptado como una teleserie de 15 capítulos por la Radio Televisión Española, dirigida por Miguel Picazo y transmitida entre febrero y marzo de 1974; mientras que el cuento "Un alto en el camino" del volumen Las ataduras fue llevado al cine en 1976 como Emilia, parada y fonda bajo la dirección de Angelino Fons y la novela Fragmentos de interior fue adaptada como teleserie en 4 capítulos por la Televisión Española, dirigida por Francisco Abad en 1984.
Así que descorran los visillos y busquen en sus librerías o en las bibliotecas alguna de las obras de Carmen Martín Gaite. Las van a disfrutar.
Josefa Molina
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