Los Remolones, la primera murga de Teror

A medianoche del catorce de febrero de 1987, en la sede de la Asociación de Vecinos “San Cayetano” del Barrio del Pino en Teror y en medio de una verbena presentaban oficialmente la murga “Los Remolones”,

José Luis Yánez Rodríguez Miércoles, 19 de Febrero de 2025 Tiempo de lectura:
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Profesionales, estudiantes, amas de casa y trabajadores de distintas ramas. Así se definían las mujeres y hombres que, a medianoche del catorce de febrero de 1987, en la sede de la Asociación de Vecinos “San Cayetano” del Barrio del Pino en Teror y en medio de una verbena presentaban oficialmente la murga “Los Remolones”, la primera de la Villa Mariana.

 

Veintiocho personas con edades entre los 16 y los 35 años, dirigidas musicalmente por Rafael de Sancho Doñoro, iniciaban su andadura murguera tras una reunión inicial mantenida en octubre del año anterior en la misma asociación, y en la que la iniciativa del extraordinario activista social y presidente de la misma Manuel Verona Santana -que fallecería en un accidente de automóvil el 16 de diciembre de 1994- sería decisiva.

 

Afirmaban que la confección de los trajes no les había costado nada gracias a la colaboración del barrio pero que la elaboración del vestuario y adquisición de instrumentos superaba las trescientas mil pesetas, que suponían un gran sacrificio inicial a los integrantes de la murga.

 

Unos días más tarde, el 23 de febrero, participaban en la primera fase de selección para el Concurso de Murgas de aquel año, junto a Los Barrilleros, Los Marchosos, Los Matarratas, Los Chancletas, Los Entremetíos, Los Chiripitas, Los Arretrankos Puntillosos, Los Hijos de Caín, Los Rockefellers, Los Pónselo Tú y Los Remuderos. Y aunque las puntuaciones no fueron de las más altas, la crónica destacaba que las dos murgas que se estrenaban aquel año -Remolones y Remuderos- sorprendieron al público por su original vestuario, sus voces, su conjunción , bonitas letras y su saber estar en escena.

 

En la Cabalgata, la murga terorense participó con la “Carroza Fantasía Payaso”, patrocinados por Nik y Maracuyá. No cabía mayor referente a “ser de Teror”

 

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Al año siguiente, ya con la participación de Remolones, la Concejalía de Festejos del Ayuntamiento terorense, organizó verbenas, pasacalles, entierro de la sardina y una corrida de toros, conjuntamente con el salón recreativo «El Mesón”. La murga «Los Remolones» hizo su presentación en La Nave -almacenes municipales- con la orquesta “La Golosina”, divirtiendo el acto.

 

En 1989, con dos años de existencia y una demostrada valía, la murga contaba ya con un presupuesto de un millón de pesetas recaudado con el trabajo de todos sus miembros, una cantina que montaban durante las Fiestas del Pino, la venta de folletos y el patrocinio de marcas comerciales. Se presentaron el 11 de febrero en los Almacenes Municipales con una vestimenta denominada “Marajá de Marrakech”, diseñada por Paco Herrera, quien imprimió en Los Remolones durante todos estos años un altísimo nivel de calidad e ingenio en sus diseños de vestuarios y en sus presentaciones.

 

Roberto Herrera y Pedro Daktari acompañaron con sus actuaciones, aquella noche que fue una presentación ya de elevada asistencia con canciones dedicadas al pago de la Villa por tener cuatro alcaldes en cuatro años sucesivos; los baches en las carreteras; la ubicación de los puestos en el mercadillo los domingos; o el cobro del suministro del agua cada seis años

 

Los Remolones recorrieron a partir de entonces no sólo Las Palmas de Gran Canaria y Telde; también la Sala de Fiestas de Quintanilla, la Plaza de San Juan en Arucas acompañando a la Parranda Cuasquías, Gáldar o la Discoteca Jet de Las Palmas de Gran Canaria presentada como la única murga mixta de la isla.

 

Destacaron siempre como digo por sus magníficas y creativas vestimentas, donde la mano maestra del genial Paco Herrera tenía mucho que ver. La “Fantasía Zíngara” con que se presentaron en 1991 y con la que cantaban que el sexo estaba de moda con un

 

Vamos a tocar un tema

que nunca pasa de moda,

desde la hoja de parra

hasta la bata de cola”

 

En 1992, el ayuntamiento entró plenamente en la organización de los eventos carnavaleros, con el pregón de doña Cuaresma y don Carnal en las voces de Lidia Farray y Rogelio Vega; el baile de “Teror con Terror” con la orquesta Falcon Boys; la verbena de “Al abordaje pirata”; la orquesta Mazapel dentro de la fiesta que llevaba por nombre “Noche de gatos”; el grupo Triolezzi o el recordado humorista Xayo; la orquesta Tamarindos amenizando “Las mil y una noches” o el entierro de la Sardina con el baile de Viudas de la orquesta Annia.

 

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Los Remolones tuvieron destacadísimo papel en el carnaval terorense, que tal como destacara el periodista terorense Sergio Sánchez Rivero, en 1992 el entierro de la sardina contó con gran número de “viudas con barba bajo el velo, rubias descaradas que se tiraban al suelo en un arrebato de desconsuelo, curas que se paseaban con monjas, o guardias civiles que asistían a los lloros” precedidos por el coche de la Funeraria Los Remolones que llevó a todos en procesión hasta la verbena amenizada por la orquesta Armonía.

 

En 1995, su director musical Rafael de Sanco señalaba que Los Remolones era una murga mixta formada por jóvenes parejas de novios y matrimonios que, además, son amigos que se relacionaban durante todo el año con otras historias.

 

En ese año ya contaba con 31 jóvenes componentes del pueblo, el casco y los barrios. Solo el diseñador Francisco Herrera sobrepasaba los cincuenta años de edad. Cantaron un tema a la política municipal que dirigía el alcalde Juan de Dios Ramos; otro a la corrupción: uno a la Unión Deportiva y al Tenerife; y otro dedicado los problemas de Pepe, un ficticio currante con mujer abusadora:

 

Pero también aquella noche de murgas celebrada el 15 de febrero de 1995 en Las Palmas de Gran Canaria, en el Estadio Insular, Los Remolones ganaban el Premio al Mejor Vestuario con la vestimenta sobre la “Fantasía de la Corte Tailandesa”. Era de justicia, para premiar una excelente línea de trabajo de las murgueras y murgueros terorenses y sobre todo la genialidad creativa de Paco Herrera; que al año siguiente se manifestaría con la suntuosa vestimenta que lucieron bajo el nombre de “En la corte del Rey Sol”.

 

Los Remolones se mantuvieron hasta fines del pasado siglo y desaparecieron; aunque de vez en cuando llenaban a Teror de ilusiones anunciando su retorno.

 

Luego vinieron “Los Cernícalos del Risco” y “Las Marujas Pirás” de El Palmar; “Los Desiguales” de El Álamo o la excepcional y sorprendente del Centro Ocupacional; en 2018 “Las Taradas dan por saco” como específico y sensacional proyecto del colectivo “Taras de Sacoj” o más recientemente los nuevos conceptos y enfoques de los que surge “La Chorimurga de Teror”, la “Chirimurga del Timple”.

 

Pero ahí quedarán para siempre, como los primeros, el grupo de “Los Remolones”.

 

José Luis Yánez Rodríguez

Cronista Oficial de Teror

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