La carrera de las empresas por dominar la energía solar ha llegado a Lanzarote. Varios proyectos privados aspiran a instalar plantas fotovoltaicas en esta isla de 160 000 habitantes. En los últimos meses, estas iniciativas han tratado de conseguir la etiqueta de “interés público” para salir adelante incluso en suelos rústicos. Sin embargo, la posibilidad de que grandes infraestructuras arrinconen a los usos tradicionales de los terrenos no convence a las administraciones locales, que defienden la conciencia ambiental y paisajística única de Lanzarote y que apuestan por empezar por las cubiertas de los edificios. Es loable esta apuesta por la protección del paisaje y es de esperar que sea efectiva.




























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