Juan y Pedro Suárez Álvarez nacieron en la Cuesta Falcón de Teror, en 1892 y 1903 respectivamente y eran hijos de Juan Casimiro Suárez Suárez, natural de Matanzas en Cuba, y de la terorense Rosa Álvarez Falcón.
En la segunda década del pasado siglo fueron para Cuba y volvieron a los pocos años para aquí trabajar y hacer su futuro con los ahorros que trajeron, que no fueron fortuna que los retirara, pero sí les sirvieron para darles un empujón en los inicios de sus negocios.
Y ese negocio fue hace justamente cien años cuando retornaron a Teror, coger la habitación esquinera de la casa, alquilarla a Pino Alvarado para cambiar la tienda de fruta y verdura que allí estaba por el primer bar que se instaló. Y como buenos indianos, hijos y nietos de indianos y cubanos lo bautizaron como lo que sentían y como se les conocía.
Y así, hace un siglo, apareció el Bar Americano de la Plaza de Teror.
Con toques de modernidad y elegancia en las maderas y el mobiliario y el justo espacio para apoyarse en su barra, asistir en primera fila a todo lo que ocurría en los alrededores del Pino o jugar al billar; el Americano se convirtió a lo largo de los años 20 en el lugar de moda de la Villa Mariana.
Tenían también una profunda conciencia del desequilibrio social que existía a su alrededor, lo que les llevó a formar parte de la Comisión Gestora que a propuesta del Gobernador Civil se formó en el ayuntamiento el 19 de marzo de 1936. Juan como segundo teniente de alcalde y Pedro como síndico primero comenzaron a trabajar en aquellos conmocionados últimos meses de la Segunda República por su pueblo tal como ellos entendían que había que hacerlo para acabar con tanta injusticia que veían día a día. Esa decisión fue la que acabó con el Bar Americano.
El inicio de la Guerra acabó con los hermanos Suárez, el alcalde Sarmiento y más en la cárcel y con sentencia de muerte. Fueron pasando por La Isleta y la cárcel para terminar en Gando, donde pasaron los siguientes cuatro años. Conmutada la pena volvieron a la vida con otras ocupaciones. Juan vendió tierras y otras propiedades que había comprado con las ganancias cubanas; Pedro fue pasando por una pequeña tiendecita que su hermano Francisco y su sobrino Jesús Ojeda Suárez -hijo de su hermana María- le ofrecieron en un cuartito de la propia casa de Alvarado.
Tras pasar por otras ocupaciones como llevar el Quiosco de La Alameda, Pedro pidió un préstamo, hizo una inversión y acabó en Los Perules, donde montó otro negoció.
Juan y Jesús Ojeda Suárez pasaron a llevar el Americano, bautizado como “Nacional” en la contienda y como “América” en la posguerra. Sus vueltas de carne y churros de pescado, dignos de venir de cualquier sitio a comerlos a Teror.
Y Suso fue conocido como “el americano” el resto de su vida.
El cinco de marzo de 2011, la calle que atraviesa el lugar donde nacieron en la Cuesta Falcón, fue nominada por decisión municipal como “Concejales Juan y Pedro Suárez Álvarez”
José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror
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