¿Mujer y negra? No, gracias

Josefa Molina

[Img #10531]Bueno, pues pasó lo que tenía que pasar. Los electores de los Estados Unidos han hablado mediante su voto y han elegido al que me temía que se iba a elegir. Toca respetar la voluntad de la mayoría pero me asusta esa voluntad cuando lo que está en juego es la política y la economía mundial.

 

Vengo siguiendo con mucho interés la carrera de los candidatos; el republicano, Donald Trump, y la democráta, Kamala Harris, hacia el dominio de la Casa Blanca que, como saben, finalmente ha logrado Trump con una aplastante mayoría que ni los analistas políticos se esperaban. El poder como presidente del país por parte de Trump, a lo que hay que sumar la mayoría republicana en el Senado, deja las puertas abiertas al empresario del pelo amarillo y la cara anaranjada para hacer y deshacer a su antojo.

 

Desde Europa la llegada por segunda vez a la Casa Blanca del conservador inquilino se espera con muchas reservas y bastante más preocupación. Y no es para menos dadas las medidas anunciadas por el republicano en materia económica, incrementando los aranceles al comercio exterior, especialmente contra los productos de origen chino, y aplicando un férreo proteccionismo al mercado interior, que tendrá como efecto directo un incremento de la inflación y un aumento de los tipos de interés de las hipotecas, entre otras consecuencias.

 

A estas medidas hay que sumar las políticas racistas contra la población migrante a la que acusó de comer perros y gatos, tan aplaudida por los seguidores de Trump, y el preocupante contexto geopolítico. La llegada al poder de Trump supondrá su implicación directa en los conflictos bélicos en Gaza y Ucrania, como es de prever, aliándose con Putin frente a Kiev y a Europa, y con Netanyaju frente a los palestinos, lo que tensionará todavía más las zonas en guerra que atenazan al planeta y lo que se traducirá, mucho me temo, en un incremento armamentístico de la zona y, lo que es más terrible, en el aumento de miles de personas civiles asesinadas por la sinrazón de los matones de la clase que se ríen a carcajada limpia mientras le pegan una paliza al débil del aula.

 

No, que haya ganado Trump las elecciones no ayuda precisamente a contar con un mundo más pacífico. Ni más protector con el medio ambiente, dado que es un declarado negacionista del cambio climático.

 

Si en algo se ha caracterizado el empresario, para quien la Casa Blanca no es más que una gran empresa que utilizará para seguir engordando sus cuentas bancarias, es por ser un mentiroso patológico que no ha dudado en utilizar las redes sociales para lanzar bulos a diestro y siniestro; una persona de mostrada y pública misoginia que cuenta en su haber con 34 condenadas por falsificación de documentos.

 

A partir de enero de 2025, como ya lo fue en la legislatura 2017-2021, Estados Unidos será un país controlado por un psicópata de manual, un país que pasará a ostentar el triste hito de contar por primera vez en su historia con un presidente que es oficialmente un delincuente.

 

El hecho de que se aliara con Elon Musk, otro fantoche multimillonario, para poner X, la antigua red social Twitter, a favor de su campaña, dedicándose a repartir un millón de dólares de forma diaria a las personas que se registraran como votantes del republicano, es una compra descarada de votos. Parece que Musk estará al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental, con el fin de, argumenta, “acabar con el despilfarro y el fraude masivo…”. Ya me estoy imaginando las toneladas de desinformación y manipulación nivel dios. En fin.

 

Y hablando de dios. Los dos intentos de atentado contra Trump no hicieron más que acrecentar su propio convencimiento de estar tocado por la mano divina. Acabáramos: encima, ¡endiosado!

 

La cara de la derrota de los resultados electorales estadounidenses es la de la demócrata Kamala Harris, segunda de a bordo y vicepresidenta de Joe Biden. Desde luego el poco tiempo con el que contó para hacer campaña y el hecho de formar parte de la administración de Biden, no la ayudó en absoluto a ganar votantes dado el profundo enfado de la clase media y trabajadora norteamericana con Biden y sus medidas de ajuste económico.

Y si a eso le sumamos que es mujer y negra, pues ya está todo dicho. Imposible que una mujer alcance la presidencia de un país donde el derecho constitucional al aborto fue anulado por la Corte Suprema en 2022, obligando a miles de mujeres a cruzar estados para poder abortar; un país donde la industria de producción de cine porno es dominante a nivel mundial; un país donde las personas negras se movilizaron contra el racismo ante el estrangulamiento sobre el asfalto de un hombre negro a manos de la policía blanca; un país donde el poder de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), que se consideran a sí mismos los máximos patriotas y defensores del país, ejercen un poder tal sobre la clase política que esta ni se plantea prohibir la tenencia de armas a pesar de que adolescentes con apenas bigote entren con un subfusil en su instituto para acabar a tiros con la vida de sus profesoras y compañeros de clase (Nota: cada año mueren por tiros de armas más de 45.000 personas en Estados Unidos).

 

Todo eso da igual. Harris no logró contar ni con el voto de la población de color, ni con el latino, ni con el de las mujeres, ni con el de los pacifistas. Triste.

Hoy Estados Unidos es más que nunca un territorio de dos bandos enfrentados. La crispación y el bipolarismo político extremo que está dominando la política interna de los países capitalistas es para reflexionar y precuparse porque supone el escenario perfecto para remover las aguas sucias, crear conflictos y provocar disturbios, creando un caldo de cultivo perfecto para el florecimiento de los personajes populistas como el de la cara anaranjada, que, como saben, no es el único.

 

Tampoco España se salva de la polarización política. No hay más que ver cómo se han comportado los dos principales partidos políticos y sus máximos representantes ante la dramática situación de caos y horror generado por la DANA que asoló Valencia hace algo más de una semana. Todos han querido aprovechar la oportunidad para criticar la actuación de los otros mientras riadas de personas voluntarias se calzaban las botas para hacer el trabajo sucio. De vergüenza.

 

Para indagar en este marco político de extremos les recomiendo la lectura del ensayo ‘Democracia de trincheras’, del politólogo Lluís Orriols, quien muy acertadamente compara la democracia actual con una guerra de bandos, donde el populismo se hace hueco y campa a sus anchas.

 

Y eso nos debe preocupar porque cuando las reglas del juego democrático se utilizan para mentir, para manipular y menospreciar no solo a tus contrincantes políticos sino a la ciudadanía y el populismo rancio con tintes de extremaderecha se extiende como la única bandera de actuación política debemos, como mínimo, abrir los ojos para verlas venir.

 

Porque venir, van a venir. Les recuerdo que también Hitler accedió al poder a través de unas elecciones democráticas. Conviene no olvidarlo.

Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.32

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.