La Mesa del JunquilloTras el descalabro de Ajódar, Pedro de Vera emprende la huída con las tropas diezmadas, replegándose hacia la costa, llevando también a los heridos, con mucha dificultad, barranco abajo hacia su desembocadura, en la actual playa de La Aldea, donde les esperaban las embarcaciones que le llevarían al Fuerte de Agaete. No había tiempo ni capacidad para llevarse o enterrar a los muertos y mucho menos para trasladarlos. Lo importante era salvar sus vidas. Si el converso Fernando Guanarteme hubiera querido, en aquel lance habría sucumbido todo el ejercito castellano, pero no fue así, ya que se interpuso entre los guerreros canarios y el resto del ejército castellano permitiendo que se replegaran hacia la costa y embarcaran precipitadamente hacia Agaete.
“.. y los maltratados de los riscos se retrugeron con mucho trabajo a el pueblo de Gáldar a los curar, y alojáronlos en unas casas grandes que al canto del lugar estaban , a la parte donde el sol se pone...”
(Crónica Lacunense).
Pedro de Vera antes de replegarse con los restos del ejército, tras el descalabro de Ajodar, le pidió a Fernando Guanarteme que le protegiese de las furia de los canarios, cubriéndole la retaguardia para poder huir barranco abajo hacia la playa, y le ordena a Fernando Guanarteme dar sepultura a los caídos en Ajodar.
![[Img #20421]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2024/3702_foto-7.jpg)
No hubo exequias por los muertos, a no ser que lo hiciera el propio Guanarteme, lo cual hubiera sido algo extraordinario. En Gáldar sí que se celebraron dichas exequias por los maltratados de Ajádar, de los que quedaron en la fortaleza aborigen y de los otros heridos, que fueron trasladados y murieron en Gáldar, al no superar las heridas, sufridas.
Estos últimos fueron enterrados en una casa canaria, de gran tamaño, que se utilizó como iglesia cristiana improvisada, allí se depositaron sus cuerpos, pero de los que quedaron en Ajodar, para evitar la “Mala muerte” se enterraron sus réplicas, en madera o barro, en aquella iglesia cristiana improvisada:
“... y en otra casa cerca decían misa y la intitularon de la advocación del señor Santiago, donde fueron enterrados y depositado copia de aquellos maltratados”.
(Crónica Lacunense).
![[Img #20404]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2024/6013_01_situacion.jpg)
La decisión de cómo y dónde enterrar los cuerpos destrozados de los ballesteros y peones caídos en la trampa de los canarios, quedaba en manos de Fernando Guanarteme, que optaría de inmediato por recoger los cuerpos de los ballesteros, que se encontraban desperdigados por las laderas y barranqueras de la vertiente de la montaña donde se produjo el desastre.
Pero antes buscaría el sitio adecuado para enterrarlos. Inicialmente pensamos que podría ser en alguna cueva natural de las que abundan en la montaña, pero son pequeñas, apenas cejos o solapones, en alguno de las cuales, hemos encontrado evidencia de inhumaciones, por los restos de tejidos de junco que sobresalen en superficie, pero esas cuevas, donde practicaban los enterramiento los canarios, están situadas en andenes inaccesibles, y en cualquier caso no cabrían más de dos o tres cuerpos.
Nos inclinamos por pensar, que optarían por buscar un terreno más o menos llano con tierra suficiente, próximo a lugar de la batalla, donde cavar una gran fosa, para depositar amontonados los cadáveres, que luego cubriría con tierra y sobre el lugar levantaría un túmulo de piedras, como señal de respeto e indicación de que allí estaba enterrados los castellanos que murieron en el asalto a la Fortaleza de Ajódar. Pero cómo encontrar un lugar de enterramiento colectivo en aquella montaña inmensa?
Lo primero sería intentar localizar el escenario de la matanza, donde la tropa de Miguel de Mujica cayó en la trampa que le tendieron los canarios. Las crónicas repiten que el ejército castellano, una vez al pie de la montaña-fortaleza, se dividió en dos cuerpos, uno al mando de Miguel de Muxica, formado íntegramente por ballesteros, que iban en la vanguardia para defenderles la vista de los que iban subiendo. La otra parte del ejército formado por el Tercio Viejo, se situó donde había un sendero por donde pensaban podrían huir los canarios. Al parecer Miguel de Muxica, no acató las órdenes del general Vera, quien le ordenó no acometiese hasta que fuese avisado, porque fuese el acometimiento por entre ambas partes a un tiempo. Pero Miguel de Muxica cayo en la trampa de los canarios y subió por el empinado sendero que asciende a la fortaleza por la vertiente Oeste, siguiendo el Camino Viejo desde el Barranco Grande, en persecución de los canarios, que hacían como si estuvieran huyendo, cuando en realidad los llevaban a un lugar sin retorno.
El desastre se produjo, según las crónicas, en el Segundo Andén de la montaña, cuando ya no podían huir ni ser socorridos por la otra parte del ejercito:
“El capitán Miguel de Moxica y sus vizcainos, viendose al pie de la fuerza, no guardando la orden que se le dió … juzgando a cobardía y temor la orden que el gobernador le habia dado, comenzó a subir la cuesta, hasta llegar al segundo andén, sin que los canarios se lo impidiesen, estándose quedos, hasta que vieron no podían ser socorridos. Y, dando una gran grita de tropel y gran prisa, arrojando muchas piedras y riscos y galgas, se dejaron venir sobre los cristianos de tal manera, que no les valia el huir, porque se habian de desrriscar por unos despeñaderos, ni tenian con que ampararse de las piedras, que eran muchas y grandes. Aquí murió Miguel de Muxica y la mayor parte de los vizcainos, y otros que se les habia juntados”.
(Abreu Galindo).
Resulta evidente que los oficiales del ejército castellano, no conocían en absoluto el territorio que pisaban ni mucho menos la montaña-fortaleza de Ajodar. Miguel de Muxica y sus hombres cayeron en la trampa que le tendieron los guerreros canarios, porque se adentraron, sin conocimiento, en un espacio extraño para ellos, y lo pagaron con sus propias vidas. Tras el desastre, algunos oficiales achacaron a Fernando Guanarteme que no les advirtiera de lo que podría suceder:
“Algunos castellanos censuraron la tibieza de Guadartheme, pues también los españoles podían tener experiencia de que los canarios siempre desde los riscos tenían armada empalizada y trampas de arrojar piedras, que no era menester que guadartheme aunque lo sabía, y había usado siempre contra nosotros ahora lo quisiese o no decir lo que tenían tramado a la subida del risco..”
(Marín y Cubas).
![[Img #20403]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2024/2595_foto-3.jpg)
Pero, ¿cómo localizar el escenario de la batalla?. Las tropas castellanas querían asaltar la fortaleza, aunque cuando se ven al pie de la inmensa montaña, y el gran número de guerreros canarios que la defendían, el propio Pedro de Vera reconoce que no es posible tomarla con tan poca gente (tenían más de 1500 hombres), pero aún así, deciden intentarlo. Para llegar adonde estaban refugiados los canarios, la cima de la fortaleza, solamente se podía hacer siguiendo un estrecho sendero situado en la cara sur de la montaña, donde se encuentra el único paso para subir a la fortaleza. Ese sendero además al alcanzar una determinada cota, es el que circunda toda la fortaleza, al pie de las paredes escarpadas del último tercio de la montaña.
Para alcanzar ese sendero que rodea la montaña, viniendo desde La Aldea, solo puede hacerse por el llamado Camino Viejo, que parte desde el Barranco Grande, en su confluencia con el barranco de Taigui, luego llamado de Siberio, desde donde parten varios senderos, que van hacia los barrancos de Vigaroe, Taigui y el que asciende por la vertiente Sur de la montaña, por donde se puede alcanzar la cima.
![[Img #20420]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2024/3862_foto-5.jpg)
Si lo que buscaba el ejército castellano era forzar ese único paso de acceso a la cima, necesariamente tendrían que atacar por la cara Sur, pero para llegar a esa vertiente, tiene que ascender como dijimos, por el camino viejo Y sería por esa vertiente por donde comenzaron a subir los ballesteros de Muxica, siguiendo la empinada cuesta, creyendo que empujaban a los guerreros canarios hacia la cima. La otra parte del ejército se habría posicionado probablemente en lo que se conoce hoy como la Degollada Cortes o Degollada Chica, con la intención de impedir la huida de los canarios y también para forzar el paso desde dos frentes.
Ahora, ayudados por nuevas tecnologías como el uso de drones, abordamos los trabajos de prospección superficial con mucha mayor eficacia, al obtener imágenes de gran resolución, de sitios a los que no podíamos llegar fácilmente, imágenes aéreas de laderas y acantilados, lo que nos ahorra tiempo y esfuerzos, que nos permite escudriñar aquella montaña como antes no lo habíamos podido hacer. Por eso creemos que pronto tendremos una gran superficie prospectada, y con ello también nuevos resultados. De momento tenemos localizadas áreas de enterramientos en cuevas y otras con estructuras de superficie, acumulaciones de piedras que forman túmulos, que podrían contener los restos que buscamos. Aquí la excavación arqueológica será la única forma de saber si estamos en presencia de los enterramientos de los ballesteros Vizcaínos a los que Fernando Guanarteme dio sepultura cumpliendo las ordenes que Pedro de Vera le dio antes de huir de aquella maldita fortaleza, a la que nunca más volvió.
![[Img #20405]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2024/3361_foto-12.jpg)
Los sitios de enterramientos localizados
Las prospecciones arqueológicas en la Mesa del Junquillo, se centraron en buscar evidencias sobre la ocupación humana, a lo largo del tiempo, de esta montaña. en Esta fase del estudio también se ha priorizado la búsqueda de posibles lugares de enterramiento, porque una de las pruebas que serían definitivas para confirmar que la Mesa del Junquillo es el lugar al que se refieren las crónicas cuando describen la legendaria fortaleza canaria de Ajódar, sería sin duda encontrar el lugar donde Fernando Guanarteme dio sepultura, por orden de Pedro de Vera, a los más de 200 ballesteros vascos que cayeron en Ajódar.
Hasta el momento hemos localizado cuevas funerarias, solo en en el tercio superior, de la vertiente de noroeste, algunas de ellas en andenes de difícil acceso. Estos enterramientos podrían ser de canarios, porque en superficie sobresalen fragmentos de esteras de junco, que suponemos servirían como sudarios para envolver los cuerpos. Algunos de estos enterramientos están próximos a nacientes de agua. El Andén de Los Cabritos es uno de esos lugares con cuevas de enterramiento , vinculados a un naciente de agua. Los enterramientos se practican en abrigos o cejos, delimitados por una hilada de piedras y cubiertos por arena negra cernida.
Hemos registrado otros posibles sitios de enterramientos, localizados en concavidades poco profundas, pero que tienen en su exterior una plataforma artificial rellena de tierra, contenida por fuertes muros de piedra seca, formados por varias hiladas. Estos acondicionamientos de los espacios, sirven para agrandar la superficie de las cuevas, hacia el exterior, con lo que permite depositar varios cuerpos en ese lugar de enterramiento. Estos espacios de posible uso funerario han sido localizados próximos al sendero que circunda El Junquillo, por su vertiente NW.
Estas concavidades naturales, con espacios construidos en su exterior, para ampliar su capacidad, de posible uso funerario, en este caso colectivo, donde pueden ser depositados varios cuerpos, podrían estar relacionados con algunos de los lugares donde fueron enterrados los caídos en la batalla de Ajodar, no lo descartamos, así que habría que esperar a los sondeos arqueológicos para salir de dudas.
Buscábamos igualmente estructuras tumulares, por considerar que probablemente sería el método más rápido y fácil para dar sepultura a la ingente cantidad de muertos que se produjeron en la batalla de Ajódar. Abrir una fosa en un lugar prominente, más o menos llano, donde hubiera tierra suficiente, para excavar una fosa, llevar hasta ese sitio los restos humanos recogidos en el lugar de la matanza, para luego enterrarlos en dicha fosa y sobre esta depositar un túmulo de piedras, esto sería mucho más fácil que estar acondicionando pequeñas cuevas para ir depositando unos pocos cadáveres aquí y allá. Otra cosa es que en determinadas concavidades naturales, que fueron agrandadas, pudieran haberse utilizados para practicar inhumaciones colectivas, por lo que podrían estar también parte de los restos de los muertos en Ajódar. Como hemos planteado, será necesario realizar sondeos arqueológicos para comprobarlo.
![[Img #20422]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2024/6583_foto-4.jpg)
Hemos localizado restos de lo podrían túmulos funerarios, localizados en la vertiente Oeste de la montaña, en una degollada próxima a la Morra de la Peña (Ver mapa), junto al Camino Viejo. Una de estas estructuras, ha sido en parte desmontada por la zona central interior, pero no se llegó a la posible fosa de enterramiento, que puede existir debajo del cascajo de piedras pequeñas que rellenan el túmulo. La posible estructura tumular se distingue bien, la construcción tiene planta de tendencia circular, delimitada por piedras de considerable tamaño, y en el interior piedras de pequeño tamaño. Es otro de los posibles yacimientos a realizar sondeos arqueológicos, para determinar la existencia o no de enterramiento en la fosa que puede haber bajo el túmulo.
Muy próximo a este lugar, en Lomo Gordo, el interfluvio que forma la divisoria entre los barranco de Siberio y Vigaroe, cerca de la confluencia del primero con Barranco Grande, donde empieza el camino viejo, sendero de ascenso a la Mesa del Junquillo, existen varios túmulos de piedra que parecen estar intactos y podrían ser objeto igualmente de estudio.
El siguiente paso será realizar los sondeos arqueológicos en los lugares donde se tienen evidencias de la existencia de depósitos funerarios y también extender los sondeos hasta las estructuras que podrían ser túmulos con enterramientos múltiples.
Necesariamente hay que abordar la fase de intervenciones arqueológicas basadas en los sondeos como primera actuación, pero estas actuaciones no se han puesto en marcha aún.
![[Img #20402]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2024/8896_foto-2-_infografia.jpg)
Infografía del Junquillo, donde señalamos con los trazos rojo y verde, el camino viejo que circundaba la fortaleza natural, un dato de gran interés porque coincide con la referencia de las cronicas. En naranja el trazado de la única vía de acceso a la cima de la fortaleza, lo que también coincide con el relato de los cronistas, que señalaban que sus paredes eran inexpugnables y que contaba con una sola subida a la cima.
Conclusiones.
No podemos decir que la Carta Arqueológica de La Mesa del Junquillo esté terminada, porque quedan importantes y extensas áreas por prospectar. Como hemos contado, no hemos dispuesto de recursos suficientes para abordar esta ingente tarea. Pero aún con todo, se han podido obtener una serie de evidencias arqueológicas de gran interés, para el proyecto que llevamos a cabo, como la presencia y uso por parte de los antiguos canarios, de esta escarpada montaña, aunque pensamos que fue un lugar ocupado bien de forma estacional o por determinadas circunstancias, por ejemplo como refugio para la población. De hecho hemos encontrado evidencias de los sistemas de defensa de esta fortaleza natural, que los cronistas definen como las empalizadas de los canarios.
Hemos descubierto grandes cisternas para contener agua, excavadas por los canarios, en el Anden de Las Brujas, un lugar fortificado de muy difícil acceso, que localizamos en la Umbria de Tagaste , cerca de la cima de la montaña, en la vertiente norte, que viene a confirmar lo que relatan los cronistas, cuando refieren que en la la parte alta de la fortaleza existía una fuente de agua que abastecía a más de 100 personas diariamente.
También hemos documentado el sendero o Camino Viejo que circunvala la montaña en su tercio superior, recorrido trazado en la base de los escarpes, que le confieren el carácter fortaleza natural a esta montaña. Un camino que mencionan las crónicas, al igual que la única vía de acceso a la cima de la fotaleza, que se localiza en la vertiente sur.
![[Img #20423]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2024/4834_foto-11.jpg)
Este proyecto de investigación, que se desarrolla en en ámbito territorial del Paisaje Cultural de Risco Caido y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria, se encuentra en estos momentos paralizado. La Consejeria del Presidencia del Cabildo de Gran Canaria, de quien dependen el Instituto del Patrimonio Mundial y el Servicio de patrimonio Histórico, no ha querido apoyar ni financiar el proyecto. No entendemos la razón, de esta decisión, de las administraciones, con competencias, porque tampoco la Dirección General de Patrimonio Histórico del GobCan, apoya la investigación, más allá de haber financiado con escasos recursos la segunda y última campaña en busca del a fortaleza de Ajodar.
No podemos por tanto asegurar, de forma categórica, en el estado actual de la investigación, que la Mesa del Junquillo sea la legendaria Fortaleza de Ajodar, aunque todo apunta a que si lo es, porque la descripción de los cronista coincide plenamente con las características de esta gran fortaleza natural y las pruebas arqueológicas obtenidas hasta el momento, refuerzan esa hipótesis, pero faltan más evidencias arqueológicas, probablemente la prueba definitiva, que sería encontrar los restos humanos de los centenares de soldados, especialmente ballesteros, que cayeron en aquella fatídica jornada, cuando intentaban tomar por asalto Ajodar, la fortaleza más enriscada de los antiguos canarios.
Sabemos que fueron enterrados en la fortaleza, por los canarios de Fernando Guanarteme ,y si Ajodar es El Junquillo, entonces solo será cuestión de tiempo que se se encuentren esos restos humanos, con sus vestimentas y arneses de guerra. Llevar a cabo las excavaciones arqueológicas, el los lugares que hemos encontrado, podrían dar con las claves de este enigma.
Pero no quisiera terminar esta serie de artículos sobre la localización de la fortaleza perdida de Ajodar, sin dejar de reivindicar la idea de una arqueología menos destructiva, en los territorios Patrimonio de la Humanidad. Defendemos que los sitios arqueológicos que forman parte de estas 18000 Ha, declaradas por la UNESCO como Patrimonio Mundial, sean preservados para una arqueología, de un futuro, donde los yacimientos arqueológicos no sean destruidos por las intervenciones arqueológicas. Y es que son cada vez más los arqueólogos profesionales que ya no quieren hacer verdaderas excavaciones, pues saben que esta práctica destruye los yacimientos.
![[Img #20406]](https://infonortedigital.com/upload/images/08_2024/1078_foto-i.jpg)
Infografía de La Mesa del Junquillo, realizada a partir de las imágenes georreferenciadas tomadas con drones. El último tercio superior de la meseta adquiere un carácter fortificado que le hace ser inaccesible salvo por un paso, situado en vertiente sureste de la montaña. Los hallazgos arqueológicos encontrados y el relato descriptivo de los cronistas, nos hace pensar que El Junquillo puede ser la legendaria Fortaleza de Ajodar.
Por supuesto que la excavación selectiva sigue siendo necesaria para proporcionar por ejemplo dataciones fundamentadas o para responder a preguntas determinadas, la obtención de muestras para las diferentes analíticas, pero no es necesario excavarlo todo, porque eso significaría la destrucción total del yacimiento.
De la misma manera expresamos nuestra oposición a que se continúen “ vaciando “ los lugares de enterramiento de los aborígenes canarios, que aún quedan en la Isla, especialmente en este territorio declarado Patrimonio de la Humanidad, que debe ser considerado como una gran reserva para la arqueología canaria del futuro.
Los lugares de enterramiento de los antiguos canarios, que se localizan en el ámbito del Paisaje Cultural de Risco Caído y los Espacios Sagrados de Montaña de Gran Canaria, deben ser respetados, porque no solo forman parte esencial de ese paisaje y legado cultural, sino que con ello protegemos la voluntad de quienes, en el pasado, habitaron estos territorios y escogieron esos lugares para depositar a sus muertos, en lugares especialmente elegidos, que no tenemos ningún derecho a profanar.
A lo largo de las historia de la arqueología canaria, se cuentan por miles los restos humanos que se han extraído de sus lugares de enterramiento, cuevas, cistas o túmulos. Y nunca fueron restituido a sus lugares de origen. Hoy en día permanecen en los almacenes de los museos, guardados en cajas. No debería seguir siendo así, al menos no en estos territorios recientemente declarados Patrimonio Mundial de La UNESCO.
Julio Cuenca Sanabria





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4