La Caldera de Tejeda cubierta por el mar de nubes, solo sobresale el Bentayga, Altavista y la cadena de montañas que conforman el cierre de la Caldera por el lado norte, .En primer plano el Nublo y la Fogalera, al fondo el perfil de Tenerife. EsteLa arqueología de los conflictos armados, y su materialización más evidente, como son las confrontaciones armadas, conforman una especialidad, en el campo de la arqueología, de muy reciente implantación en España, aunque en determinados países europeos, este tipo de investigaciones arqueológicas, relacionadas con los conflictos armados, constituye una tradición ya consolidada desde hace décadas. En Canarias, las investigaciones arqueológicas relacionadas con conflictos armados, son escasas, siendo una salvedad las intervenciones realizadas, por nosotros, en la Fortaleza de Las Isletas y El Baluarte de Mata, en la ciudad de Las Palmas, a principios de este siglo.
Una de las investigaciones arqueológicas mas recientes e importantes a la vez que mediáticas, en este campo, realizadas en España, lo ha sido la excavación del Castillo de Alarcos, una fortaleza medieval inacabada, que estaba siendo construida por el Rey Alfonso VIII cuando se produjo la batalla de Alarcos, entre las tropas almohades y el ejercito del rey Alfonso, con nefastas consecuencias para las tropas cristianas, que fueron diezmadas y la fortaleza tomada, lo que provocó el retraso de la reconquista por espacio de más de 60 años. Aquella histórica batalla aconteció en el mes de Julio del año 1195, centenares de caballeros y peones cristianos fueron masacrados y sus cuerpos, con sus arneses de guerra y armamento roto fueron enterrados como despojos en las fosas del Castiillo de Alarcos, entonces en construcción. Las excavaciones arqueológicas, dirigidas por el departamento de Medieval, de la Facultad de Historia de la Universidad de Castilla-La Mancha, han dado con parte de los restos de esa batalla, encontrado los restos humanos y un importante arsenal de armas medievales.
Durante la Guerra de conquista de Gran Canaria (1478-1484), sucedieron muchos hechos de armas, que se resolvieron con distinta suerte tanto para el ejercito invasor como para los canarios, aunque debido a la larga guerra, poco a poco los canarios fueron perdiendo terreno, sobre todo en las tierras bajas de la Isla, y no les quedó otra opción que organizar la resistencia en el corazón de las tierras altas, en el centro montañoso de Gran Canaria, en la mítica Caldera de Tejeda, cuyo nombre original se ha perdido y de la que habían oido hablar los castellanos pero donde no habían entrado nunca.
En el otoño de 1482, cuentan las crónicas de la Conquista de Gran Canaria, se produjeron, en la Caldera de Tejeda, los últimos acontecimientos bélicos más importantes de la cruenta guerra que durante cinco largos años, había venido librando, contra los canarios, el poderoso contingente militar, enviando en 1478 por la Corona de Castilla para anexionarse por la fuerza la isla de Gran Canaria. Muchos otros ya lo habían intentado en el pasado, pero siempre habían sido derrotados y expulsados de la isla. Pero ahora, con el empeño del pujante reino de Castilla, por anexionarse esas islas del Atlantico medio, los recursos para la guerra eran casi ilimitados, tropas de refresco, armas, víveres, dinero, llegaban con regularidad al campamento militar del Real de Las Palmas y al Fuerte de Agaete.
Por el contrario los canarios tuvieron que soportar años de carestías y privaciones, racionalizando los recursos alimenticios, teniendo que abandonar, tras los primeros embates, las tierras más productivas de las zonas medias y bajas de la Isla, porque allí no estaban seguros. Además no podían reponer las bajas humanas de la contienda, y solo les quedó la opción de refugiarse en el interior montañoso de la isla.
Por parte de los canarios se sabia que la guerra estaba ya perdida. Después de cinco años ya no había más capacidad de resistencia. Además la captura pactada de Tenesor Semidan, por el alcaide de la Torre de Lagaete, Fernandez de Lugo, complicaba aún más las cosas, porque Tenesor Semidan era el Guanarteme regente de Gáldar, principal foco de la resistencia en la guerra de Gran Canaria.
En 1482 los canarios solo conservaban los territorios de “la Trasierra” y algunos valles altos de la vertiente Nor-noreste de la isla. Además habían abandonado, casi desde el principio de la guerra, todo el borde del litoral, a no ser algunas playas y desembocaduras de barrancos en la vertiente Sur-Suroeste y Oeste de la Isla.
![[Img #18787]](https://infonortedigital.com/upload/images/06_2024/3667_foto-2.jpg)
En esos remotos territorios se organizaría la resistencia final. Una parte considerable de la población con los representantes de las instituciones políticas y religiosas se retiraron hacia los últimos territorios que estaban bajo el control de los canarios, refugiándose en el interior montañoso de la isla, especialmente en la remota Caldera de Tejeda, el territorio sagrado y más inexpugnables de los canarios, donde ademas habían construidos complejos fortificados de cuevas viviendas y graneros, en sitios inaccesibles, como las vertientes escarpadas de roques y montañas, donde habían nacientes de agua y todo lo necesario para refugiarse la población y resistir cualquier asedio, como así sucedería en los meses de otoño e invierno de 1482, cuando el ejercito de Pedro de Vera, guiado por Tenesor Semidan y sus cuatrocientos canarios leales, penetran en la mítica Caldera para acabar con los últimos focos de la resistencia canaria.
Pero centremos el relato en los acontecimientos y hechos de armas que sucedieron en la Trasierra y más concretamente en la legendaria Caldera de Tejeda. Los hechos históricos que sucedieron entonces los conocemos hoy, por los relatos escritos que dejaron los llamados “Cronistas de la Conquista” y de los historiadores posteriores, de los siglos XVI y XVII, que tuvieron acceso no solo a fuente escritas originales, sino también al paisaje marginal de los canarios que sobrevivieron a la conquista, y que malvivían inmersos en pleno proceso de aculturación, en un mundo que ya no les pertenecía, pero que recordaban bien.
Interesa aquí tratar un hecho de armas que significó el mayor descalabro de las tropas castellanas durante el proceso de conquista de Gran Canaria, la batalla de Ajodar. Un hecho bélico que aconteció en la etapa epigonal de la guerra, creemos que en la mítica Caldera de Tejeda.
En ese territorio las tropas castellanas estaban en desventaja, porque al ser una tierra escabrosa, caracterizada por profundos barrancos y grandes montañas y roques inaccesibles, cubiertos además por espesos bosques, ni la caballería podía actuar, ni tampoco la infantería, que fueron presa fácil de los canarios, conocedores del territorio y de técnicas de guerrilla que resultaron letales para los intentos de Pedro de Vera, por acabar cuanto antes con la conquista de esta Isla.
La ofensiva militar de Pedro de Vera en el interior de la Caldera de Tejeda: las fortalezas canarias del Bentayga y Ajodar
En el otoño de 1482, se llevaría a cabo una gran operación militar para ganarles a los canarios las tierras altas del centro de la Isla. con ello pretendía Pedro de Vera acabar definitivamente con el principal foco de resistencia, organizado como ya hemos dicho, en el centro montañoso de la Isla donde los canarios, liderados por Tazarte, Bentejuy y los faycanes de los dos gaunartematos disponían como decíamos, de fortalezas inaccesibles, con bastimentos de todo tipo almacenados desde hacia tiempo en sus graneros colectivos, repartidos estratégicamente por todo el interior de la Gran Caldera.
Por ello Pedro de Vera, decidió jugárselo todo a una campaña militar sin precedentes. movilizando todos los recursos y prácticamente a la totalidad de su ejercito, acantonado en los campamentos del Real de Las Palmas y en El Puerto Agaete. Además contaba con tropas de refresco, traídas por Miguel de Muxica, entre las cuales venían entre 200 y 300 ballesteros procedentes de Vizcaya y de las montañas de Burgos, que se alistan para la guerra de conquista de Gran Canaria, bajo la promesa de recibir tierras por los servicios prestados. Pero Miguel de Muxica no regresó solo con Fernando Gunarteme y los 200 ballesteros vascos sino que se le uniría un contingente militar, enviado por los Reyes Católico, de hombres y bastimentos para acabar con la Guerra de Gran Canaria cuanto antes, porque duraba ya casi cinco años. De nuevo Abreu Galindo nos da detalles del refuerzo militar enviado a Gran Canaria para doblegar a los canarios: “Dos compañías de jinetes una de ballesteros (Ademas de los 200 que habia reclutado Muxica) de las cuales venían como Esteban de Junqueras, con ciento cincuenta ballesteros y el capitán Pedro de Santiesteban con treinta jinetes y el capitán Cristobal de Medina con veinticinco jinetes, los cuales embarcaron en San Lucas de Barrameda en cinco navíos”
Pero si algo resultó además determinante en su toma de decisión, sería contar con la participación de Tenesor Semidan, el Guanarteme regente de Galdar, que un año antes, había sido capturado o se había entregado de forma pactada, al alcaide de la Torre de Agaete, Alonso de Lugo. Enviado a la Corte de Castilla, por Pedro de Vera, fue bautizado como Fernando Guanarteme, y regresó de la corte de los Reyes Católicos, después de haber comprometido su participación con sus guerreros canarios, en la Conquista de la Isla, a cambio del Redondo de Guayedra y otras mercedes para él y sus parientes.
Fernando Guanarteme aportaría a la conquista no solo su presencia sino 400 canarios leales, que se sumaron a las tropas castellanas. La ofensiva militar se llevaría a cabo en una fecha no determinada entre el otoño y el invierno de 1482
![[Img #18786]](https://infonortedigital.com/upload/images/06_2024/1305_7983.jpg)
Pedro de Vera, aunque tenia vagas noticias, sobre todo por las incursiones que Alonso Fernandez de Lugo había realizado desde la Torre de Agaete, en realidad no conocía el territorio donde se habían hecho fuertes los canarios, y envía por delante a Fernando Guanarteme para localizar el foco de resistencia de los canarios, a averiguar con que fuerzas contaban, como estaban posicionados y de paso intentar convencerles para que se entregaran.
“…y el dicho Guadarteme rey acordándose de la promesa que había hecho a sus altezas y a la mucha merced que de sus reales manos había recibido, llevándo consigo a el dicho alguacil mayor Juan Mayor y fue en busca de los canarios sus vasallos que andaban por la sierra amontados, tristes y temerosos con su prisión y ausencia, y los halló en un lugar que hacen la fuerza de Bentagaire… (Ovetense. Cap.XXI)
Fernando Guanarteme y Juan Mayor, trasladan a Pedro de Vera, todos los detalles de lo sucedido, y dan cuenta también de cómo era la fortaleza del Bentayga y de la gente que allí estaba, y con esa valiosa información, deciden entonces sitiar la Fortaleza.
“…y teniendo noticias de todo esto, el gobernador Vera y el alféres Jaimes de Sotomayor apercibieron toda su gente y fueron sobre ellos y los tuvieron quince días cercados, y aunque hicieron todos sus poderíos, no fue posible rendirlos. (Crónica Ovetense. Cap.XXI).
Las crónicas Oventense, Matritense y Lacunense, variante de una misma relación, no mencionan como Pedro de Vera traslada sus tropas hasta el interior de la Caldera de Tejeda para poner sitio a la Fortaleza del Bentayga, lo que más adelante trataremos.
No pensamos que lo hubiera hecho solo por tierra, aunque parte del contingente militar si lo hiciera, sobre todo, el formado por canarios, gomeros y puede que gran parte del tercio viejo, pero el resto del ejercito tuvo que acceder a la Caldera, viniendo por mar desde Agaete y desembarcando seguramente en la actual Playa de La Aldea, aunque las crónicas refieren que el desembarco de las tropas y pertrechos de guerra se realizó más hacia el Sur, por las desembocaduras de los barrancos de Tazarte o Tazartico, los cuales no eran puertos naturales como el de La Aldea, que contaba con una ensenada recogida que la protegía de los temporales, y con suficiente profundidad cerca de la orilla para facilitar el desembarco de tropas, caballos y pertrechos de guerra. Además había agua dulce permanente y era el lugar por donde se podía penetrar en la Caldera de Tejeda, siguiendo el cauce del Barranco Grande.
Tal vez sea el historiador Marín y Cubas quien aporte datos más detallados de como se produjo el traslado de las tropas castellanas al interior de la Caldera de Tejeda, y quien da al mismo tiempo las claves sobre el significado de los topónimos/antropónimos de Tazarte y Tazartico, cuando refiere donde se produce el desembarco de las tropas castellanas :
“ Volviose don Fernando guadartheme a el Fuerte del Gaete donde se dio aviso de todo a Pedro de Vera, que luego envió en una barca unas compañías, y a su hijo Rodrigo de Vera capitán de infantería con otros para lo necesario, de allí salieron en la barca por la costa hacia el sur a el poniente de la isla, y desembarcaron en una playa llamada Tazartico a el pie de un risco así llamado junto a otro muy alto que los divide un barranco llamado Tazarte, porque fue donde don Fernando, Juan Mayor y Rodrigo de Vera hablaron a Taxarte y Tazartico”.
Conviene analizar este texto porque aporta información clave para entender dónde se produjo el desembarco de Rodrigo de Vera, Fernando Guanarteme, Juan Mayor y las tropas embarcadas en Agaete. Dice el texto que desembarcaron en una playa llamada Tazartico porque fue allí donde se produjo el encuentro entre Fernando Guanarteme con los lideres de la resistencia canaria, Taxarte y Taxartico (este último, diminutivo despectivo dado por los castellanos, al joven Guanarteme de Telde, que con su gente se había unido a la guerra de resistencia junto con Taxarte guayre de Galdar, elegido entre los canarios como Guanarteme regente, tras la detención o entrega de Tenesor Semidan, en 1482).
Pero el desembarco y parlamento con los lideres canarios, pudo producirse también en lo que hoy es la playa de La Aldea, un puerto natural protegido de los vientos, con suficiente profundidad como para permitir fondear los barcos lo más cerca de la playa. Además en la orilla había agua dulce en abundancia y al ser la desembocadura del Barranco Grande, era el lugar idóneo para iniciar la penetración hacia el interior de la Caldera de Tejeda, donde estaban los canarios al amparo de sus fortalezas.
Aunque también es probable que los canarios, para alejarles del acceso natural hacia el interior de la Caldera, prefirieran encontrarse para parlamentar, con la avanzadilla de las tropas castellanas, en un lugar más remoto, agreste y de difícil desembarco como lo eran las desembocaduras de los barrancos de Tazarte y Tazartico. Pero en cualquier caso, si al final optaron por desembarcar el grueso de las tropas y pertrechos de guerra, que iban a asaltar la Caldera, en algunos de estos lugares, al final no tendrían mas opción, debido a la presencia del Macizo de Inagua, en la cabecera de dichos barrancos, que desplazarse barranco arriba y luego girar hacia el W, hasta lograr alcanzar el cauce del Barranco Grande, único acceso natural hacia el interior de La mítica Caldera de Tejeda, donde esta organizada la resistencia canaria..
Pedro de Vera organizó una operación de tenaza, enviando por mar, a “ la otra parte de la isla”, un contingente de soldados experimentados, formado por varias compañías, al mando de Rodrigo de Vera, su hijo, con Fernando Guanarteme y parte de sus guerreros canarios. Moviendo al grueso del ejercito por tierra, siguiendo el camino de Galdar, lo cual nos da una pista de la ruta que tomaron para adentrase en el interior de la Gran Caldera, por el norte “Prevínose la gente, que había de ir contra los canarios a buscarlos, a sus fortalezas, y la previsión de guarnecer el Real que no fuese acometido, y salió con brevedad camino de Galdar, guardando el paso del risco, no lo cogiese el enemigo, llegamos a Bentaiga, a poner sitio a el risco..” (Marin y Cubas )
![[Img #18803]](https://infonortedigital.com/upload/images/06_2024/9166_7394-copia.jpg)
Si es cierta esta información, el ejercito de Pedro de Vera, tuvo que dirigirse desde Gáldar hacia el Valle de Agaete, un territorio bien conocido por Alonso de Lugo, alcaide de la Torre de Agaete, quien desde esa cabeza de playa llevó a cabo, numerosas incursiones depredadoras hacia los poblados canarios cercanos de Gáldar Guayedra, Agaete, Artevigua, Artenara y probablemente también hasta Acusa. El territorio por donde pasaron estaría muy despoblado, precisamente por las razias que había hecho Alonso de Lugo en los asentamientos canarios antes señalados.
En la crónica atribuida a Gomez Escudero, nada se dice de esta expedición militar por tierra, al contrario se dice qué Pedro de Vera y su ejército llegaron por mar desde Agaete, desembarcando en la desembocadura del barranco de Tazartico. Si las referencias de Gomez Escudero fueran ciertas, entonces deberíamos considerar que la marcha por tierra acabaría en Agaete y de allí embarcarían hacia el sur de la isla, tomando tierra en una de las playas de piedra entre lo que hoy es La Aldea y Tazarte, “ Avisósele a el General Pedro de Vera la reveldía de los canarios, con que dio orden de ir allá. Dispuso la jente el alférez Jaimes y a la suia Miguel de Moxica, y marchó la vuelta de este Risco por mar . Saltaron en la playa de Tazartico y pusieronle sitio muchos días, y no era posible el darse” ( Gomez Escudero, P. Cap. XV. Pag..416)
Tal vez sea el historiador Marín y Cubas quien aporte datos más detallados de como se produjo el traslado y entrada de las tropas castellanas al interior de la Caldera de Tejeda, y quien da al mismo tiempo las claves sobre el significado de los topónimos/antropónimos de Tazarte y Tazartico, cuando refiere donde se produce el desembarco de las tropas castellanas :
“Volviose don Fernando guadartheme a el Fuerte del Gaete donde se dio aviso de todo a Pedro de Vera, que luego envió en una barca unas compañías, y a su hijo Rodrigo de Vera capitán de infantería con otros para lo necesario, de allí salieron en la barca por la costa hacia el sur a el poniente de la isla, y desembarcaron en una playa llamada Tazartico a el pie de un risco así llamado junto a otro muy alto que los divide un barranco llamado Tazarte, porque fue donde don Fernando, Juan Mayor y Rodrigo de Vera hablaron a Taxarte y Tazartico, que había llevado la nueva, y fue en vano el viaje, de todo se dio aviso en el Real y dijo Pedro de Vera pues si ellos no quieren venir aca yo ire alla. Prevínose la gente, que habia de ir contra los canarios a buscarlos, a sus fortalezas, y la previsión de guarnecer el Real que no fuese acometido, y salio con brevedad camino de Galdar, guardando el paso del risco, no lo cogiese el enemigo, llegamos a Bentaiga, a poner sitio a el risco, que sola una subida, que un hombre desde arriba puede el solo defender ”(Marin y Cubas,T: Cap.X).
Conviene analizar este texto porque aporta información clave para entender dónde se produjo el desembarco de Rodrigo de Vera, Fernando Guanarteme, Juan Mayor y las tropas embarcadas en Agaete. Dice Marin y Cubas, que desembarcaron en una playa llamada Tazartico, porque fue allí donde se produjo el encuentro entre Fernando Guanarteme con los lideres de la resistencia canaria, Taxarte y Bentejui (llamado Taxartico diminutivo despectivo dado por los castellanos, al joven Guanarteme de Telde, que con su gente se había unido a la guerra de resistencia junto con Taxarte guayre de Galdar elegido entre los canarios como Guanarteme regente, tras la detención o entrega de Tenesor Semidan, en 1482).
Pero el desembarco y parlamento con los lideres canarios, pudo producirse también en lo que hoy es la playa de La Aldea, un puerto natural protegido de los vientos, con suficiente profundidad como para permitir fondear los barcos lo más cerca de la playa. Además en la orilla había agua dulce en abundancia y al ser la desembocadura del Barranco Grande, era el lugar idóneo para iniciar la penetración hacia el interior de la Caldera de Tejeda, donde estaban los canarios al amparo de sus fortalezas.
Aunque también es probable que los canarios, para alejar a sus enemigos del acceso natural hacia el interior de la Caldera, prefirieran encontrarse para parlamentar, con la avanzadilla de las tropas castellanas, en un lugar más remoto, agreste y de difícil desembarco como lo eran las desembocaduras de los barrancos de Tazarte y Tazartico. Pero en cualquier caso, si al final optaron por desembarcar el grueso de las tropas y pertrechos de guerra, que iban a asaltar la Caldera, en algunos de estos lugares, al final no tendrían mas opción, debido a la presencia del Macizo de Inagua, en la cabecera de dichos barrancos, que desplazarse barranco arriba y luego girar hacia el W, hasta lograr alcanzar el cauce del Barranco de La Aldea, único acceso natural hacia el interior de La mítica Caldera de Tejeda, donde esta organizada la resistencia canaria..
Aquí el texto de Escudero es muy poco preciso, porque de su lectura literal parece desprenderse que desembarcan en Tazartico y ponen cerco a los canarios, allí mismo, en el referido barranco o las montañas próximas, por eso hay quienes piensan que la fortaleza de Ajodar, pudiera estar cerca de Tazartico. Así Alejandro Cioranescu, en su notas a la edición de 1977, de la “Historia de la Conquista de las Siete islas de Canaria” de Fray José Abreu Galindo, señala que: “ Ajodar, que hoy parece llaman Aljoba y Aljobal, es un monte en el término de La Aldea, entre los barrancos de Tazarte y Tazartico, de difícil acceso y pendiente sobre el mar, según resulta del mencionado Diccionario Geográfico manuscrito de Pedro Matiano Ramírez”
Cioranescu que nunca estuvo en el lugar, habla por referencias. Por eso siguiendo la toponimia cree identificar Ajodar con Las Loas o Las Lobas, una montaña de forma piramidal, situada entre los barrancos de Tazarte y Tazartico, que en cualquier caso no reúne condiciones para que fuera un sitio donde pudieran refugiarse los canarios, no hay espacio suficiente, ni cuevas de habitación ni graneros, es decir ninguna de las evidencias arqueológicas que caracterizan a una fortificación de los antiguos canarios. Tampoco puede ser Hogarzales como pretenden otros autores, por la misma razón, no hay evidencias arqueológicas que demuestren que aquello pudiera haber sido una fortaleza equipada como refugio. Además sabemos por las crónicas que los canarios se refugian y les esperan en el interior de la Caldera de Tejeda, donde disponían de un sistema de fortalezas estratégicamente situadas y comunicadas entre si, dotadas de todo lo necesario para resistir un asedio prolongado, lo que no podría haberse hecho en los lugares antes mencionados.
Julio Cuenca Sanabria





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4