Las fiestas de los barrios luchan por sobrevivir en Gáldar
El movimiento cultural, social y vecinal de Gáldar se ha estructurado durante décadas en torno al proyecto que compartían los vecinos y vecinas de sus diferentes barrios de congregarse anualmente para la preparación y celebración de sus diferentes fiestas. Al hablar con algunos de los líderes vecinales que fueron parte importante de aquella forma de ser, suelen coincidir en el diagnóstico del estado actual de hastío y, con nostalgia, entonan eso de “eran otros tiempos”. Pero yo me pregunto, cómo eran aquellos tiempos, qué ha cambiado para que algo que forma parte de nuestra idiosincrasia esté desapareciendo y, lo más importante, cómo podemos recuperarlo.
No podemos negar que el paso del tiempo va transformando nuestra realidad de forma natural, sin embargo, en estos casos en los que vemos que tradiciones arraigadas y que tantos beneficios aportan al bienestar social y la riqueza cultural desaparecen, algo está pasando, algo estamos haciendo mal o estamos dejando de hacer. En este artículo me voy a centrar, sin ánimo de generalizar, en la realidad de mi municipio, Gáldar, y lo hago con ánimo de abrir un espacio de reflexión colectiva en vez de compartir conclusiones categóricas.
A poco que hagamos un análisis de la deriva que ha tomado las manifestaciones festivas de los diferentes barrios podemos apreciar una clara tendencia a la baja que reconocemos en indicadores como: participación de público en sus actos, número de actos en sus programaciones y presencia mediática de los mismos. Esta tendencia, aunque se ha hecho más evidente después de la pandemia, era más que patente en la última década prepandemia. No me parece necesario ni oportuno mencionar casos concretos para saber que hay fiestas que se han quedado reducidas a su mínima expresión en algunos barrios, en otros, es el propio Ayuntamiento el que ha salido al rescate de la misma.
A la hora de buscar responsables, las miradas se centran en las propias entidades vecinales, pero nada más lejos de la realidad. He pasado varios años de mi vida ligado al movimiento vecinal y lo que he reconocido en la mayor parte de las personas que aún permanecen activos en las asociaciones vecinales es capacidad de sacrificio, de servicio y de lucha a pesar de las dificultades por dar lo mejor a su barrio. Mi opinión personal es que muchas veces hacen mucho más de lo pueden para seguir adelante, hasta que se resignan a que sin más apoyo y compromiso es imposible y abandonan.




























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