El pasado. Juan FERRERA GILEl pasado regresa siempre para ser contado. Y, así, en cada versión, no solo la memoria se endulza, sino que una nueva interpretación sale a la luz con el carácter de ser la definitiva, que nunca lo es.
Yo no sé qué tiene el pasado: gracias a los historiadores y a los cronistas que bucean en papeles, bibliotecas y archivos nos ofrecen, regalándonos, resultados mucho más significativos. Sin embargo, hablamos, aquí, del pasado cercano, familiar, el que no cambiará la Historia: solo la opinión que ocupa lo cercano, lo cotidiano. Claro que si lo interpretamos mucho, se convierte en algo así como cuestionarnos la existencia continuamente. Y tengo para mí que tampoco es muy sano ni debemos estar analizando cualquier movimiento que ya no se puede cambiar. No solo no es sano, sino que resulta, además, contraproducente: solo sirve para atormentarnos.
Y el autoanalizarse frecuentemente provoca, entre otras derivas, cierta infelicidad.
¡¡Y no está el horno para más bollos!!
Juan FERRERA GIL





























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