Las humanidades y las leyes de enseñanza en España

Josefa Molina

[Img #10531]Hace unos días leía en un periódico de tirada nacional un artículo que bajo el título 'El debate: ¿Están en crisis las humanidades?' (1), planteaba que la enseñanza de disciplinas como la filosofía o la historia se encontraban cada vez más cuestionadas por su grado de utilidad en un mundo dominado por la economía y su búsqueda de beneficios.

 

Esto me llevó a reflexionar sobre cómo cada vez se cuestiona más desde el sistema de la educación secundaria -y sus ideólogos- la 'conveniencia' de que el alumnado reciba formación sobre filosofía, historia del arte, música o dibujo, todas ellas asignaturas con ‘escaso’ valor mercantil.

 

Recuerdo cuando se modificó la actual ley de enseñanza secundaria para reducir las horas lectivas de Filosofía en las aulas e incrementar las de otras asignaturas, digamos, más dirigidas a la productividad capitalista, por ejemplo, economía, tecnología o formación y orientación personal y profesional.

 

No voy a entrar en el absurdo propósito que cada nuevo equipo de Gobierno emprende una vez toca el poder. Me refiero a la consigna de modificar, anular o transformar, según interese, la ley educativa impulsada por el gobierno saliente. Esto no es baladí y responde a cómo cada partido político juega a adoctrinar desde las aulas a los futuros ciudadanos y ciudadanas en busca de su voto.

 

¿Saben cuántas veces se ha cambiado la ley de Educación en España? ¡Ocho veces en lo que llevamos de Democracia! Con la consiguiente sopa de letras que una ya no sabe ni de qué normativa estamos hablando. Desde luego, no soy experta y por tanto, no me voy a analizar el fondo real de cada ley ni sus objetivos pero mucho me temo que no están precisamente dirigidos a potenciar una ciudadanía con pensamiento crítico.

 

Eso sin hablar de lo sumamente burocratizado que está el sistema de la enseñanza en el que el personal docente más que trabajar para que su alumnado adquiera unos mínimos de conocimientos básicos, se han convertido en cuidadores-carceleros de adolescentes con todas las hormonas revolucionadas. Con todo mi respeto hacia la comunidad educativa pero los institutos se han convertido en meras guarderías donde importa más que el alumnado acate tal o cual norma que sea capaz de entender qué dice realmente esa norma.

 

Entre las programaciones, los objetivos y las competencias que varían de una ley a otra, y las horas invertidas en poner 'partes' a los rebeldes de las aulas, el profesorado se encuentra cada vez más presionado y con mayores niveles de bajas médicas por depresión y problemas de salud mental (un dato: según el Instituto Nacional de la Seguridad Social, las bajas laborales por problemas de salud mental en este colectivo se han triplicado desde 2016. Para reflexionar...). Eso sin contar con el desposeimiento de autoridad que vive el profesorado en su día a día en las aulas, a lo que hay que añadir el ramillete de insultos, desprecios e incluso agresiones directas a los que se ven sometidos por papás y mamás que exigen aprobados inmerecidos para sus vástagos, a veces con el beneplácito de la dirección del centro. Sí, sé de lo que hablo.

 

Y que conste que no es responsabilidad del equipo docente de los centros, profesoras y profesores que muchas veces hacen lo que pueden con lo que tienen y les dejan hacer; sino del propio sistema impuesto por políticos que se ponen a diseñar la educación de nuestras hijas e hijos en base a sus intereses y sin contar con formación especializada alguna.

 

Les recuerdo que la reforma de 2022 de la Lomloe estableció que la asignatura de Filosofía no fuera obligatoria en la ESO, dejando de ser optativa en los institutos en 4º de la ESO. Además, retiró la asignatura de Valores éticos, que se presentaba como optativa a Religión -la católica, por supuesto- mientras que esta se mantiene. ¡Con la iglesia hemos topado! Resulta que en España, país cuya constitución define como aconfesional, es decir, no se reconoce a ninguna religión como oficial, tenemos metida a la religión católica en las aulas como una asignatura más. ¿Perdón?

 

¿No sería más correcto y respetuoso con las religiones de las diferentes culturas que conforman el tejido social actual de nuestro país, que en vez de Religión se impartiera Historia de las Religiones, por ejemplo? ¿O es que mi hijo adolescente tiene que ser adoctrinado en una religión concreta cuando en su familia no se profesa ninguna religión? ¿Cómo puede suceder que yo no imponga mis creencias religiosas a mis hijos pero sí pueda hacerlo la religión católica colándose en las aulas de un país ACONFESIONAL? Señoras y señores dirigentes, háganselo mirar, ¿eh?, que parecen un tanto despistados al respecto. A ver si va a ser que la despistada soy yo y resulta que estamos todavía en aquella España de ¡Una, grande y libre!…

 

Y no me digan que esto no responde a intereses ideológicos concretos. Pues claro que sí: a los intereses del sistema capitalista neoliberal en el que estamos inmersos. Que no vamos a ser tan ingenuos para creernos que lo todo está planificado en beneficio de nuestra juventud. Más bien está todo planificado para contar con personas adultas socialmente sumisas y culturalmente alienadas directamente dirigidas al consumo compulsivo y absurdo. ¿O ustedes no se preguntan por qué los centros comerciales están siempre hasta los topes de gente que va de una tienda a otra gastándose lo que no tienen como si les fuera la vida en ello?

 

Y mientras, los que siguen ganando son los de siempre: las grandes multinacionales, los monopolios de las eléctricas y por supuesto, ¡cómo no!, los bancos.

 

¿No les resulta contradictorio que pasando las crisis sociales que estamos pasando con el 33,8% de la población canaria en situación de exclusión social, la banca siga incrementando sus dividendos y enriqueciéndose? Creo que nunca antes en toda la historia de la humanidad ha estado más claro aquello de que “la banca siempre gana”.

 

¿No les llama la atención que el 10% de las personas más ricas en España concentre más de la mitad de la riqueza de España o que los cinco hombres más ricos del mundo hayan duplicado su patrimonio en 2022?

 

Entonces, ¿por qué nos escandalizamos tanto cuando un adolescente tiene como referente de vida a un youtuber que se ha hecho rico sin ni siquiera haber terminado la educación secundaria? ¿Qué mensaje se le está dando? Pues el evidente: primero, que estudiar no sirve para hacerse rico y, por tanto, no sirve para nada, y segundo, que la cultura del esfuerzo ha muerto: ponte frente a la pantalla a crear patujadas – le llaman 'contenidos', ¡ja!- hasta que sean lo suficientemente estúpidas que llamen la atención de muchos miembros de tu misma sociedad iletrada y, ¡pum!, comiences a ganar seguidores, likes y con ello, dinero. Y aquí tienen una de las explicaciones del por qué en Canarias el 15,1% del alumnado abandona la educación sin acabar la educación secundaria. El séptimo peor dato de España.

 

Señoras y señores, lo que manda es el mercado. La formación dirigida al trabajo práctico por necesidades del mercado. Con lo cual, está claro: no necesitamos artistas, músicos ni escritores y mucho menos filósofos ni poetas. Lo que el mercado necesita es consumidores, no críticos locos e irreverentes que lo cuestionen.

 

La gente no se dedica a la pintura o al dibujo artístico probablemente porque no ha recibido formación para ello. Otra cosa es que además se cuente con un don especial que haga que definitivamente pueda desarrollar una carrera artística pero para ello, primero, hay que ofrecer a la persona la oportunidad de conocer las técnicas del dibujo. O de la música. O del teatro.

 

Y por supuesto, no se enseña escribir ni a entender lo que se lee. Es más, la comprensión lectora de las y los jóvenes de hoy es un elemento que flota ausente en el limbo de su masa gris.

 

A todo se aprende: a leer y a entender lo que se lee, también. Y esto hace que, primero, el gusto por la lectura sea apenas inexistente entre la población joven y, segundo y en consecuencia, que la cifra de personas lectoras sea cada vez menor. Según datos del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de libros en España 2023, el 42% de la población canaria no ha tocado un libro en su vida. Miedo me da...

 

(1) Artículo 'El debate: ¿Están en crisis las humanidades?'. El País. 24 de abril de 2024.

 

Josefa Molina

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