Telarañas

![[Img #16468]](https://infonortedigital.com/upload/images/04_2024/3000_telarana02.jpeg)
El rumor del agua, que corre y salta, se escucha en el instante en el que vemos la flor del membrillo,
![[Img #16469]](https://infonortedigital.com/upload/images/04_2024/8975_telarana03.jpeg)
![[Img #16467]](https://infonortedigital.com/upload/images/04_2024/4348_telarana04.jpeg)
… como colofón de la sinfonía de colores que se ofrece a nuestros ojos.
Los ladridos de Kora, persiguiendo a una lagartija, nos sacó del embeleso en el que nos hallábamos Antonio y yo, contemplativos ante el nebuloso paisaje, escuchando los trinos de los mirlos, cuando apareció frente a nosotros otra inmensa telaraña, no tan perfecta como la anterior, que cruzaba de un tronco de pino a otro, en la que el agua de lluvia también había dejado su rastro.
![[Img #16470]](https://infonortedigital.com/upload/images/04_2024/4899_telarana05.jpeg)
Mi amigo me contó entonces que las arañas tienen siete glándulas productoras de fibras de seda, como hiladoras que van tejiendo la trama para atrapar a las presas, y a mí, quizás por deformación profesional, me dio por pensar que telaraña en inglés se dice “web” y que todas las redes sociales y navegadores de Internet son plataformas “webs” a las que accedemos cuando queremos informarnos de algo o escuchar música o ver vídeos…
Al igual que las arañas, que lo hacen para comer, los creadores de Internet y de las redes sociales han tejido, para enriquecerse, una especie de urdimbre en la que hemos caído muchas personas, no como insectos sino como seres humanos. Menos mal que no hay ninguna araña que nos coma, pero, no obstante, creo que debemos ser cautos para que las redes no nos atrapen, como aprisionan las telarañas a las moscas, convirtiéndonos en adictos, y, en tal caso, para que no llegue a tanto, que no sea irreparable, el mal causado por dicha adicción.
Texto: Quico Espino
Fotos: Ignacio A. Roque Lugo































Marcelo Peña | Lunes, 01 de Abril de 2024 a las 07:05:18 horas
Estimado señor Espino, leyendo este artículo suyo en el que se entremezclan el carácter literario y el carácter argumentativo sirviéndose para ello del lenguaje connotativo y denotativo, presentes a través del uso de la palabra "telaraña" que le ha valido a usted para tejer su propia experiencia particular con su opinión personal, me ha venido a la memoria el poema del magnífico poeta estadounidense Walt Whitman, considerado el padre del versolibrismo, titulado "A noiseless, patient spider" ("Una araña paciente y silenciosa") y que me gustaría compartirlo con usted y con el respetable lector:
Una araña paciente y silenciosa,
vi en el pequeño promontorio en que
sola se hallaba,
vi cómo para explorar el vasto
espacio vacío circundante,
lanzaba, uno tras otro, filamentos,
filamentos, filamentos de sí misma.
Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando sin cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio, oh alma mía.
Walt Whitman (1819-1892)
Traducción de Leandro Wolfson
Poema original en inglés:
«A noiseless, patient spider»
A noiseless patient spider,
I mark’d where on a little promontory it stood isolated,
Mark’d how to explore the vacant vast surrounding,
It launch’d forth filament, filament, filament, out of itself,
Ever unreeling them, ever tirelessly speeding them.
And you O my soul where you stand,
Surrounded, detached, in measureless oceans of space,
Ceaselessly musing, venturing, throwing, seeking the spheres
to connect them,
Till the bridge you will need be form’d, till the ductile anchor
hold,
Till the gossamer thread you fling catch somewhere, O my soul.
Walt Whitman
A partir de la lectura de este bello poema de Walt Whitman, podemos descifrar que nos enfrentamos ante una oda a la soledad del alma. Emplea como una preciosa metáfora el trabajo sutil de una araña para verse el ser reflejado en la naturaleza, algo que Whitman sabía hacer muy bien, porque estaba conectado al universo más que a la sociedad en la que vivía.
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