Mensaje en una botella

Juana Moreno Molina

Mensaje en una botella. Juana Moreno MolinaMensaje en una botella. Juana Moreno Molina

 
A veces la vida te da sorpresas.
 
En mi paseo temprano por la playa me vi sorprendida por el hallazgo de una botella que contenía un mensaje. Mi curiosidad hizo que me la llevara a casa, aunque con poco entusiasmo, pensando que seguramente sería una broma de adolescentes, pues me percaté de que la botella era de una bebida muy popular.
 
Ya en casa me senté cómodamente en la terraza, después de poner la cafetera al fuego para disfrutar de mi desayuno, dispuesta a leer la extraña misiva, con ánimo un tanto divertido, ya que estaba segura de que era obra de algún bromista. 
 
Me iba quedando de una pieza a lo largo de la lectura. Comenzaba diciendo la edad: 12 años y se trataba de una niña. La letra y la redacción eran muy infantiles. Pedía, con angustia, un amigo de la otra parte del mundo que la comprendiera, pues en el colegio sufría acoso por parte de sus compañeros de clase. Los profesores y sus padres no remediaban su sufrimiento, no ponían una solución. Ella estaba segura de que su tartamudeo era consecuencia de su incapacidad de enfrentarse a las risas y al desprecio de sus compañeros pues no era una niña bonita con bonitos vestidos como las demás niñas: se consideraba fea. 
 
Hacía rato que la cafetera había dejado de avisar de que mi café estaba listo, pues, sobrecogida por la lectura, me había olvidado de ella.
 
También decía la niña en su carta que lanzaría la botella con todas sus fuerzas desde el acantilado de La Guancha, y ponía entre paréntesis Islas Canarias, para que cogiera la corriente del Golfo, como hizo Colón, y la llevara hasta América.
 
Quería que la persona que rescatara la botella y leyera su carta supiera español, para que le escribiera a su dirección y recibir su consejo, y que ojalá fuera pronto, pues le estaban pasando por la cabeza soluciones muy malas para acabar con su sufrimiento.
 
No tomé mi desayuno porque, horrorizada, salí a toda prisa de casa con la carta en la mano para plantarme en la dirección que figuraba en ella, una casa no muy lejos de la mía donde viven mi hija y mi nieta de doce años.
 
Texto e ilustración: Juana Moreno Molina
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