
Les voy a contar la historia de Juanjo y Sara. Son un padre y una hija que necesitan una solución a un problema: El del aparcamiento en Gáldar. Así, a priori puede parecer una historia más pero si les digo que Sara es una joven con discapacidad, que acude cada a día al centro de rehabilitación de ICOT, y recalco, CADA DÍA, y que Juanjo es la persona que la lleva y no tiene dónde dejar el coche, la historia cambia.
Todo comenzó el día que remodelaron la zona y decidieron, así por qué sí sin pensar en nadie, quitar los aparcamientos para discapacitados. Después de meses de obras y esperas, los usuarios del centro de rehabilitación se encuentran con que, los aparcamientos preferentes para personas con discapacidad, habían sido sustituidos por zonas para ambulancias. ¿Por qué? Al parecer tras la remodelación de antigua carretera y el ensanchamiento posterior de las aceras estas no estaban bien adaptadas por lo que para un discapacitado no era viable y por eso se anulaban los aparcamientos.
Posteriormente se corta una palmera, por donde estaban los citados aparcamientos y ahora mismo hay un huerto vacío para dónde se podría ampliar la acera y hacer así posible un estacionamiento para discapacitados.
El aguerrido padre de Sara habló con el concejal de tráfico y, ¿se imaginan cuál fue la respuesta que recibió? ¡Qué pague!
Sí, sí como lo leen. Al parecer la solución mágica del ayuntamiento de Gáldar es que, Juanjo ( y como él otras muchas familias que acuden con personas de movilidad reducida a sus terapias en ICOT cada día, y repito de nuevo CADA DÍA) usen el estupendo aparcamiento que tienen allí mismo, por el módico precio de un euro al día.
Bueno, un euro al día, pensarán, es menos de lo que cuesta un café, pero estamos hablando de personas que van cada día. Los cinco días de la semana, veinte días laborables al mes, una media de doscientos setenta días al año, lo que se traduce en casi trescientos euros anuales por aparcar, en algunos casos tan solo media hora, para poder llevar a su familiar a las terapias de rehabilitación que necesitan para tener una buena calidad de vida. ¿Les parece justo? Porque a mi no.
Soluciones se han propuesto, respuesta aún no se han dado. Juanjo y Sara son los protagonistas que de esta historia que hoy cuento, pero no solo son los únicos.






























Aaa | Jueves, 22 de Febrero de 2024 a las 10:34:24 horas
Eso es que no eres amigo de ellos y eso pasa en GALDAR y muchas más cosas que no se saben ni se ven.ahi se las cosas por intereses y lo Que Ve La Suegra,el resto a pagar ,nunca mejor dicho..que vergüenza..la gente que aplaude debería despertar o saber toda la realidad...no es oro todo......
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