A las siete de la tarde del 12 de febrero de 1964 se iniciaban las retransmisiones de TVE en Canarias desde la Casa del Marino de Las Palmas de Gran Canaria.
Tal como recordó hace unos años José Miguel Gonzalo dos días antes a las 13,30 horas, la Marquesa de Villaverde, Carmen Franco, apretaba como madrina el botón que ponía en marcha en Izaña un potente equipo emisor de 400 vatios de potencia en VHF. En el acto de inauguración estuvieron presentes el Ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne, el Capitán General de Canarias, los Directores Generales de Radiodifusión y Televisión y de Promoción del Turismo, el Gobernador Civil y el obispo de la Diócesis Luis Franco Gascón con otras autoridades.
Desde el Palacio de El Pardo dirigió un mensaje inaugural que comenzaba “Canarios y españoles todos que me escucháis: Nos congratulamos por este acto con el que al incorporar a la red de Televisión Española una nueva y potente emisora, se dota a las provincias isleñas de un nuevo medio de difusión de la cultura y de la verdad de España”
Se iniciaron meses de pruebas y del estado de la señal según las distintas zonas. Agaete, Gáldar, Guía, Moya, Teror y La Aldea eran los municipios que tenían una mejor recepción.
En la población de la Villa Mariana en aquel momento había tan solo media docena de televisores que se podían ver sin interferencias, con bastante claridad y buena potencia de sonido.
Poco tiempo después, las azoteas de toda la isla se erizaron de miles de antenas que compusieron una extraña y diferente imagen que nos acompañó durante años.
TEROR EN TVE
Al mes siguiente, por primera vez, en aquella incipiente televisión que comenzaba a meterse en todas las casas para no salir de ellas nunca más, mostró imágenes de lo que ocurría en Teror.
Fue durante las celebraciones de la Semana Santa.
El 27 de marzo de 1964, la Basílica del Pino se llenó por primera vez de los operadores y cámaras de televisión que, tal como reseñó Antonio Sarmiento en su crónica, dejaron constancia en imagen viva, sentida y emotiva de cómo se vivían en la Villa aquellas celebraciones hace sesenta años.
Mujeres envueltas en mantillas canarias de rodillas sobre el mármol blanco del presbiterio recibiendo la comunión; el templo abarrotado de fíeles; las arañas de innumerables luces; los trozos de cielo por las puertas abiertas de par en par; sacerdotes de bonete, alba y estola negra, precedidos de dos filas de monaguillos con bandejas de plata que se dirigían al lugar donde Cristo iba a ser desclavado; el acto imponente del descendimiento con El Calvario, los Santos Varones que “bajan el cuerpo sagrado de Jesús y en silente cortejo le conducen a su desconsolada Madre, escena profundamente conmovedora que sorprenderá a los telespectadores”, tal como reseñaba la crónica.
Luego la procesión del Santo Entierro que los operadores lograron captar desde lo alto de los campanarios de la Basílica.
“El Santo Sepulcro, la Caída de la losa, la procesión de la Soledad a la luz romántica de las bengalas. Éstas y otras muchas estampas fueron para TVE como muestras de lo que en Cananas y concretamente en Teror, se realiza con motivo de la Semana Mayor”
TVE había avisado desde el Lunes Santo que el Jueves, Viernes y Sábado, en respeto y “como atención a las festividades”, se suspendían todas las emisiones, que se reanudarían el Domingo de Resurrección.
Aquel 29 de marzo de 1964, los pocos propietarios de televisores pudieron contemplar por primera vez, las imágenes de un acto religioso desde la Basílica de Nuestra Señora del Pino y sus alrededores.
Algo a lo que ahora estamos ya acostumbrados, pero que entonces debió resultar profundamente conmovedor.
José Luis Yánez Rodríguez
Cronista Oficial de Teror
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