¿Y si los árbitros no fueran los culpables?
Últimamente se está poniendo muy de moda en el fútbol la crítica furibunda a los colegiados y colegiadas a todos los niveles. Por parte de la mayoría de entrenadores-as, de jugadores-as, de aficionados-as, de directivos-as, de medios de comunicación. En muchas de estas ocasiones, sobre todo por parte de los dos colectivos mencionados en primer lugar, estos comentarios sirven para intentar justificar malos resultados, acciones negativas, declaraciones inadecuadas, dinámicas de juego adversas, etc.
Debemos reconocer que en ninguno o en muy pocos casos se ha dado la situación de que algunos de los grupos señalados hayan culpado a los árbitros por haber conseguido una victoria, o por haber marcado un golazo, o por haber llevado a cabo un espectacular partido. Siempre las críticas al Colectivo Arbitral van asociadas a situaciones adversas o desfavorables.
Porque es evidente que gestos como las agresiones o intentos de agresiones a árbitros o jugadores, no ayudan; o las protestas de los jugadores y entrenadores en los partidos, no ayudan; o los insultos e improperios de los aficionados dirigidos a los árbitros, no ayudan; tampoco la simulación desmedida por parte de los jugadores-as cuando reciben una dura (leve) o peligrosa (suave) entrada por parte de un contrario; ni siquiera los comentarios u opiniones vertidos desde distintos medios de comunicación, corrigiendo o criticando decisiones arbitrales, sobre todo por parte de colegiados retirados que se dedican a interpretar o dar su punto de vista sobre aquellas jugadas polémicas que han tenido lugar en los diferentes encuentros. Todo ello son actos que alimentan luego malos modos o acciones totalmente negativas y reprochables como las que se están sucediendo últimamente en muchos terrenos de juego.
Mientras que no nos mentalicemos todos de que los árbitros, incluidos los del VAR, son una parte más del juego y que van a interpretar bajo su punto de vista las diferentes acciones que van a tener lugar en los diferentes campos y que, por ello, se van a seguir equivocando, como lo hacen los jugadores al fallar pases u ocasiones de gol, o como lo hacen los entrenadores al tomar decisiones desde los banquillos, y que esos errores de los colegiados forman parte del normal desarrollo del juego, nos va a costar mucho erradicar la gran problemática que se está generando últimamente y, sobre todo, la violencia del fútbol.
Y este paradigma debemos comenzar a trabajarlo en el fútbol base por parte los entrenadores-formadores; por los padres, madres y familiares, que deben tratar de inculcarles a los niños-as que el objetivo principal del fútbol en esas categorías es disfrutar como futbolistas y como personas, por encima incluso de resultados, de aspiraciones, de ilusiones futuras. Porque debemos hacerles ver que los colegiados son unos compañeros más de este tan bonito deporte llamado fútbol, que han decidido elegir la práctica de esa modalidad deportiva llamada Árbitro y debemos tratar de que, en el transcurso de todos los partidos, sean empáticos con ellos, se acostumbren a situarse en su lugar y a convencerse de que, siempre, siempre, siempre, van a tomar la decisión que ellos consideran que es la más acertada.
Y este simple gesto, ¿no lo podríamos llevar a cabo también la totalidad de jugadores, entrenadores, padres-madres-familiares, aficionados, directivos y medios de comunicación?
Entiendo que esta simple acción y el mentalizarnos y convencernos de que los árbitros van a procurar hacerlo siempre lo mejor posible, pero también de que van a seguir equivocándose, puede ayudar mucho a la hora de mejorar nuestro fútbol y a la de que disfrutemos mucho más de él.
Tomás Armas Armas
Maestro de Educación Física y Entrenador UEFA PRO




























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