Los exámenes os harán libres

Cristo J. Saavedra Sarmiento

Cuando pasa el tiempo, todo lo real adopta un aspecto de ficción.

JAVIER MARÍAS

 

[Img #14163]Es día de control y el transporte masivo hacia la facultad corre a cargo de las guaguas del Holocausto: Deutsche Reichsbahn. Como era de esperar, los alumnos no caben todos en la misma aula: son más de cien y los docentes han de hacinarlos en recintos más pequeños. A mí me ha tocado la distribución: «Tú, aquí; tú, allá; ustedes, al fondo». Las clases simulan barracones y yo me parezco al doctor Mengele: «Arbeit macht frei». Qué horror, me siento ario. Mis ojos se tornan azules, mi pelo se tiñe de rubio platino y la canariedad lo impregna todo de eses.

 

Alzo el brazo para señalar la dirección a una estudiante de intercambio: «Sieg Heil!». Dentro de las clases, los examinados depositan sus pertenencias en la pared donde se ubican las pizarras: L. Bermann, 26/12/1886, Hamburg (VI/II. 42.). Acto seguido, ocupan unos asientos fríos, desnudos, despersonalizados, en unas sillas enormes y equidistantes: Sala Bohaterów. Se procede a la lectura de las normas que rigen el desarrollo de la prueba: «¡Se prohíbe a los judíos tener una radio!». Se prohíben judíos. Unos pocos se levantan y guardan en la pila de maletas sus relojes inteligentes. En las mesas solo se permite el bolígrafo; el agua es una medida excepcional. Varios son los encargados de vigilar que todo funcione correctamente. Kapos.

 

El examen, sin embargo, está incompleto y es por ello por lo que se improvisa la pregunta en cada pizarra de cada barracón: LTI. La lengua del Tercer Reich. Apuntes de un filólogo. Por todos es sabido que los estudiantes judíos serán excluidos del sistema educativo.

 

Ya en los primeros compases del ritual académico los más débiles son apartados rápidamente del grupo. Antes dejarán toda la documentación sobre la mesa. Luego, el pogromo. Algunos me observan con la cabeza gacha. Parecen pedir clemencia. Usted ya conoce su nota: «Tú, muselmänner, a la derecha», señala un pulgar. Otros entran directamente en los lavabos. Se escucha un vómito. Desde aquí ya se puede oler el cianuro de hidrógeno. Yo no quiero ser rubio con ojos azules. Tampoco quiero ser un kapo. Todavía quedan exámenes en algunas de las cajas. En otras hay más Zyklon B.

 

Los que no pudieron llegar a este día corrieron mejor suerte, una suerte de extraordinaria evaluación.

 

Cristo Saavedra

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