Tiempos oscuros
Surcamos un tiempo en que reflexionar se torna tarea arriesgada. Cualquier intento por explicar cuáles son los motivos de determinadas situaciones, sin solución de continuidad, se transforman en justificaciones según determinadas mentes lúcidas. Quién puede asumir lo que acontece sin más, sin buscar la causa que le acerque a una explicación más o menos acertada sobre el asunto en cuestión. Seguramente muchas personas, de ahí esas batallas twitteras (ahora X), sin sangre por fortuna. No sólo en ese ámbito, se suele dar también en el de la política, aunque todo lo sea. Me refiero a quienes optaron por dicha actividad como medio de vida, en algunos casos buena vida. (Trataré de incidir en este aserto más abajo, como una manera de explicar lo expresado; en este caso, justificarlo).
La violencia, y el terror como consecuencia, venga de donde venga siempre es detestable. No tiene justificación alguna. Podrá explicarse, seguro que sí aunque podamos incurrir en algún que otro error, todo es susceptible de ello. A partir de ahí, según en qué foros lo expreses (y no me refiero a foro coches, donde nada es lo que es) te puede caer la del pulpo. Da la impresión, a mí me lo parece, que el personal no tiene interés alguno en explicarse la realidad, simplemente la acepta como algo inevitable sin más, lo que viene siendo la conocida como resignación cristiana. Hay una situación, asentada en la sociedad con carácter general, donde se atribuye a los Estados el «legítimo monopolio de la violencia»; sin embargo, dicha expresión encierra una situación cargada de trampas. Sí, seguramente se me dirá que el derecho regula tales situaciones, quizá sea así aunque no en todos los casos los resultados están lo suficientemente sustentados en tales regulaciones. Siempre que exista un mínimo espacio donde quepa la arbitrariedad, la afirmación comienza a flaquear. Seguramente podríamos pensar en múltiples y variadas situaciones donde tal comportamiento arbitrario hace acto de presencia, y la regulación que tiene encomendada el derecho quede fuera de juego, por diversas motivaciones.
Para muestra un botón: «los ataques de Hamas no vienen de la nada», expresión del Secretario General de la ONU inserta en un más amplio discurso donde se iniciaba el alegato con la condena explícita a los atentados del 7 de octubre por parte de Hamas. Tal intervención, a pesar de los inicios de la misma, molestó al presidente israelí y motivó la petición del cese como tal de aquel. No sólo ello, tuvo más consecuencias como la negativa a permitir la presencia del responsable de la ONU para la ayuda humanitaria en la zona. Claro, la dimisión no es porque no denunciase lo suficiente a Hamas, sino por ser comprensivo con Palestina, con quienes sin tener conciencia del papel que juegan en el conflicto están siendo víctimas de los reiterados ataques. En otras palabras, determinadas actuaciones no hacen sino poner en evidencia la intencionalidad en el conflicto por parte de quien es la potencia ocupante del territorio.
Con todo este escenario, sin querer hacer una justificación tal y como sucede con el Secretario General de la ONU, comienza uno a explicarse la situación en la zona. Larga, y no fruto del atentado perpetrado por Hamas a principios de octubre. Los reiterados incumplimientos de las resoluciones de la ONU, organización a la que denosta, por parte de Israel (Estado fruto de un acuerdo de dicha organización), que no tienen otro objetivo que el de poner fin al conflicto de tantos años, con la formación de dos Estados: Palestina e Israel, que han de convivir en justa vecindad, puede ser una de las explicaciones plausibles para entender el estado actual de las cosas. Intentar poner algo de luz, si ello fuere posible, a tanto tiempo oscuro como el que ahora nos toca conocer.
Por último, en referencia a la alusión inicial a «quienes optaron por dicha actividad como medio de vida», en concordancia con la siguiente referencia a la buena vida, esta se sustenta, según múltiples y diversas explicaciones al respecto, al mero hecho de otorgar dignidad al cargo, en resumen, no es la persona en sí, a la que el cargo es inherente, sino este el susceptible de determinadas ventajas, para otorgarle la adecuada dignidad al mismo. En fin, que todo tiene explicación en la vida, a pesar de lo oscuro de los tiempos que vivimos, siempre aflora un rayo de luz capaz de darnos la correspondiente explicación, la adecuada para conocer con exactitud dicha situación. Sin que asome ningún tipo de duda.
Leonilio Molina Ramírez





























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4