Por estos días se cumple un año de la grabación de este pollito de pinzón azul de Gran Canaria nacido en el Centro de Cría en Cautividad del Cabildo en Tafira.
Desobedecer la orden de dejar morir ese animal, de apenas días de nacido, me ha costado estar en la actualidad suspendido de empleo y sueldo por, nada menos, que seis meses cumpliendo una sanción por desobediencia.
Ello, a pesar de la declaración institucional del Pleno del Cabildo, por unanimidad de todos los partidos políticos, declarando la cría en cautividad como la herramienta necesaria para salvar a la especie de la extinción.
Esa es la declaración. La realidad es bien otra. Solo una operario, día sí y dos no, ha estado atendiendo el Centro de pinzón azul esta temporada en la fase crítica de la cría. Nada de contratar cuatro oficiales expertos, nada de ayudarnos de becarios del Programa Dual Inserta de la ULPGC, nada de voluntariado. Y, sobre todo, nada de un veterinario especialista, cuya pasión por sacar esto adelante hubiera resultado una garantía.
El único pollito nacido este año murió por desatención a los tres dias de nacido. Han triunfado quienes, desde el Gobierno de Canarias, han planificado desde hace años este contubernio. Y quienes, desde nuestro propio Cabildo, han traicionado declaraciones institucionales que, en palabras de mi propio Jefe de Servicio, don Luis Fernando Arencibia Aguiar, no cree que le afecte para nada.
Para colmo de males, se quema nuestro pinar, donde ya medraba, de muy buena manera, la población procedente de la cría en cautividad.
Alerta Gran Canaria, que nos están engañando!
Pascual Calabuig Miranda
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