"Felipismo y Zapaterismo", antes, y, "Sanchismo y Falcon", ahora
He estado intentando informarme acerca de las sensibilidades o corrientes que hay actualmente en el seno del PSOE, y de la información recabada, resulta que, no hay constancia alguna, de que las expresiones: “felipismo”, “zapaterismo” y “sanchismo”, figuren entre ellas; que dicho sea de paso, y a efectos aclaratorios, señalo que, parece ser, que en el seno de este partido, solo hay dos “sensibilidades” reconocidas: una oficial, a la que llaman, Izquierda Socialista, y otra oficiosa, a la que denominan, Social-democracia. Esta reflexión mía, viene a cuento, al haber observado, como el Partido Popular se ha inventado la categoría política del “felipismo,” del “zapaterismo” y del “sanchismo”; omitiendo al PSOE, y a los socialistas; dejando entrever estos “inventores ingeniosos”, que al citado partido, con todos sus militantes y simpatizantes, se los tragó la tierra; en tanto que, este tipo de expresiones viene a significar, tal cual lo entiendo yo, algo así, como negar la personalidad histórica y partidista del PSOE y convertirlo en una mezcla de intereses personales de Felipe González, en su momento, de José Luis Rodríguez Zapatero, después; y ahora de Pedro Sánchez; a los que había que derribar en su momento, en el caso de los dos primeros, y al que hay derribar ahora, en el caso del último, con el mismo o similar invento; antes “felipismo” y “zapaterismo”, y ahora “sanchismo”; por tanto, visto, lo visto, no creo que se pueda decir, que la derecha política, se distinga precisamente, por su vocación democrática.
¿Recuerdan o han leído, Udes., la gran campaña que montó la derecha política contra el gobierno de Felipe González, por el simple hecho, de no poder soportar, continuar más tiempo, en la oposición? (“Váyase Sr. González”), en la que según tengo entendido, no se ahorraron medios económicos ni materiales, para saciar la ira, de no estar en el Gobierno; lo que, a mi juicio, terminó por generar, un curioso sentimiento, que, así lo creo yo, fue la causa de la acción política de las derechas españolas, que los ha llevado, según mi parecer, a la idea de creerse, de que sólo ellos tienen derecho a gobernar, y que las izquierdas son ilegítimas y actúan como okupas del poder; un claro ejemplo, lo tenemos en Pedro Sánchez, al que tildan de okupa de la Moncloa. Evidentemente, este supuesto pensamiento, quebranta, sin duda alguna, el principio democrático, que sustenta la estructura constitucional del Estado; niega la regla de la alternancia y la pluralidad de la acción política.
Esto, me hace pensar que, si con la marcha de Casado, salimos de Guatemala, con la llegada de Feijóo, entramos en Guatepeor; porque, entre otras cosas, parece ser, que la invención del “sanchismo”, le sabe a poco, y se ha traído consigo, el verbo derogar, para añadirlo al “sanchismo”; pero, lo que verdaderamente me preocupa, es que derogar, significa destruir; en este caso, se supone que su intención es la de destruir toda la obra del Gobierno de Pedro Sánchez, porque las derechas españolas, quieren hacer borrón y cuenta nueva, de lo que ha sido un Gobierno progresista y, con ello, eliminar la alternancia, que supone cierto respeto a la obra de un Gobierno anterior que se supone legítimo.
Eso es lo que está en juego en las próximas elecciones. Nos jugamos, no tanto un programa político de derechas o de izquierdas (que también), sino el respeto al principio democrático.
A Zapatero, lo demonizaron, culpándolo de una crisis, donde la opinión predominante, es que fue causada por la asunción de riesgos excesivos, por parte de las instituciones financieras estadounidenses, relacionados con los préstamos abusivos dirigidos a compradores de viviendas de bajos ingresos, qué provocó el estallido de la burbuja inmobiliaria de los Estados Unidos; pero aquí en España, el bombardeo mediático en su contra, fue tal, que los ciudadanos terminaron por creerse que la crisis, una crisis generada desde fuera de las fronteras de nuestro país, la originó, Zapatero”; y yo digo que, a Zapatero, igual, se le podría atribuir el error de haber reconocido tardíamente, que nuestro país se hallaba en crisis; y quizás, el haberse precipitado en los recortes económicos, eso sí; parece ser, que presionado por sus socios de la Unión Europea, mayormente conservadores, en esos momentos; por lo demás, según mi humilde opinión, si observáramos con objetividad, su currículum al frente del gobierno español, veríamos que fue, uno de los tres mejores gobernantes, de la democracia española.
Y, por último, abordamos el Falcon, que, dicho sea de paso, según mi parecer, es más de lo mismo, que hemos venido mencionando, a lo largo de este escrito; es decir, se trata de una crítica destructiva más; en tanto que, a día de hoy, todavía no existe, ninguna norma que regule la utilización de los aviones y helicópteros destinados al transporte de autoridades, a pesar de que ha habido alternancia en el poder, de gobiernos de distinto signo político; pero, por lo visto, lo del Falcon, solo afecta cuando se está en la oposición, porque ningún gobierno de España ha regulado el uso del avión presidencial; y si ha estado en sus manos, regularlo, y no lo han hecho, ¿de qué se quejan? No obstante, pienso, que al tratarse del Presidente de la nación, que lo es, en todos los momentos del día, y en todos los días de la semana; en su condición de presidente, y por motivos de seguridad, podrá utilizar el avión, para desplazarse, en todo momento y a cualquier lugar, que se precise, si, Seguridad de Moncloa, lo creyera oportuno; y esto, lo saben, mucho mejor que yo, los políticos que lo critican.



























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