
En España, el cáncer de próstata es el tumor más frecuente en varones y la tercera causa de muerte por cáncer en varones, por detrás del cáncer de pulmón y de colon. Se estima que 1 de cada 8 hombres será diagnosticado de esta enfermedad. La mayoría de los casos ocurren en varones de edad avanzada, siendo el 90% de los pacientes mayores de 65 años y la edad media de diagnóstico de 75 años. Si sumásemos ambos sexos, ocuparía el cuarto lugar en prevalencia, solo superado por los cánceres colorrectales, de mama y de pulmón.
Afortunadamente, no se encuentra entre los tumores más mortales, ya sea porque tiende a crecer y propagarse de una manera lenta, o por los sistemas de detección precoz. En países de ingresos medios y altos, menos del 10% se encontrará de inicio en una fase metastásica.
Una alimentación y un estilo de vida saludables se asocian con el bienestar general. Los estudios demuestran que la alimentación y el estilo de vida pueden desempeñar un papel en el cáncer de próstata y su recurrencia (cuando el cáncer regresa).
Un reciente estudio español publicado en el BJU International ha querido analizar si una dieta adecuada es efectiva para prevenir el cáncer de próstata. Los resultados han sido paradójicos.
Este nuevo estudio sugiere que seguir una dieta saludable no tiene un efecto cuantificable a la hora de prevenir el cáncer de próstata. Sin embargo, seguir una dieta insana sí aumenta directamente el riesgo de sufrir un cáncer de próstata agresivo.
Para llegar a tales conclusiones, los investigadores evaluaron las dietas de 15.296 hombres en España, cuyos datos se recopilaron entre los años 1992 y 1996. En total, se identificaron 609 casos de cáncer de próstata tras un seguimiento medio de 17 años.
Se tuvieron en cuenta sus dietas, las cuales se clasificaron como “dieta occidental”, “dieta prudente” y “dieta mediterránea”:
-La dieta occidental consistiría en un elevado consumo de lácteos ricos en grasa, carne procesada, cereales refinados, dulces, bebidas calóricas, alimentos precocinados y salsas, y un bajo consumo de productos lácteos desnatados y cereales integrales.
-La dieta prudente sería aquella caracterizada por un elevado consumo de lácteos desnatados, verduras, frutas, cereales integrales y zumos.
-La dieta mediterránea se caracterizaría por un elevado consumo de pescado, verduras, legumbres, patatas hervidas, frutas, aceitunas y aceite vegetal, pero con un bajo consumo de zumos.

Según los hallazgos del estudio, no se detectó ningún efecto sobre el riesgo de sufrir cáncer de próstata en el caso de la dieta prudente y la dieta occidental. Sin embargo, sí se detectó que la dieta occidental aumentaría el riesgo de sufrir un cáncer de próstata agresivo.
Estos resultados indicarían que una dieta basada en ultraprocesados -es decir, alimentos poco saludables- debería evitarse si se quiere reducir el riego de cáncer de próstata agresivo. Así, recomienda sustituir su ingesta por alimentos característicos de la dieta mediterránea para reducir el riesgo tanto de este tumor agresivo como de otros tipos de enfermedades crónicas.
Es importante tener en cuenta que otros estudios sí apuntan a la eficacia de la dieta saludable para reducir el riesgo de cáncer de próstata. Así, una investigación publicada este año también en la revista Cancers, sugieren que una mayor ingesta de alimentos ricos en licopeno y selenio puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer de próstata y daño en el ADN causado por la radiación ionizante y/o el estrés oxidativo.

La cantidad de licopeno que necesitamos habitualmente oscila entre 8 y 21 mg por día parecen y podemos encontrarlo en alimentos como los tomates (si están cocinados puede aumentar sus niveles hasta en un 35%, por tanto, más cantidad en la salsa de tomate), la sandía, la papaya, la guayaba o el pomelo rosa.

La cantidad de selenio que se consuma a diario debería ser unos 55 microgramos para adultos con una edad a partir de los 19 años. Las nueces de Brasil (entre 68 y 91 microgramos por unidad) son los alimentos que más lo contienen pero hay otros también ricos en este mineral como son el pescado y la carne roja o de ave, las hortalizas, el marisco, los huevos, el atún, los ajos, los champiñones, el grano o los cereales y otros de sus derivados.
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Pedro J. Martín Pérez
Médico de Familia y Comunitaria
Experto Universitario en Nutrición Clínica y Salud Nutricional






























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