Francoland en Tenerife

Ya no solo como familiares de miles de personas asesinadas en Canarias tras el golpe de estado fascista y sanguinario de 1936, sino como personas de bien amantes de la concordia, la paz y los derechos humanos.
Son miles las razones para que las excavadoras arrasen de una vez por ese esperpento neo nazi que el ínclito y peculiar alcalde de Santa Cruz de Tenerife mantiene como “una gran cosa” en la céntrica Avenida de Anaga, a la vista de todo Dios para que no se olviden los fusilamientos, los apotalamientos en el mar dentro de sacos de plátanos y piedras para llegar más rápido al fondo, las brutales torturas en los campos de concentración, comisarias y centros de detención: personas colgadas por los ojos con ganchos de pescado, mujeres violadas en manada por sicarios de Falange y Acción Ciudadana, cortes en la piel hasta el desangre con navajillas de afeitar ¿Sigo?
Todo eso representa ese monumento ya conocido popularmente como “El mamotreto” y que hasta un sector de la judicatura intenta agotar todos los trámites judiciales para mantenerlo al coste que sea para goce de mentes enfermas.
Señores por favor que es feo como el puto diablo, que revuelve las tripas, que ese espacio podría ser un parque infantil, un pequeño y amable bosque comestible, un lugar de memoria, justicia y reparación.
Mil cosas antes que este homenaje al crimen salvaje de lesa humanidad y al terrorismo franquista.
No cuesta nada, tan solo desnazificar la mente de algunos que siguen empeñados en meternos por los ojos lo más aterrador y violento de la especie humana.
Es la hora del color y la esperanza el fin del miedo, las aberraciones y el horror.
Francisco González Tejera





























Mararía | Jueves, 18 de Mayo de 2023 a las 12:34:38 horas
Pero bueno, este hombre de donde lo sacan, no tiene rigor histórico nada de lo que dice, es un exagerado en toodo y un resentido, la dictadura fue algo malo, pero tampoco hace falta inventarse cosas para escribir un artículo.
Accede para votar (0) (0) Accede para responder