
La exposición alimentaria al bisfenol A (BPA) constituye "un riesgo para la salud" de los consumidores de todos los grupos de edad, según las conclusiones de los expertos científicos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés).
El bisfenol A está autorizado para su uso en materiales destinados a entrar en contacto con los alimentos en la Unión Europea (UE) de conformidad con el Reglamento (UE) n.° 10/2011 sobre materiales y objetos plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos.
El bisfenol A (BPA) se utiliza, por ejemplo, en plásticos de policarbonato, un tipo de plástico transparente y rígido utilizado para fabricar dispensadores de agua, recipientes de almacenamiento y botellas de bebidas reutilizables. También se utiliza para producir resinas epoxídicas empleadas para fabricar recubrimientos protectores y láminas para latas y recipientes de bebidas y alimentos.
En enero de 2011, la Comisión Europea prohibió el uso de BPA en la fabricación de biberones de policarbonato para lactantes.
Y ya en febrero de 2018, la UE introdujo límites más estrictos para el BPA en materiales en contacto con alimentos, derivados de la ingesta diaria tolerable temporal establecida por la EFSA en 2015. El BPA está prohibido en botellas y envases de plástico que contienen alimentos para bebés y niños menores de tres años desde septiembre de 2018.
En abril de 2023, la EFSA ha publicado una reevaluación de la seguridad del BPA que reduce aún más significativamente la ingesta diaria tolerable (IDT) establecida en su evaluación anterior de 2015. En la propuesta actual el panel de expertos de la EFSA sobre materiales en contacto con alimentos recomienda establecer una ingesta diaria tolerable (IDT) de esta sustancia tóxica de 0,04 nanogramos por kilogramo de peso corporal por día, cuando desde 2015 aseguraba que era seguro ingerir 4 microgramos por kilo y con anterioridad a esa fecha había defendido que eran seguros 50 microgramos por kilo. Esta nueva IDT recién establecida es de alrededor de 20 000 veces menor que la anterior.
Al comparar la nueva IDT con las estimaciones de la exposición de los consumidores al BPA en los alimentos, la EFSA concluye que las personas de todos los grupos de edad con una exposición media y elevada al BPA superan la nueva IDT, un motivo de inquietud en materia de salud.
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Para esta reevaluación se han examinado una gran cantidad de publicaciones científicas, incluidos más de 800 nuevos estudios publicados desde enero de 2013.
La comisión técnica también tuvo en cuenta otros efectos potencialmente nocivos para la salud en los sistemas reproductivo, de desarrollo y metabólico que se detectaron en la evaluación del riesgo.
Con anterioridad diversos estudios han apuntado su efecto hormonal (es un disruptor endocrino pues interfiere en las hormonas sexuales femeninas), y ha sido asociado trastornos de neurodesarrollo en los niños, con la obesidad, diabetes y la infertilidad.
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¿Cómo identificar la presencia de BPA?
Aprender a identificar los diferentes tipos de plásticos. Esto ayudará a elegir, a la hora de comprar, los que sean libres de bisfenol A, especialmente pensando en los chicos. Para ello habrá que aprender el lenguaje con el que se rotulan los envases plásticos, algo que suele estar poco visible, casi siempre en la base.
Para ello, el producto plástico debe tener un símbolo o código de reciclaje en forma de triángulo, en él habrá un número que es el que indica que clase de plástico se utilizó en su fabricación.
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¿Qué podemos hacer para disminuir la exposición al Bisfenol A?
-Abusar lo menos posible de las conservas envasadas en lata, ya que el BISFENOL A utilizado en el revestimiento de las latas puede filtrarse en el contenido de los alimentos.
-Sustituir el aceite embotellado en plástico por el de vidrio, ya que tiene una mayor tendencia a filtrarse en este producto.
-La reutilización prolongada de las botellas de plástico favorece la liberación de BPA con el tiempo. Existen alternativas a los envases plásticos, incluyendo el vidrio, la cerámica, la madera o el acero inoxidable. Todos ellos son más duraderos, reducen la generación de desechos y, por supuesto, la exposición al BPA.
-También podemos optar por botellas de agua libres de BPA, que sean resistentes a golpes y caídas, ya que eso las hace más seguras.
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-Usar utensilios de cristal, acero inoxidable u otro material inocuo.
-Evita el consumo de alimentos calentados en envases de plástico en el microondas. El calor intenso puede separar las partículas de BPA de estos contenedores y terminar en nuestro sistema digestivo. Así pues, calienta las comidas servidas en el plato o en envases de vidrio.
-Del mismo modo, el pH de los alimentos (lo que denominamos acidez) también favorece la liberación de BPA de los envases plásticos que los contienen. La migración de BPA es mayor en bebidas carbonatadas y alimentos ácidos como la salsa de tomate o zumos de cítricos. Evita comprar alimentos ácidos que estén envasados con plástico, como el tomate en brick o los zumos en botellas de plástico; elige siempre los productos envasados con vidrio.
Pedro J. Martín Pérez
Médico de Familia y Comunitaria
Experto Universitario en Nutrición Clínica y Salud Nutricional






























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