
El Viernes Santo en Arucas se caracteriza por las cuatro procesiones que se celebran.
Cada año, la tradición se renueva, a pesar de que las costumbres han ido cambiando, para bien o para mal.
Así, la procesión de la mañana, la del Cristo Crucificado y La Dolorosa, realizó un recorrido mucho más corto del acostumbrado. Los tiempos de ahora, inexorables, imponen los cambios. En cualquier caso, la procesión discurrió como siempre, dejando bien claro la confirmación de la fe católica.
Por la tarde, la del Santo Entierro, con muchísima más gente, siguió con sus pasos solemnes, pausados, que remarcaban, una vez más, la tradición cristiana.
Como casi siempre, el encuentro procesional ha servido, entre otras cosas, para saludar a los familiares y amigos que hace tiempo que no vemos.
Y para sentir, otra vez, que el frío en Arucas es casi permanente.






























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