“Cuando vi la luz de febrero, su recurrente recuerdo regresó: Antonia María de los Ángeles, que había traspasado la frontera, no solo me dejó por Aníbal Alberto Eduardo, mi eterno rival, sino que además se vanagloriaba con sus estupendas amigas de la hazaña cometida al haberme dejado tirado y plantado, como si una garepa fuera: todas ellas, entre risas picantes y gestos airados y cómplices, me miraban con recelo y ¡hasta con pena!
Entonces, derrotado y vencido, y con mi vanidad envuelta en la toalla asesina, me acerqué a la playa de mi infancia. Y, en aquel cielo azul de aguas turquesas, regresé de nuevo al principio salitroso de la espuma blanca. Y vuelta a empezar. Allí la dejé. Al mes fui detenido.”
Juan FERRERA GIL































Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.4