Imagen. Antonio Juan Valencia Moreno Viajar con la imaginación
Somos unos cuantos los que tenemos cada vez más claro que la música no sólo amansa las fieras sino que también nos transporta en el espacio y en el tiempo. Tan pronto nos imaginamos en lugares insólitos, evocados por la música, como remontándonos en el tiempo, mayormente en el pasado, para revivir lo ya vivido, aunque a veces viajamos también hacia delante, siguiendo los pasos de escritores como Julio Verne, H.G. Wells, Ray Bradbury o Isaac Asimov.
Oyendo el disco que se titula Travesía en el tiempo, del grupo británico-australiano Dead can dance, mitigó un amigo mío el desánimo que llevaba días sintiendo, en especial con el primer tema, Saltarello, que lo transportó a un pasado medieval y lo hizo levantarse a bailar con los brazos alzados, dar acompasadas vueltas, cerrar los ojos y empezar a dejar atrás los malos humores que le producían ansiedad y aprensión.
Luego lo llevó la música al mar y, cerrados los ojos, vio su mirada viajando por la inmensidad de las aguas. Se detuvo al llegar al Farallón de Tábata y se dirigió después hacia el grandioso Teide, que se le antojó lejano, cuando, de súbito, un meteorito blanco cruzó el cárdeno cielo como una exhalación, parecido al de la pintura digital que encabeza este escrito.
Me contó mi amigo que aquel meteoro azuzó su imaginación, que se lo llevó a un paraje remoto, en el que había estado una vez, y que se vio de pronto, como por ensalmo, ante el farallón de Reynisfjara, nada menos que en Islandia.
![[Img #4228]](https://infonortedigital.com/upload/images/01_2023/7384_30a36b8c-62e3-4695-91ad-bb6f9f13705c.jpg)
-Fue el frío que hacía allí, con aquellas aguas heladas y la nieve, el que hizo que me sacudiera el mal rollo que tenía. Y todo por esa música, que es un englobe, mi niño –me dijo, en tono de parodia, elogiando el vinilo que yo había puesto.
-¡Chacho! ¡Pues sí que le sacaste partido al disco! Terapia musical, diría yo –repliqué, y añadí que leyendo también nos transportamos con la imaginación tanto en el espacio como en el tiempo. Puse como ejemplo la novela “El teatro en medio del océano”, del gran canario Francisco Juan de Quevedo, que nos traslada a la época en la que al Pérez Galdós, recién estrenado, lo bañaba el mar por uno de sus flancos, y nos mete en una historia, que transcurre en Las Palmas, cuya trama nos envuelve y, por momentos, nos hace vivir aquellos años.
No cabe duda de que es muy grande el poder de la imaginación, en especial si está bien alimentada. De ello se encarga un buen libro o una buena música o una buena película…
Texto: Quico Espino.
Imágenes: Antonio Juan Valencia Moreno y Mary Carmen Saavedra Pérez.



























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