Arucas homenajea al pintor Rafaely

La presentación contó con la asistencia de varios componentes de la Corporación Municipal.

Redacción Martes, 20 de Diciembre de 2022 Tiempo de lectura:
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Este lunes se ha procedido a la inauguración del mural del pintor Rafael Bethencourt López, Rafaely, (1933-1982). Artista adscrito a la abstracción que vertebró su obra en torno al dibujo, el diseño gráfico, la pintura, el dibujo técnico, la maqueta, las viñetas, los murales y la escenografía.

 

Al acto, celebrado frente a las instalaciones de Educación y Radio Arucas, intervinieron el alcalde, Juan Jesús Facundo; y el concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, Carlos González. Tomaron la palabra además Richard, encargado de interpretar el mural de Rafaely; y familiares del artista homenajeado, entre los que se encontraban su hijo Ivan Bethencourt y su esposa Mary Bethencourt. Esta última nos contaba que en el mural aparece una barca “y lleva mi nombre”. La presentación contó con la asistencia de varios componentes de la Corporación Municipal.

 

Conociendo al pintor

 

Existen miles de artistas que únicamente buscan formas nuevas de producir obras de arte en pos del éxito, sin entusiasmo, sin corazón y sin alma. Luego, hay artistas como Rafaely, cuyas construcciones, de rara apariencia, tienen algo de enigmático que se nos antoja inquietante; despiertan nuestra curiosidad y son capaces de estimular las vibraciones sensoriales más profundas, aunque aún no lo hayamos visto con el ojo interior.

 

Apenas 50 años de existencia le permitieron cumplir su edad de oro en la tierra a Rafael Bethencourt, que nació en Las Palmas de Gran Canaria el 31 de marzo de 1933 y murió repentinamente el 28 de octubre de 1982. Vivió como un hombre correcto y cercano pero también inquieto y dotado de un singular carisma que no dejaba a nadie indiferente.

 

Ante la ausencia de bibliografía sobre este pintor, que lleva en silencio más de 30 años, además de las referencias en prensa y la valiosísima información proveniente de las fuentes orales de su memoria directa, contamos con el legado de sus cuadernos de notas y manuscritos personales, que nos revelan las claves del verdadero sentido de su obra.

 

El grueso más importante de sus trabajos se encuentra ubicado entre las colecciones particulares de la familia, aunque también conocemos algunas piezas reseñables fuera de este círculo. Sin embargo, la visión general de su aportación como artista es aún sesgada, puesto que muchos trabajos se han perdido o no se han localizado. Sabemos que pintó mucho más de lo que, por el momento, nos ha llegado.

 

Hijo de Policarpo Bethencourt Montañés e Isabel López Frugoni, creció en un ambiente tradicional de gente trabajadora y creyente. De su padre heredó su sentido creativo y el sentimiento del oficio. Éste trabajaba en una imprenta como tipógrafo pero también fue conocido por su destreza artesanal y sus incursiones en el teatro. Fue él quien, primeramente, iluminó el sendero artístico de su hijo. Rafaely, nombre con el que se dio a conocer desde su juventud -quizás como un guiño a su ascendencia italiana por parte materna- fue un hombre llano, de vida sencilla y entregado al amor.

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