VIII Encuentro de Archiveros de Canarias
VIII Encuentro de Archivos de Canarias
Liarse el archivo a la cabeza
4 y 5 de noviembre de 2022
Teatro Consistorial de Gáldar. Gran Canaria
10: 30 Inauguración
Buena mañana
Nos complace asistir al inicio de este octavo encuentro de archivos de Canarias porque consideramos la necesidad de retomar el hábito de confluir, de juntarse.
Entendemos asimismo que es menester que este retorno experimente un vuelco -por sentir que es extremadamente necesario e imprescindible- para poder ofrecer jornadas que, además de su fundamental, básico y necesario propósito, posibiliten realmente un avance social y corporativo.
Ello lo expresamos a propósito de la literatura de la convocatoria con la que se ha divulgado este encuentro y a su programa de trabajo, donde se advierte la total ausencia de mujeres especialistas en esta disciplina. No parece que responda a la material inexistencia de mujeres archiveras en Canarias o en el Estado español, ni siquiera a su ocultación, sino a su simple invisivilización, a velar -a propósito o no-la existencia femenina en los archivos y que participen nominadas en estas y otras jornadas.
Sabemos que hemos de disponer de convergencias dirigidas a profesionales y a la ciudadanía interesada, costeadas con dinero público, cuyos programas han de ser inclusivos, igualitarios y no sesgados, pues de lo contrario el progreso seguirá en modo pausa o estará frenado, no permitiéndonos prosperar, ya que la transversalidad de las temáticas urgentes como la inclusión, las de género, deben garantizarse. Y lamentamos que este no sea el caso.
Lo dicho también responde a que comprendemos la extremada relevancia que poseen los archivos en su vertiente patrimonial, además de en otras parcelas de aspectos más puntuales. Pues, no solo contribuyen a interpretar la realidad histórica sino que la fija. Con los archivos nos aseguramos acceder a la historia que es o que fue, y no a la que se desea, a la vivida y no a la deformada. Jamás podemos definirnos mientras sean otras personas las que nos determinen o nos detallen. Imagínense el retroceso que supone celebrar encuentros con este sesgo tan injusto como deplorable, tan desproporcionado como censurable. Y esto nos apena profundamente.
El archivo gana puntos delante de la biblioteca, al alcanzar el más elevado nivel de importancia documental por su variedad y cronología, porque está capacitado para resucitar historias, para narrarlas, para visibilizarlas una vez que dejan de estar ocultas por la precisa investigación.
Ustedes custodian este patrimonio irremplazable, este registro escrito, de ahí la necesidad de agradecer su servicio público y de recordarnos que hemos de poner a su disposición los medios suficientes para su formación, coordinación y para desarrollar cuantos proyectos estimen necesarios para que repercutan en el bien común.
Ambas partes sabemos de la necesidad de disponer de archivos en óptimo estado atendiendo a los recursos que deben estimarse en consonancia con su importancia, para que cuando los consultemos podamos leer y no que nuestros ojos corran con esfuerzo detrás de las letras, en lugar de deslizarse por ellas, comprendiéndolas.
Sabemos que existen personas a las cuales les resulta complicado hacerles comprender lo que ya saben: que los archivos son memoria y que memoria es patrimonio común y atendiendo a este hecho las políticas aplicables a algo tan relevante como los archivos no pueden ser tan variables como lo es el mercurio.
Con la finalidad de destensar nuestras palabras del comienzo que, confieso, reflejan la pesadumbre del momento al advertir el sesgo patriarcal con el que se publicitan y desarrollan estas octavas jornadas, les proponemos avanzar conjuntamente, sin ignorar a las otras, a nosotras.
Nos manifestamos de este modo porque no fuimos educadas para ocultar ninguna de las siete emociones importantes (placer, alegría, amor, odio, tristeza, enfado, vergüenza), ni para las acrobacias lingüísticas, pero sí para convertir el sentir en palabras y verbalizar los miedos que suponen el gratuito anclaje al patriarcado en cualquiera de sus formas, porque nos sale muy caro, nos cuesta la vida.
Seguro que compartimos que los archivos son santuarios de la memoria, sedes del patrimonio cultural de Canarias, que no es posible mirarlos sin admirarlos, que nunca permanecen silenciosos porque siempre nos dicen cuando los trabajamos.
Esta matria de letras vivas, a pesar de sus siglos, nos devuelve vida con sus toneladas de narrativas.
Nos atrevemos a exteriorizar nuestro pesar y a mostrarnos de este modo porque razonamos que si no podemos expresar lo que pensamos con las personas afines y bajo nuestro propio techo -como es una administración pública-, es que no tenemos techo ni estamos con personas afines.
Y convencidas de que además, tanto ustedes como nosotras trabajamos en lo que queremos, y en lo que necesitamos, les proponemos que las novenas jornadas reflejen la revolución social inclusiva que estamos experimentando y que permite avanzar en igualdad.
Felicitamos a la Asociación de Archivos de Canarias (ASARCA), a la Concejalía de Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Gáldar y a TIDOC Gestión y Custodia de Información de Canarias.
Muchas gracias a la asistencia, también muchas gracias por la solidez de la confianza que esperamos y recibimos.
Buenas, felices y provechosas octavas jornadas.
Nona Perera




























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