El Parque Municipal ofrece tantas miradas y posibilidades como la variada y extensa flora que vive en ese espacio, por momentos, idílico y tranquilo.
Gracias a la visión de distintos alcaldes aruquenses que un día fueron, (Henríquez Pitti, Francisco Ferrera y Manuel Pérez) hoy podemos disfrutar de un amplio lugar donde pasear y resguardarnos de los calores que, según todos los indicios, han venido para quedarse. Cada rincón supone un detalle que nos lleva en volandas por el mundo de la tranquilidad, donde el verde parece haber encontrado su sitio. Lamentablemente, también ha habido desgracias tristes en él: el otro día se cayó uno de los dragos y atrapó a una persona. Pero yo solo quería recordar que antiguos alcaldes tuvieron la lucidez suficiente para proyectar su mirada en el futuro de la ciudad.
De momento, la prestancia del Parque Municipal es toda una declaración de intenciones.
Juan FERRERA GIL






























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